Ciudad |

Proteccionistas buscan volver a poner en agenda el maltrato animal

Un grupo de personas comprometidas con el cuidado de los animales presentó un pedido para que se avance en dos temas puntuales: las jineteadas y los vehículos de tracción a sangre. Las cartas están dirigidas a los tres bloques de concejales, al Intendente y a su vice.   El Ejecutivo municipal tiene la intención de dar el debate con todos los interesados y, si es necesario, cambiar la legislación que regula las domas y jineteadas dentro del ejido de Gualeguaychú. Así lo expresó semanas atrás el secretario de Gobierno Ignacio Farfán, en el marco de la polémica generada por la denuncia de maltrato animal durante el último festival de este tipo realizado en el hipódromo de la ciudad. Hasta el momento, la ley es clara. La Ordenanza Nº10659/2003 establece la “condición de disciplina deportiva a la práctica de la jineteada de caballos”. Por lo que avala su realización siempre y cuando se cumpla con los requisitos dispuestos y las normas de seguridad demandadas. Quien se hizo eco de esta expresa voluntad de trabajar en una nueva regulación por parte del Municipio fue un grupo de ciudadanos “comprometidos con la salud y bienestar animal de la ciudad”, según se presentaron en las cartas que dejaron en la mesa de entrada del palacio municipal. Los destinatarios fueron cinco: los tres presidentes de bloque de concejales, el intendente Martín Piaggio y su vice, Jorge Maradey. Pero el planteo de este grupo de vecinos, que se viene reuniendo para tratar el tema hace un tiempo y cuenta con el respaldo de la protectora de animales “Patitas”, no se agota en las domas y jineteadas, sino que también vuelve a poner el tema de la “tracción a sangre” sobre la mesa. “Considerando a los animales seres vivos y sintientes, esto es, con capacidad de sufrir, sentir dolor, diferenciar un golpe de una caricia y con capacidades cognitivas diferentes a las de los humanos, pero no por ello menos valiosas. Los animales merecen ser cuidados y respetados, y se debe castigar duramente el maltrato ejercido sobre ellos, cualquiera sea la especie a la que pertenezcan”, expresa el documento al que tuvo acceso ElDía. Asimismo, y en sintonía con lo expresado con mayor o menor énfasis por todo el arco político local, solicitaron “a la brevedad”, un “debate profundo y serio sobre la crueldad y el maltrato que se ejerce en estos dos casos”. “Día a día vemos cómo la sociedad y el mundo van camino a desterrar todo tipo de violencia, así como cuidamos el medio ambiente, construimos espacios verdes, importantísimos para mejorar nuestra calidad de vida, también es nuestro deber cuidar a los animales”, indica la carta presentada en Irigoyen 75. El debate no es nuevo, ni mucho menos. De hecho, desde el bloque de Cambiemos se trabajó en una ordenanza que, entre otras cosas, contemplaba el remplazo de los caballos y los carros por motovehículos. Es más, en el Concejo Deliberante se llevaron a cabo charlas por parte de la Asamblea Común para la Estrategia de Reemplazo de la Tracción a Sangre (Acertas) para avanzar sobre el tema. Pero, la falta de acompañamiento por parte del oficialismo hizo naufragar la iniciativa. Y, cada tanto, desde la oposición se reprocha esta actitud al gobierno municipal. Ahora, los proteccionistas intentan, una vez más, ampliar la base del debate. “Las personas tienen derecho a que el Estado trabaje en una integración social, evitando la discriminación, marginalidad, trabajo infantil, ausencia escolar, cosa que sucede en muchas familias que utilizan el caballo y el carro para poder subsistir, se trata de un tema de Derechos Humanos, algo que nos preocupa tanto como los derechos de los animales”, expresa la nota, adelantándose al argumento de quienes se oponen al remplazo de los carros porque estos tienen que ver con una “cultura del carro” y una forma de trabajar forjada a través de generaciones. “Por otro lado, hay que tener en cuenta que Gualeguaychú ha crecido a pasos agigantados desde hace varias décadas, aumentando su población, barrios, avenidas, parque automotor, calles asfaltadas, etc. Lo que significa que un carro tirado por un caballo resulta un vehículo obsoleto, poco funcional y, sobre todo, peligroso tanto para el resto como así también para el animal y los ocupantes del carro”, argumentó el grupo de vecinos y citó los casos de La Plata, en la década del 60, Montevideo, Bahía Blanca desde 2014, y Paraná, con la ordenanza 1212/92 vigente desde el corriente año, que avanzaron en el remplazo de la tracción a sangre. “Montevideo recientemente y Río Cuarto han implementado el reemplazo del caballo por una moto con caja de carga. Siendo necesaria e indispensable una capacitación para su autorización para usar y efectuar su mantenimiento. Además también, mejorando las condiciones de trabajo de los usuarios de los carros a caballo”, indica el pedido presentado en sintonía con la Acertas. Ahora, una vez más, la pelota quedó del lado de los funcionarios y legisladores de la ciudad.

Dejá tu comentario