“Quien trabaja intelectualmente preserva más tiempo la memoria”
¿Qué sabemos de la memoria? ¿Hemos pensado que sin ella dejaríamos de ser? ¿Qué tipo de olvidos existen? ¿Qué hacer cuando ocurren? Aquí el diálogo que EL DIA mantuvo con el Dr. Julio Cesar Zarra, especialista en trastornos de la memoria.Por Marcelo Lorenzo - Hablamos de memoria colectiva, de memoria individual, de la memoria de la computadora. Se trata de un tema, por lo visto, omnipresente. Sobre el cual la psiquiatría tiene mucho que decir...Julio César Zarra:- En realidad hace más de 150 años que se está estudiando la memoria, pero nunca se le ha dado la relevancia que se le está dando en estos últimos 10 a 20 años. Los primeros estudiosos de la memoria, hace un siglo atrás, casi no eran escuchados. Williams James, en 1890, comenzó con los primeros estudios, y ya dividía a la memoria en dos: la de corto y la de largo plazo. Pero en aquel momento prácticamente no había una repercusión científica sobre esto. Recién en los últimos años se está jerarquizando la importancia de la memoria y el funcionamiento de la psiquis. - ¿Qué es la memoria?- Es una capacidad del cerebro para codificar, almacenar y recuperar información. Es una actividad muy compleja donde intervienen muchas estructuras cerebrales. La primera fase de la memoria es la codificación, el registro, la recepción, el procesamiento y la combinación de la información recibida. La segunda fase sería el almacenamiento. Almacenamos: creamos un registro permanente de esa información codificada. Es decir, como una base de datos. Y por último, la recuperación. Es el recordar, la recolección de esos datos. - Definimos entonces a la memoria por su función. ¿Es así?- Pero es una función en movimiento. Fíjese qué interesante: yo charlando aquí con usted estoy memorizando este acontecimiento, esta vivencia. Y esto lo estoy registrando en mi memoria inmediata. En mi memoria sensorial. Después va a pasar a mi memoria a corto plazo. Y de acá a 20 años -ojalá pueda- me voy a acordar de este momento que compartimos. Pero ya lo voy a hacer con el registro de memoria de largo plazo. Es decir, la misma vivencia se fue trasladando dentro del cerebro a distintos compartimentos. Hoy ocupa la memoria inmediata, después la memoria de corto plazo o memoria de trabajo o memoria operativa, y de acá a muchos años va a ser un recuerdo diferido de la memoria a largo plazo. Estamos hablando del mismo episodio. Clave de la personalidad
- Escuchándolo, uno ve que aquí hay una continuidad en el proceso psíquico. ¿Hay una conexión estrecha entre el yo y la memoria?- Totalmente. Incluso hay una repercusión afectiva del funcionamiento de la memoria. Si lo llevamos a la literatura, por ejemplo, José Hernández le hacía decir a Martín Fierro: "sepan que olvidar lo malo / también es tener memoria". Ahí hay una protección del mismo cerebro de olvidarse recuerdos traumáticos. O el cuento brillante de Borges "Funes El Memorioso", donde se describe a una persona que no había olvidado nada en su vida y vivía atormentado por los recuerdos. Cuando hablamos de que la memoria nos preserva, no nos referimos al aparato psíquico de la esfera intelectual, sino que es la esfera afectiva que interviene en la modulación del recuerdo. - La memoria, por tanto, es selectiva. Hay una economía de los recuerdos. - La primera selección que hace es en los primeros años de la vida. Eso que Sigmund Freud llamó "huellas némicas". Es decir no tenemos un registro consciente de los recuerdos de nuestro primero, segundo o tercer año de vida, pero está en nuestra memoria. - ¿La memoria está alojada en algún lugar del cerebro, tiene espacio, ocupa un lugar?