Productores rurales advierten por robos de hacienda en Gualeguaychú
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La preocupación crece especialmente en la zona sur del Departamento, donde ya se registraron denuncias por faltante de animales. Desde Federación Agraria señalaron que muchos productores no realizan la denuncia por el desgaste que generan las investigaciones sin resultados, aunque advierten que esa situación termina perjudicando el combate contra el delito.
La inseguridad rural volvió a instalarse como una preocupación dentro de los productores del departamento Gualeguaychú y alrededores. En las últimas semanas, representantes del sector mantuvieron una reunión con autoridades de la Brigada de Delitos Rurales para plantear una inquietud que, según aseguraron, viene creciendo especialmente en el sur del departamento: el faltante de hacienda.
Aunque las estadísticas oficiales no muestran un incremento significativo de los delitos rurales, desde Federación Agraria sostuvieron que existe una realidad que muchas veces no llega a reflejarse en los números, debido a que numerosos productores optan por no denunciar los hechos.
"Hubo dos denuncias concretas por faltante de hacienda en la zona sur del Departamento, pero también sabemos de productores que sufrieron situaciones similares y decidieron no hacer la denuncia", explicó a Ahora ElDía el presidente de la filial Gualeguaychú de Federación Agraria Argentina, Matías Martiarena.
Los casos corresponden a establecimientos ubicados en distintos puntos del sur departamental, entre ellos Sarandí, Costa Uruguay Sur, Cuchilla Redonda y zonas aledañas.
Martiarena insistió en marcar una diferencia que consideró fundamental para comprender la problemática: "No hay que confundir el faltante de hacienda con la carneada en el campo. Cuando aparece un animal faenado, el delito es evidente. En cambio, cuando faltan animales, la investigación es mucho más compleja"
El dirigente rural explicó que, muchas veces, el productor descubre el faltante varios días después de ocurrido y resulta imposible establecer con precisión cuándo desaparecieron los animales.
"Ese es uno de los principales problemas, no sabés si ocurrió ayer, hace tres días o hace una semana. Incluso pueden existir otras situaciones, como algún empleado infiel. Son muchas las variables que dificultan determinar qué pasó realmente", detalló.
A diferencia de un robo urbano, donde existen cámaras de seguridad, horarios determinados y testigos que permiten reconstruir rápidamente los movimientos de los delincuentes, en el ámbito rural las distancias son enormes y muchas veces el delito recién se detecta durante una recorrida rutinaria del establecimiento.
"Entendemos perfectamente la dificultad que tiene la Policía para investigar este tipo de hechos porque muchas veces ni siquiera existe un momento concreto en el que pueda decirse que ocurrió el robo", sostuvo.
Uno de los aspectos que más preocupa a Federación Agraria es que muchos productores, cansados por la falta de resultados, optan directamente por no denunciar cuando advierten la faltante.
Sin embargo, Martiarena consideró que esa decisión termina perjudicando al conjunto del sector. "Si no hay denuncia, no hay estadística. Y si no hay estadística, no hay recursos", sintetizó.
Según explicó, la asignación de personal, móviles y recursos para combatir el delito rural también depende de los registros oficiales.
Por eso, insistió en la necesidad de que todos los hechos sean denunciados, aun cuando exista cierto descreimiento respecto del resultado de las investigaciones.
Sobre la reunión con las autoridades, marcó que "fue muy positiva porque hubo buena predisposición de ambas partes. Lo importante es empezar a trabajar en conjunto y fortalecer el vínculo entre los productores y la Brigada".
Otro de los puntos abordados durante el encuentro fue el destino que podrían tener algunos de los animales robados.
Martiarena señaló que existen ofrecimientos informales de carne que despiertan sospechas entre los productores, aunque reconoció que resulta muy difícil avanzar sin denuncias concretas o sin una investigación judicial.
"Hay comentarios sobre ofrecimientos de carne en algunos casos particulares, pero ahí la Policía solamente puede actuar cuando existe una denuncia o una orden judicial. Si no, es muy difícil determinar el origen de esa mercadería", describió.
En ese contexto, los productores acordaron reforzar la colaboración con la Brigada de Delitos Rurales mediante el intercambio permanente de información y el uso de cámaras de seguridad instaladas en establecimientos vecinos para detectar movimientos sospechosos.
Las realidades disímiles de los productores y las precauciones por posibles inundaciones
La preocupación por la inseguridad se suma a un contexto económico y productivo que el sector describe como complejo. Martiarena señaló que la realidad del departamento es muy heterogénea.
Mientras algunas zonas lograron buenos rindes durante la última campaña agrícola, otras sufrieron pérdidas como consecuencia de la sequía.
"Encontramos realidades muy distintas. Hubo lugares donde los rindes de soja ni siquiera alcanzaron para cubrir los costos de producción, lo que obligó a refinanciarse, mientras que en otras zonas los resultados fueron muy buenos", describió.
La situación también impactó sobre la actividad ganadera. La escasa producción de pasturas durante el verano y el otoño redujo las reservas forrajeras disponibles para atravesar el invierno, una situación que se agravó por las bajas temperaturas registradas durante las últimas semanas.
Por otra parte, los productores comienzan a prepararse para otro posible desafío: un importante crecimiento de los ríos asociado al fenómeno climático de El Niño.
Según explicó Martiarena, ya inició la búsqueda de campos altos para trasladar la hacienda ubicada en las zonas más bajas: "Hay una gran preocupación porque se espera un repunte importante de los ríos en los próximos meses, especialmente en el sur del departamento y en Islas. Eso obliga a muchos productores a buscar alternativas para sacar la hacienda antes de que llegue el agua"
Por eso, la principal recomendación hoy pasa por extremar los cuidados sobre los animales, planificar con anticipación los posibles traslados y mantener una vigilancia permanente sobre los establecimientos rurales.
En un contexto donde la inseguridad, las dificultades productivas y la amenaza de nuevas inundaciones se combinan, el sector agropecuario reconoce que el desafío será sostener la actividad mientras intenta prevenir problemas que, aseguran, requieren tanto del compromiso de los propios productores como del acompañamiento de las fuerzas de seguridad y del Estado.

