“Que nos vaya bien a todos”
Hoy votamos. Felizmente podemos elegir. Así lo establece la Constitución Nacional. Quizá los jóvenes no alcancen a apreciar esta satisfacción de los mayores. Antes era distinto.Por Mario Alarcón MuñizEspecial En los últimos 28 años los argentinos hemos votado con normalidad cada bienio y se ha respetado nuestra decisión. Como corresponde, aunque a veces hayamos andado a los tumbos. Así lo establece la Constitución Nacional. Pero antes era distinto. Pasábamos largos períodos con las instituciones archivadas y las libertades cercenadas. Cada tanto y no con mucha frecuencia se nos otorgaba la gracia de votar. Por un tiempo respirábamos aires democráticos hasta que el poder oculto consideraba que las cosas no iban bien y otra vez los tanques en la calle, los votos al canasto, la gente encerrada y a empezar de nuevo.Los mayores lo sabemos. De ahí nuestra obligación de recordarlo. Nunca más. El centro de la cuestiónLos comicios de hoy constituyen una novedad en nuestro país. Votamos, seguramente algunos festejarán, pero al cabo de esta elección nadie ejercerá ningún cargo. Recién asignaremos responsabilidades de gobierno el 23 de octubre. De tal modo los festejos de esta noche -si es que los hay- sólo serán virtuales. Igual que los lamentos.En realidad la de hoy es una elección interna. El procedimiento de los comicios internos de los partidos políticos para designar candidatos es habitual entre nosotros desde 1983. Lo inició el radicalismo poco antes de 1950 y se fue perfeccionando con el tiempo, tras extenderse a todos los partidos. El sistema sólo permite votar a los afiliados de cada partido. Se trata entonces de una elección cerrada. De esta manera el ciudadano común, no afiliado (amplia mayoría), en el comicio general se ve obligado a optar por candidatos en cuya designación no intervino.Este es el centro de la cuestión. Se trata de otorgarle al ciudadano común la posibilidad de nominar candidatos, más allá de las filiaciones partidarias. Es lo que se conoce como interna abierta. En prevención de maniobras especulativas se ha dispuesto realizar este acto de manera simultánea para todos los partidos. De ahí surge la denominación de elecciones primarias.Es un paso al frente desde el punto de vista institucional. La única objeción es su obligatoriedad. Si se trata de elegir candidatos de los partidos, no hay razón alguna para exigir la concurrencia del ciudadano. Es mejor y mucho más ajustado a la necesaria autenticidad del candidato, que en esta instancia vaya a votar quien tenga ganas. Distinto es el asunto cuando se trata de la elección general. Una primera experienciaSe ha difundido con insistencia que esta es la primera elección primaria en nuestro país. No es así. Ya hubo una primaria provincial en Santa Fe el 22 de mayo, de la que pueden extraerse interesantes conclusiones que nos ayudan a comprobar la relatividad de los resultados de hoy. Marcarán una tendencia, indudablemente. Señalarán quizá para algunos participantes un rumbo de negociaciones y acuerdos. No mucho más. En todo caso se tratará de una encuesta oficial, más seria y comprobable que las divulgadas por las empresas encuestadoras.En la primaria santafesina quien reunió mayor cantidad de votos fue Antonio Bonfatti (Frente Progresista, 292.000 sufragios), seguido por el kirchnerista Agustín Rossi (Santa Fe para Todos, 270.000) y Miguel Torres del Sel (Unión Pro, 235.000). Sin embargo, las sumas por partido favorecieron al kirchnerismo (677.000), seguido por el progresismo (650.000) y el Pro (235.000).Estos guarismos permitían pronosticar una elección general muy disputada entre Bonfatti y Rossi. Como se sabe ganó Bonfatti muy ajustadamente, pero no a Rossi sino a Torres del Sel.A la hora de la verdad, en la elección general del 24 de julio el Frente Progresista estuvo apenas encima de la primaria (676.000), triplicó sus votos el Pro (615.000) y quedó notablemente relegado el kirchnerismo (388.000).Debe entenderse que lo sucedido en Santa Fe es muy particular, sobre todo porque el oficialismo provincial no es K. Pero sirve para advertir que la elección primaria de hoy será sólo una señal, no definitiva. Habrá que ver los guarismos, las tendencias que ellos indican y tener en cuenta que la confusión es el signo más marcado de esta instancia democrática a la que hemos sido convocados los argentinos.Todos anhelamos una jornada de paz y respeto cívico. Estamos votando. Esto es sagrado para la democracia. En definitiva, como decía Atahualpa Yupanqui: "Que nos vaya bien a todos".
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