- En realidad no existe ningún lugar físico donde poder hallar la base de la memoria. Existen sí determinadas áreas que están directamente comprometidas y vinculadas a los procesos de memoria. Por ejemplo, la corteza del lóbulo temporal albergaría todos los recuerdos de nuestra infancia. O la corteza parietotemporal, tendría todos los datos del aprendizaje. Todo lo que fuimos aprendiendo como datos de información van quedando en la corteza de los lóbulos parietales y temporales. O los lóbulos frontales, por ejemplo, que almacenan todos los recuerdos de la percepción y organizan todo el pensamiento a través de la memoria. O por ejemplo, muchos actos automáticos, como sacar un cigarrillo, que lo hacemos sin tener que tener un registro consciente de eso. Todos los actos de automatismo mental se pueden alojar en el cerebelo. Son áreas que están vinculadas, comprometidas, pero no hay un lugar físico determinado donde podamos localizar la memoria. - A veces nos angustia no poder recordar algo. ¡Cómo será aquel que directamente pierde la memoria! Es como si no pudiese reconocerse a sí mismo.- Es así. Ocurre que todas las funciones intelectuales (como la atención, la percepción sensorial, la cognición, la memoria) no están aisladas. Están íntimamente relacionadas. Pero básicamente la memoria sería la función más importante para construir nuestro aparato psíquico y hasta nuestra personalidad (...) La actividad intelectual como reaseguro - ¿De qué forma recordamos mejor las cosas? ¿Hay alguna fórmula? - Sí, claro que la hay. Digamos que una persona que no ha desarrollado un capital intelectual importante va a tener una facilidad mayor para perder la memoria. Es decir que aquel que ha hecho un trabajo intelectual intenso a lo largo de toda su vida, va a tener recursos defensivos para conservar su memoria. Incluso ante la afectación orgánica de una enfermedad cerebral crónica, como una demencia. Aquella persona que ha tenido un capital intelectual ideativo importante va a conservar más tiempo su memoria. Es decir que va a amortiguar el deterioro con sus recursos intelectuales. - ¿De qué índole son las alteraciones de la memoria? ¿Cómo se podrían clasificar?- Son altamente complejas, como la misma función lo es. Se puede hablar de alternaciones cuantitativas, es decir, de la cantidad de memoria; y alteraciones cualitativas, es decir, de la calidad de memoria. Las alteraciones, además, pueden tener un basamento orgánico, causados por una lesión cerebral. O pueden ser psicógenas. Por ejemplo una neurosis puede traer alteraciones de la memoria que simulan ser orgánicas. En ese caso el cerebro está intacto, pero la persona no puede recolectar los recuerdos (...) Las alteraciones cuantitativas, fundamentalmente, son las amnesias. Amnesias o hipoamnesias, depende del grado de deterioro. La amnesia es la imposibilidad de acceder a la memoria. Pueden ser totales o parciales. Las amnesias parciales pueden ser por déficit circulatorio cerebral, o por enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, que empiezan de a poquito, incipientemente. Pueden ser también por intoxicaciones. El alcohol por ejemplo, que produce estas dos fallas de memoria de distintos niveles. El alcoholista puede en estado de ebriedad perder el registro de la conciencia, pero no pierde su capacidad de actuar. Entonces una persona en estado de ebriedad puede conducir su automóvil, bajarse, hacer un negocio, por ejemplo, y al otro día no acordarse de nada. Eso se denomina palimpsesto, que es una alteración transitoria de la memoria. Es decir, se puede perder la memoria durante algunos instantes, pero no la capacidad de actuar. El alcohólico puede manejar perfectamente bien, y personas que lo rodean podrían no darse cuenta de su ebriedad. Es decir que pierde la memoria durante esos instantes pero no pierde la capacidad de actuar. El alcoholismo, con los años, va produciendo un deterioro progresivo de la memoria. Después de muchos años, ya está disminuida. - ¿Las adicciones a las drogas atentan contra la memoria?