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"Pude sobrellevar estos diez años de dolor porque Nico me acompaña"

El caso de Nicolás Bellolo, atropellado por el accionar negligente y violento de Jonathan Fernández, marcó un antes y un después en los siniestros viales de nuestra ciudad. La edad de la víctima, los antecedentes del condenado y el dolor de los familiares y amigos, dejó una huella imposible de olvidar.

Mónica Farabello

Diez años atrás… en medio de una sociedad distinta y dando mis primeros pasos en el periodismo, me sumergí en uno de esos casos que uno se lleva a casa; de los que conversa con la familia y hasta toma una postura muy personal.

Conocí a los amigos de Nicolás y a su mamá, Mary Tabacchi en medio de un profundo dolor, y hasta tuve la oportunidad de visitar su casa en General Galarza. Nicolás fue atropellado el 1 de octubre de 2011 y murió el 1 de noviembre del mismo año.

En 2014 Fernández fue condenado a 3 años de prisión condicional, es decir, a muy pocas horas de tareas comunitarias. Unos meses antes de la sentencia pude conversar con Mary en el comedor de su casa; rodeada de las fotos de su Nico niño; de guardapolvo, con sus juguetes y lleno de risas.

Pasó una década para volver a reencontrarme con esa mamá y ese dolor seguía ahí: intacto, inmutable al paso del tiempo. Sus ojos claros llenos de lágrimas, de desazón miraban la estrella amarilla de calle España y Andrade, donde su hijo, de apenas 23 años fue brutalmente atropellado por un imprudente que escapaba de un control de alcoholemia.

“La condena no fue nada, pero yo tengo mucha fe en Dios y creo en la Justicia Divina”, dijo Mary a ElDía, quien recordó que junto a todo el entorno de Nico apelaron al Superior Tribunal “y no pasó nada”.

“Creo que se hizo justicia en la medida que es Argentina…”, reflexiona con cierta resignación. Es que el dolor de una mamá es para siempre, aunque la fe y el amor a Dios pueden hacer la diferencia en este plano: “Pude sobrellevar estos diez años de dolor porque Nico me acompaña y porque hay muchos motivos para seguir en la vida”, confesó Mary.

“Es difícil pero se sigue. Tengo a mi otro hijo, todavía no tengo nietos, pero llegarán cuando Dios disponga… Esta lucha es día a día y hay que seguir adelante”.

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La mamá de Nico confesó sentirse conmovida por la cantidad de gente que la acompaña y agradeció por “el gran recuerdo que tienen de mi hijo. En estos diez años no lo han olvidado y lo veo siempre en las redes sociales; pero hoy, personalmente siguen acá, y la verdad es que nunca pensé que iban a ser tantos. Están todos y siguen como hace diez años atrás, durante ese mes que estuvimos con Nico internados en la clínica de Colón”.

En cuanto a la sentencia de Fernández, Mary afirmó: “Lo único que le diría a la jueza que firmó esa decisión, es que ojalá que nunca le pase a ella”.

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Velocidad, alcohol y celulares

Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por siniestros de tránsito. 19 personas mueren por día; hay 6.627 víctimas fatales por año (2019) y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales. Estas cifras corresponden a datos brindados por la Asociación Civil Luchemos por la Vida.

Pero no se trata de números, sino de vidas humanas. Es como si un avión de pasajeros cayera todas las semanas muriendo unas 130 personas cada vez.

Los siniestros de tránsito en la Argentina, son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de los argentinos.

Entre las causas más destacadas de estos siniestros evitables se encuentra el exceso de velocidad; la alcoholemia positiva y el uso del celular al momento de la conducción.

Las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas.

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