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Quién es el argentino acusado de filmar en su agonía y dejar morir a su pareja en España

La familia de la víctima señala a Mariano Daniel Vásquez, un porteño de 49 años que vive en España hace más de una década. Fue detenido a comienzos de septiembre, acusado de los delitos de "homicidio, malos tratos y omisión de socorro", después de la muerte de su pareja, la española Susana Cortés

Una noche de mediados de febrero, Susana Cortés, una catalana de 42 años, cerró las puertas de su bar El Recodo en Gavá, un municipio de la provincia de Barcelona. Se fue acompañada de una de las camareras de otro restaurante cercano. Allí se cruzó con un hombre robusto, de acento claramente argentino, con una barba canosa y descuidada, simpático. Le dijo que se llamaba Mariano, le aseguró que era dentista y que vivía allí hace más de diez años.

Después de una charla de horas, la mujer y el hombre de 49 años coordinaron para volver a verse en un bar. Iniciaron una relación sentimental poco después.

Cuatro meses después, en la mañana del 18 de junio, Susana fue encontrada sin vida dentro de su departamento de Viladecans, cerca de Gavá. Su cuerpo estaba desnudo, tirado en el suelo del living. Tenía signos en la cara de haber sufrido una feroz violencia física durante los días anteriores.

Susana Cortés era diabética. En principio, la autopsia reveló que la muerte fue producto de un shock hipoglucémico. Fue el propio Mariano quien alertó a la Policía: dijo haberse encontrado con Susana en el suelo sin saber qué hacer y aseguró que la mujer había padecido un “bajón de azúcar”.

Los Mossos d’Esquadra de la jurisdicción del Baix Llobregat, la fuerza policial catalana que actuó en el lugar, secuestró los teléfonos de ambos. El Juzgado de Instrucción Nº 2 de Gavá ordenó analizar diversas líneas de investigación. Así, pidió que los Mossos d’Esquadra arresten a Mariano el 18 de este mes. Se lo acusó de los delitos de “homicidio, malos tratos y omisión de socorro”, según confirmaron fuentes policiales en España a Infobae.

Puede haber agravantes. Las mismas fuentes hablan de maltrato físico y psicológico, violencia de género con el agravante del vínculo. Mariano, de cara a su juicio, fue enviado a una celda en una prisión. Queda todavía definir algo clave en la calificación del expediente: si Susana murió tras un homicidio culposo o fue asesinada con absoluta intención, dolo. En la ley catalana, “homicidio” es un término que se emplea para el homicidio culposo.

Los detalles que trascendieron fueron escalofriantes. La familia no sólo acusó a Mariano de haber agredido físicamente en reiteradas ocasiones a su pareja sino que además aseguraron que durante la noche de la muerte grabó al menos 11 videos con su teléfono celular en los que se veía a Susana agonizar.

En los últimos días, la familia Cortés rompió el silencio. Hoy, señalan a Mariano con nombre y apellido, entregan la imagen con su cara, luego de que las autoridades españolas mantuvieran durante días el nombre del acusado en estricta reserva.

“Su nombre es Mariano Daniel Vásquez. A este sujeto lo conocimos entre marzo y abril. Tuvimos una comida en un campo cercano, era el cumpleaños de la esposa de mi sobrino. Y Susana decidió traerlo al encuentro para presentarlo”, relató Daniel Cortés, el hermano mellizo de Susana, a Infobae en un diálogo telefónico.

“En principio no nos llamó demasiado la atención. Era simpático, no hablaba demasiado. Se le notaba el acento argentino y parecía ser cariñoso. Nos decía que era dentista, que había estado en dos clínicas de Barcelona que cerraron y que se encontraba a punto de abrir una nueva clínica odontológica”, contó.

Según pudo averiguar Infobae, Mariano nunca fue contratado en Argentina en una clínica, al menos en blanco. Porteño, con un domicilio fiscal en una casa de una ex esposa de un familiar suyo en un edificio de Palermo, su único trabajo argentino en blanco fue en 2012 en una empresa constructora.

Con el correr del tiempo, Daniel Cortés empezó a entablar un vínculo algo más cercano con el novio de su melliza. Durante las charlas en los siete u ocho encuentros que precedieron a la muerte de Susana, Cortés pudo ver reflejado en las palabras del argentino a una persona según él mismo narcisista, ostentadora y hasta sobradora con los demás.

“Se la pasaba hablando de ‘yo, yo, yo’. Nos decía que tenía un barco, que tenía motos, que tenía dos casas y que una, en Casteldefels, la estaba vendiendo. Pero yo nunca he visto nada de eso. Básicamente nos trataba de retratar una vida llena de lujos. Yo sé que él trabajaba en una clínica durante la tarde y que solía salir varias noches con sus amigos”.

Durante una cena familiar, Mariano le relató a Daniel que su salida de Argentina y su llegada a España se había dado en medio de una situación violenta dentro de su propia familia: “Me dijo que se había ‘peleado a tiros’ con su hermano y que antes de venir a Barcelona se la había pasado durante días con un chaleco anti-balas puesto”.

“Nos hacía creer que era una persona cercana al peligro y de quien había que temer. Yo no me lo tomaba eso demasiado en serio, pensé que eran palabras que decía para ostentar todo el tiempo”, relató Cortés.