- Lo que ocurre es que las adicciones generan deterioros tan importantes, tan agudos, que en ellos van comprometiendo otras áreas vitales antes que la memoria. - Entre los daños cerebrales, ¿cuáles son los más importantes? - La patología por excelencia por su número, por su frecuencia, es la enfermedad de Alzheimer, que corresponde al 70 % de las demencias. Además, la demencia vascular o multi infártica por déficit irrigatorio cerebral produce trastornos de memoria bastante particulares. Es bastante común que los enfermos de demencia vascular tengan trastornos muy selectivos de la memoria. Por ejemplo, que desconozcan su propia casa, que estén en su propio entorno, y le digan al familiar 'llevame a casa'. Cosa que no ocurre en el Alzheimer, donde se va generando un trastorno de la memoria inmediata y de la memoria de corto plazo, pero no así de la de largo plazo. Lo cual es bastante paradójico, porque daría la impresión que los enfermos de Alzheimer hasta exacerban su memoria, aumentan su memoria a largo plazo y cuentan episodios de hace 30- 40 años atrás con un detallismo y un perfeccionismo notable. Y sin embargo no se acuerdan que hicieron hoy a la mañana. - El Alzheimer es una enfermedad en expansión. ¿Es correcto?- Sí. Incluso hasta ya podríamos sanitariamente abordar el concepto de epidemia, por la gran propagación que tiene a raíz del crecimiento de la población de adultos mayores. - ¿Cuándo suele aparecer?- Tiene una presentación de inicio temprano que es antes de los 65 años, y una presentación de inicio tardío después de los 65 años. La de inicio tardío es la más común, y la de mejor pronóstico. Al igual que otras patologías como el cáncer, por ejemplo, cuando es de inicio temprano la enfermedad tiene como más virulencia, más poder, más malignidad y es de peor pronóstico. Entrenar la memoria- Una de las terapias para las personas con Alzheimer consiste en fortalecer la memoria. ¿Es así?- Totalmente. La llamada rehabilitación cognitiva son ejercicios para mantener entrenada y bien activa la memoria. Tiene una importancia tan grande como la medicación. Es decir, no se trata de centrar la estrategia a favor de la memoria en el tratamiento farmacológico. Conjuntamente debemos entrenarla mediante rehabilitación cognitiva. Es decir, mantenerla siempre viva, mediante el ejercicio permanente. Lo peor que podemos hacer es abandonarnos a la fiaca de la memoria. Hay que hacer actividad cerebral constante. Siempre les propongo a mis pacientes que cuando no se acuerdan de un apellido se detengan y no paren en su intento de recordarlo hasta que aparezca. Y no que lo dejen cómodamente en el terreno del olvido. Eso es lo peor que podemos hacer. - Resulta curioso que vivamos en una época donde mientras se expande una enfermedad contra la memoria, ésta función la hagan tan bien las máquinas, como las computadoras.- Es cierto, es paradójico que por un lado tengamos la epidemia del Alzheimer, que aumenten los trastornos de memoria, y por otro se hayan hecho avances extraordinarios en la memoria artificial, o en los grandes archivos informáticos (...) - ¿Cómo se da uno cuenta de que la memoria le falla?- El olvido es el primer síntoma y al cual le prestamos más atención. Pero es bueno aclarar que hay otros fenómenos de disfunciones de la memoria que no tienen mayor importancia. Por ejemplo las fallas cualitativas de la memoria, de la calidad de memoria. Un 'deja vu', por ejemplo, es aquel fenómeno por el cual creemos recordar una vivencia que ya experimentamos. Se suele dar por fenómenos de stress o de alta tensión emocional. Por fatiga psicofísica, por no dormir lo suficiente, no tener un sueño de buena calidad. O el fenómeno contrario, el 'jamais vu", que sería el nunca vivido. Es la sensación de no haber visto o experimentado algo que ya se conoce. La persona sabe que ha ocurrido antes, pero la experiencia le resulta extraña. Pero estos son fenómenos de la memoria parciales y son disfunciones momentáneas que siempre son reversibles. Donde debemos estar atentos es a los olvidos progresivos. Y a los "olvidos malignos", como les llamamos nosotros. Porque el olvido puede ser benigno o maligno. El olvido benigno es no acordarse de un apellido en el momento de una conversación y acordarse diez minutos después. En cambio en un olvido maligno no nos acordamos del apellido y a su vez después ni siquiera nos acordamos del momento en el cual no nos habíamos acordado del apellido. No nos acordamos de la vivencia en sí. Cuando estos olvidos van cobrando cada vez más fuerza, es donde debemos estar atentos e intentar hacer una consulta a un especialista en forma temprana, para poder intervenir preventivamente. - Usted es un investigador, un científico. La pregunta es, ¿cuánto sabemos sobre el cerebro humano?