LO FULMINÓ UN RAYO UN 7 DE SEPTIEMBRE
Quién era Lázaro Blanco, el chasqui milagrero de Entre Ríos
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Cada 7 de septiembre, la figura del Lázaro Blanco es recordada en Entre Ríos. Conocé la historia del chasqui milagrero.
Cada 7 de septiembre se recuerda en Entre Ríos la leyenda de Lázaro Blanco, el chasqui de los pagos de Feliciano, fulminado por un rayo, junto con su caballo, a fines del siglo XIX en la espesura de los montes del norte de la provincia, casi en el límite con Corrientes.
Según la leyenda, Lázaro, un joven que a fines del XIX se dedicaba a las tareas rurales en San José de Feliciano, era un reconocido baqueano de esa zona de la Selva de Montiel, caracterizada por los tupidos montes y los inaccesibles caminos, en los que pocos se aventuraban a transitar solitariamente.
El 7 de setiembre de 1886, el jefe de policía de Feliciano necesitaba enviar un mensaje hasta La Paz, distante unos 90 kilómetros, y hacer traer desde esa ciudad el dinero para el pago de los salarios de los policías de la localidad.
El tiempo estaba amenazante y los criollos de la región sabían que el temporal que se avecinaba sería extremadamente peligroso.
Uno a uno los chasquis de la zona rechazaron el ofrecimiento de viajar a La Paz, hasta que Lázaro, enterado de la situación, se ofreció voluntariamente a realizar el peligroso recorrido.
El mensajero, de 27 años, tenía un caballo tordillo, que fue rápidamente reemplazado por otro, porque ya se registraban fuertes descargas eléctricas y la creencia popular indicaba que el pelo blanco del animal atraería los rayos.
Lázaro cambió su caballo por otro de pelaje gateado y cuando apenas había recorrido 15 kilómetros, el temporal lo obligó a refugiarse debajo de un añoso algarrobo, donde fue alcanzado, junto con el caballo, por un rayo que fulminó al jinete y a la cabalgadura.
El cuerpo del infortunado joven estuvo tres días en el umbral de la puerta de su rancho tapado con un lienzo, como lo establecía la costumbre de los velatorios en esos tiempos para las personas que habían muerto por la descarga de un rayo.
Según la leyenda popular, algunos meses después de la muerte de Lázaro, Ciriaco Benítez, un productor rural de la zona, se encontraba desesperado porque una gran sequía que asolaba el norte entrerriano amenazaba con destruir los cultivos y matar la hacienda.
Benítez, mientras dormía la siesta tuvo un extraño sueño en el que se le presentó un joven que le dijo que no se preocupara porque en la madrugada siguiente llovería en la zona.
En el sueño, el desconocido le dijo que era su amigo y que si quería conocerlo que fuera a visitarlo a un lugar que le detalló a la perfección.
Intrigado por el extraño suceso, Benítez se dirigió rápidamente en su caballo hasta el lugar señalado por el joven del sueño y, al llegar al sitio, encontró una cruz de madera con la inscripción: "Lázaro Blanco, muerto en setiembre de 1886".
Al día siguiente, Benítez pudo comprobar sorprendido que una torrencial lluvia se abatió sobre la región, terminando con la gran sequía que amenazaba a los sembradíos y animales.
El productor contó lo sucedido a los pobladores de la región y rápidamente los pedidos de favores al milagrero gaucho se multiplicaron entre la gente de Feliciano y las poblaciones cercanas.
Lázaro tiene un templete que lo recuerda en el lugar donde fue alcanzado por el rayo, en el viejo camino de tierra a La Paz, 15 kilómetros al sur de San José de Feliciano, donde se observa una gran cantidad de ofrendas de los más diversos elementos.
A un costado, y observando silencioso, se conservan los restos del algarrobo fulminado por el rayo, bajo el cual Lázaro Blanco buscó refugio el día de su muerte.
