Que las estrellas brillen sólo en el firmamento
La Asociación Civil por Verdad y Justicia (A.CI.VER.JUS.), comenzó el viernes a pintar estrellas amarillas en los lugares donde han ocurrido muertes por accidentes de tránsito en Gualeguaychú.De la redacción El primer símbolo de recuerdo a una víctima correspondió a "Pipo" Gandolfo, el joven que perdió la vida en 2007 en un confuso accidente en la esquina de Schachtel y Colombo, cuando se desplazaba en moto y protagonizó un choque con un auto que se dio a la fuga.Precisamente en esa esquina, quedó pintada la primera estrella amarilla con que ACIVERJUS inició la campaña en nuestra ciudad y que se irán multiplicando en diferentes sectores donde haya habido una muerte trágica.Con algo de resignación, los familiares de las víctimas de accidentes de tránsito aceptan pintar el símbolo porque saben que es una manera de recordar a quien ya no está, pero principalmente para que las estrellas amarillas no se multipliquen. Una de ellas pintada en cualquier lugar, significa que allí hubo una tragedia, que alguien perdió la vida producto de, al menos, una imprudencia.En Argentina, los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte en menores de 35 años y la tercera sobre la totalidad de la población, según un estudio realizado por la Asociación Civil Luchemos por la Vida.El mismo, señala además que más de 20 personas pierden la vida por día por siniestralidad vial, número que anualmente supera los 8 mil. También deja como saldo más de 120 mil heridos en el mismo período y pérdidas materiales estimadas en unos 30.000 millones de pesos, de acuerdo a Lucha por la Vida.No son estadísticas frías. Porque cada número es una vida menos, una persona muerta. Y demuestra el estado de situación del tránsito en el país, de cómo manejamos los argentinos.Lógicamente, en las ciudades los errores fatales se pagan aún más caro. De hecho, nos hemos acostumbrado como sociedad a convivir con siniestros viales diarios con un notorio crecimiento de participación de motociclistas. Porque conducimos sin pensar, cruzamos las esquinas sin frenar y aceleremos sin piedad.Un trabajo de investigación realizado por el Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, arrojó que Argentina registra la mayor tasa de muertos por accidentes de tránsito en Sudamérica, con una relación de 28,3 víctimas fatales por cada 100 mil habitantes.Entre las principales causas, demostró el informe, se encuentran conducir en estado de ebriedad y no respetar las señalizaciones, fundamentalmente los límites de velocidad. En ese contexto, pareciera que no hay educación vial que valga aunque los gobiernos inviertan en campañas.En los próximos días ACIVERJUS continuará pintando estrellas amarillas para recordar a las víctimas por accidentes de tránsito, para que haya Justicia y para que nadie se olvide. Cuestión de desgobierno¿Se necesita una ordenanza que regule el ingreso de personal al municipio? Quizá la respuesta surja de contestarse esta otra pregunta: ¿por qué se llega a esta situación?La inquietud no es inocente. Da toda la impresión que el Ejecutivo, al querer coparticipar al Concejo la decisión de nombrar gente en el Estado, está reconociendo implícitamente una situación de desborde.Y en un punto es como si pidiese a otro poder (en este caso al legislativo) que límite su irrefrenable pulsión de meter gente en el Estado.Se sabe: el gasto en personal consume hoy el 70% de los recursos ordinarios (tasas y coparticipación). Hay inviabilidad, sobre todo hacia futuro, en esta ecuación.La oposición política (ver entrevista en sección Claves) también admite que algo hay que hacer. El cuadro financiero apremia y condiciona la gobernabilidad local.Ahora bien, este desbalance en las cuentas no es imputable a la legislación sino al des-gobierno. O en otras palabras: quienes condujeron el Estado local carecieron de previsión y rigor.Porque la administración del Estado -que incluye mantener un sano equilibrio entre los gastos e ingresos- es competencia del gobierno. Por tanto, quienes gestionaron hasta acá el municipio, en los últimos años, debieran hacerse cargo de esta herencia.Además, ¿no hay una legislación municipal que regula el ingreso al Estado? ¿Acaso no se la cumplió estos años? Como sea, debe quedar en claro que ninguna ordenanza sustituye el acto de gobernar.Cuando Montesquieu propugnó la "división de poderes", buscaba ponerle un freno al poder absoluto, pero no estaba en su espíritu negar la esfera propia del Ejecutivo, cuya función es administrar día a día el Estado.El proyecto de ordenanza en cuestión, y otros parecidos que hay en el Concejo, no pueden disimular su debilidad de origen: surgen porque antes se administró mal.Que haya desequilibrio presupuestario no es defecto de legislación sino de mala política. Si esto no se comprende, no va a pasar mucho tiempo antes que estemos discutiendo algún otro remedio normativo mágico.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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