- Creemos que usamos apenas del 10 % de lo que es nuestra masa encefálica. El cerebro cuenta con 100 mil millones de neuronas y 100 billones de conexiones intercinápticas (es decir, entre las neuronas). El pensador Carl Sagan decía que en el cerebro podemos albergar, en nuestra memoria, algo así como 100 mil millones de páginas de una enciclopedia, si las transcribiéramos al lenguaje escrito. Ésa sería la capacidad cerebral de almacenamiento. - ¿Está subutilizado, entonces?- Totalmente. Aun aquellas personas hiperestimuladas, que logran tener una gran capacidad en su memoria, siguen teniendo gran parte de la actividad cerebral no digo desperdiciada, pero no usada. Por eso la importancia de la estimulación cognitiva en los procesos de pérdida de la memoria. El concepto de resiliencia, tan en boga, refiere a la capacidad en este caso de recuperar neuronas que están en vías de morirse. De lo que se trata es de poder detener a tiempo su extinción, y poder generar en otras áreas cerebrales capacidades que puedan compensar a las que estamos perdiendo (...) Se han descubierto técnicas que ayudan a la memoria. En el área farmacológica, contamos con muchas drogas que estamos usando, y cuya eficacia está científicamente comprobada. Pero en realidad todavía no alcanzamos a poder acceder al concepto de cura. Todavía no podemos curar. Se habla de la vacuna para el Alzheimer, pero es un término ambicioso. Porque se está todavía en fase de investigación.Ficha técnica Julio César Zarra, médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica, atiende en Gualeguaychú en el CeNNyP. Se dedica a la Investigación clínica de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.Es fundador de asociaciones médicas en la especialidad de Psiquiatría y Neurociencias, al tiempo que es miembro de comités científicos en instituciones nacionales e internacionales.Tiene una actividad académica y científica intensa. Es autor y co-autor de muchos trabajos en su especialidad, y disertante en conferencias dentro y fuera del país.
- Escuchándolo, uno ve que aquí hay una continuidad en el proceso psíquico. ¿Hay una conexión estrecha entre el yo y la memoria?- Totalmente. Incluso hay una repercusión afectiva del funcionamiento de la memoria. Si lo llevamos a la literatura, por ejemplo, José Hernández le hacía decir a Martín Fierro: "sepan que olvidar lo malo / también es tener memoria". Ahí hay una protección del mismo cerebro de olvidarse recuerdos traumáticos. O el cuento brillante de Borges "Funes El Memorioso", donde se describe a una persona que no había olvidado nada en su vida y vivía atormentado por los recuerdos. Cuando hablamos de que la memoria nos preserva, no nos referimos al aparato psíquico de la esfera intelectual, sino que es la esfera afectiva que interviene en la modulación del recuerdo. - La memoria, por tanto, es selectiva. Hay una economía de los recuerdos. - La primera selección que hace es en los primeros años de la vida. Eso que Sigmund Freud llamó "huellas némicas". Es decir no tenemos un registro consciente de los recuerdos de nuestro primero, segundo o tercer año de vida, pero está en nuestra memoria. - ¿La memoria está alojada en algún lugar del cerebro, tiene espacio, ocupa un lugar?