Vásquez quizás exageraba. Las fuentes consultadas no hablan de ningún antecedente penal o denuncia en su contra, ninguna condena, al menos en las bases de datos de la Cámara Criminal Federal en el fuero federal de Comodoro Py, en los tribunales de Talcahuano, en las listas del fuero contravencional y de faltas porteño o en los registros de la provincia de Buenos Aires. La base de datos de fallos y veredictos del CIJ tampoco lo menciona. Si Mariano era un picante, entonces se las arregló para que la ley nunca lo tocara.

A fines de abril, Susana se empezó a distanciar de su propia familia. Ya no invitaba a ninguno de sus hermanos a su departamento y parecía pasar todo su tiempo libre en compañía de Mariano. Paradójicamente, la investigación posterior de la policía española permitiría determinar que ese período coincidió con los presuntos episodios de violencia de género del argentino contra Susana.

“A finales de abril, mi hermana sufrió la fractura de una de sus costillas y tenía toda la espalda llena de moretones. Ella nos dijo que se había caído contra un sofá. Era extraño, pero le creímos”, afirmó su hermano: “Estuvo como tres semanas sin ir al bar a trabajar. Y lo peor es que cuando nosotros la llamábamos para ayudarla por su diabetes o para asistirla para moverse, este hombre nos decía que no hacía falta y que él estaba para cuidarla”.

Entre mayo y mediados de junio, la relación de Susana Cortés con sus hermanos se convirtió en un vínculo exclusivamente telefónico. Ya nadie más la podía ver.

Como si fuera poco, quien presenciaba los resultados de las presuntas agresiones era el propio hijo de 13 años de Cortés, de una pareja anterior, que veía las heridas en el cuerpo, el rostro y los brazos y le preguntaba a su madre qué le había pasado. Las respuestas siempre eran evasivas.

“Unas tres semanas antes de su muerte, mi hermana llamó a su ex marido y le dijo que viniera a buscar a su hijo para que se lo llevara junto a él a Ciudad Real. Nunca le dio explicaciones, pero era muy raro que decidiera algo así cuando todavía al niño le faltaban dos semanas para terminar el año escolar”, dijo Daniel.

“Hoy, viendo todo lo que pasó, creo que mi hermana estaba tratando de cuidar a su hijo y de alejarlo de un clima de violencia a la que se sometía todos los días”, piensa en retrospectiva.

El martes 18 de junio, cerca de las 13:30, Daniel Cortés recibió un llamado telefónico. El identificador indicó que lo llamaban desde el teléfono de Mariano: “Era Mariano, que me hablaba nervioso, me dijo 'Daniel, vente que ha pasado algo muy fuerte”.

Cortés acudió a una comisaría de Viladecans y recién ahí fue cuando un policía le confirmó que su hermana melliza había muerto. “Ahí pedí encontrarme con Mariano. Los policías parecían intentar convencerme de que no lo hiciera, pero yo quería escuchar de su boca qué era lo que había ocurrido”, recordó.

“Cuando nos encontramos, Mariano me abrazó, se puso a llorar y me decía. ‘Daniel, lamento mucho que te haya pasado esto, lo lamento mucho por ti’. Y me confirmó su teoría de que mi hermana había sufrido un bajón de azúcar y no pudo recuperarse a tiempo. Yo todavía creía que había sido mala suerte”, completó el hermano de la víctima.

En esos instantes, los Mossos d’ Esquadra secuestraron los teléfonos de Susana y Mariano para analizarlos. Y una vez que pudieron acceder a ellos, se encontraron con el infierno.

“En primer lugar, vieron que en el teléfono de mi hermana ella había descargado una aplicación que permitía grabar con el micrófono en cualquier momento. Ella lo hizo para dejar registrados los momentos de violencia”, asegura Daniel.

Motocross: Mariano Vásquez con protectores. Decía tener barcos y casas de lujo.

Una vez que explotó el caso en la opinión pública española, el propio Daniel Cortés llevó las transcripciones de algunos de esos audios al programa de televisión Espejo Público. Esos audios reflejaban la violencia a la que estaba sometida Susana.

“Han sido tres veces ya y a la cuarta no pasó ya. La cuarta llamo por teléfono y me llevo por delante a Mariano, su laboratorio y a su p… madre. Porque tú a mí no me vas a guantear ni me vas a apalear más, ¿vale?”, grabó Susana en un audio del 11 de mayo a las 19:41.

Luego, los investigadores encontraron los videos grabados por Mariano en la misma noche de la muerte de Susana. “En uno de los videos, él le pregunta cómo se había hecho daño en uno de sus ojos, le preguntaba qué le había pasado, como si lo hubiera hecho otro. Pero los investigadores nos dijeron que esos golpes se los habría dado él dos días antes. Era aterrador”, afirmó Daniel, quien dijo que sólo se permitió ver algunas capturas de esos videos.

Daniel Cortés y Mariano no volvieron a verse después de ese encuentro en la comisaría. Al ciudadano argentino, la policía le prohibió acudir al velatorio y al entierro de quien había sido su novia durante cuatro meses. Luego, quedó preso.

La víctima era la dueña de este bar, ubicado entre las ciudades de Gavá y Viladecans

Tatiana Sánchez, la cuñada de Susana, también descargó su enojo con lo sucedido: “Realmente no me puedo explicar cómo puede existir alguien tan siniestro. Una piensa que esto solo pasa en las películas, pero no puede ser que animales como este tengan cabida en la sociedad. Yo no puedo creer que exista alguien así”.

Infobae intentó contactar a miembros de la familia y amigos del entorno de Vásquez en Argentina, pero no hubo respuesta. Mientras, el bar El Recodo volvió a abrir, ya sin su dueña. Hoy lo maneja quien hasta hace unos meses era el camarero más veterano del lugar.

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