- En realidad no existe ningún lugar físico donde poder hallar la base de la memoria. Existen sí determinadas áreas que están directamente comprometidas y vinculadas a los procesos de memoria. Por ejemplo, la corteza del lóbulo temporal albergaría todos los recuerdos de nuestra infancia. O la corteza parietotemporal, tendría todos los datos del aprendizaje. Todo lo que fuimos aprendiendo como datos de información van quedando en la corteza de los lóbulos parietales y temporales. O los lóbulos frontales, por ejemplo, que almacenan todos los recuerdos de la percepción y organizan todo el pensamiento a través de la memoria. O por ejemplo, muchos actos automáticos, como sacar un cigarrillo, que lo hacemos sin tener que tener un registro consciente de eso. Todos los actos de automatismo mental se pueden alojar en el cerebelo. Son áreas que están vinculadas, comprometidas, pero no hay un lugar físico determinado donde podamos localizar la memoria. - A veces nos angustia no poder recordar algo. ¡Cómo será aquel que directamente pierde la memoria! Es como si no pudiese reconocerse a sí mismo.- Es así. Ocurre que todas las funciones intelectuales (como la atención, la percepción sensorial, la cognición, la memoria) no están aisladas. Están íntimamente relacionadas. Pero básicamente la memoria sería la función más importante para construir nuestro aparato psíquico y hasta nuestra personalidad (...) La actividad intelectual como reaseguro - ¿De qué forma recordamos mejor las cosas? ¿Hay alguna fórmula? - Sí, claro que la hay. Digamos que una persona que no ha desarrollado un capital intelectual importante va a tener una facilidad mayor para perder la memoria. Es decir que aquel que ha hecho un trabajo intelectual intenso a lo largo de toda su vida, va a tener recursos defensivos para conservar su memoria. Incluso ante la afectación orgánica de una enfermedad cerebral crónica, como una demencia. Aquella persona que ha tenido un capital intelectual ideativo importante va a conservar más tiempo su memoria. Es decir que va a amortiguar el deterioro con sus recursos intelectuales. - ¿De qué índole son las alteraciones de la memoria? ¿Cómo se podrían clasificar?- Son altamente complejas, como la misma función lo es. Se puede hablar de alternaciones cuantitativas, es decir, de la cantidad de memoria; y alteraciones cualitativas, es decir, de la calidad de memoria. Las alteraciones, además, pueden tener un basamento orgánico, causados por una lesión cerebral. O pueden ser psicógenas. Por ejemplo una neurosis puede traer alteraciones de la memoria que simulan ser orgánicas. En ese caso el cerebro está intacto, pero la persona no puede recolectar los recuerdos (...) Las alteraciones cuantitativas, fundamentalmente, son las amnesias. Amnesias o hipoamnesias, depende del grado de deterioro. La amnesia es la imposibilidad de acceder a la memoria. Pueden ser totales o parciales. Las amnesias parciales pueden ser por déficit circulatorio cerebral, o por enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, que empiezan de a poquito, incipientemente. Pueden ser también por intoxicaciones. El alcohol por ejemplo, que produce estas dos fallas de memoria de distintos niveles. El alcoholista puede en estado de ebriedad perder el registro de la conciencia, pero no pierde su capacidad de actuar. Entonces una persona en estado de ebriedad puede conducir su automóvil, bajarse, hacer un negocio, por ejemplo, y al otro día no acordarse de nada. Eso se denomina palimpsesto, que es una alteración transitoria de la memoria. Es decir, se puede perder la memoria durante algunos instantes, pero no la capacidad de actuar. El alcohólico puede manejar perfectamente bien, y personas que lo rodean podrían no darse cuenta de su ebriedad. Es decir que pierde la memoria durante esos instantes pero no pierde la capacidad de actuar. El alcoholismo, con los años, va produciendo un deterioro progresivo de la memoria. Después de muchos años, ya está disminuida. - ¿Las adicciones a las drogas atentan contra la memoria?- Lo que ocurre es que las adicciones generan deterioros tan importantes, tan agudos, que en ellos van comprometiendo otras áreas vitales antes que la memoria. - Entre los daños cerebrales, ¿cuáles son los más importantes? - La patología por excelencia por su número, por su frecuencia, es la enfermedad de Alzheimer, que corresponde al 70 % de las demencias. Además, la demencia vascular o multi infártica por déficit irrigatorio cerebral produce trastornos de memoria bastante particulares. Es bastante común que los enfermos de demencia vascular tengan trastornos muy selectivos de la memoria. Por ejemplo, que desconozcan su propia casa, que estén en su propio entorno, y le digan al familiar 'llevame a casa'. Cosa que no ocurre en el Alzheimer, donde se va generando un trastorno de la memoria inmediata y de la memoria de corto plazo, pero no así de la de largo plazo. Lo cual es bastante paradójico, porque daría la impresión que los enfermos de Alzheimer hasta exacerban su memoria, aumentan su memoria a largo plazo y cuentan episodios de hace 30- 40 años atrás con un detallismo y un perfeccionismo notable. Y sin embargo no se acuerdan que hicieron hoy a la mañana. - El Alzheimer es una enfermedad en expansión. ¿Es correcto?- Sí. Incluso hasta ya podríamos sanitariamente abordar el concepto de epidemia, por la gran propagación que tiene a raíz del crecimiento de la población de adultos mayores. - ¿Cuándo suele aparecer?- Tiene una presentación de inicio temprano que es antes de los 65 años, y una presentación de inicio tardío después de los 65 años. La de inicio tardío es la más común, y la de mejor pronóstico. Al igual que otras patologías como el cáncer, por ejemplo, cuando es de inicio temprano la enfermedad tiene como más virulencia, más poder, más malignidad y es de peor pronóstico. Entrenar la memoria- Una de las terapias para las personas con Alzheimer consiste en fortalecer la memoria. ¿Es así?- Totalmente. La llamada rehabilitación cognitiva son ejercicios para mantener entrenada y bien activa la memoria. Tiene una importancia tan grande como la medicación. Es decir, no se trata de centrar la estrategia a favor de la memoria en el tratamiento farmacológico. Conjuntamente debemos entrenarla mediante rehabilitación cognitiva. Es decir, mantenerla siempre viva, mediante el ejercicio permanente. Lo peor que podemos hacer es abandonarnos a la fiaca de la memoria. Hay que hacer actividad cerebral constante. Siempre les propongo a mis pacientes que cuando no se acuerdan de un apellido se detengan y no paren en su intento de recordarlo hasta que aparezca. Y no que lo dejen cómodamente en el terreno del olvido. Eso es lo peor que podemos hacer. - Resulta curioso que vivamos en una época donde mientras se expande una enfermedad contra la memoria, ésta función la hagan tan bien las máquinas, como las computadoras.- Es cierto, es paradójico que por un lado tengamos la epidemia del Alzheimer, que aumenten los trastornos de memoria, y por otro se hayan hecho avances extraordinarios en la memoria artificial, o en los grandes archivos informáticos (...) - ¿Cómo se da uno cuenta de que la memoria le falla?- El olvido es el primer síntoma y al cual le prestamos más atención. Pero es bueno aclarar que hay otros fenómenos de disfunciones de la memoria que no tienen mayor importancia. Por ejemplo las fallas cualitativas de la memoria, de la calidad de memoria. Un 'deja vu', por ejemplo, es aquel fenómeno por el cual creemos recordar una vivencia que ya experimentamos. Se suele dar por fenómenos de stress o de alta tensión emocional. Por fatiga psicofísica, por no dormir lo suficiente, no tener un sueño de buena calidad. O el fenómeno contrario, el 'jamais vu", que sería el nunca vivido. Es la sensación de no haber visto o experimentado algo que ya se conoce. La persona sabe que ha ocurrido antes, pero la experiencia le resulta extraña. Pero estos son fenómenos de la memoria parciales y son disfunciones momentáneas que siempre son reversibles. Donde debemos estar atentos es a los olvidos progresivos. Y a los "olvidos malignos", como les llamamos nosotros. Porque el olvido puede ser benigno o maligno. El olvido benigno es no acordarse de un apellido en el momento de una conversación y acordarse diez minutos después. En cambio en un olvido maligno no nos acordamos del apellido y a su vez después ni siquiera nos acordamos del momento en el cual no nos habíamos acordado del apellido. No nos acordamos de la vivencia en sí. Cuando estos olvidos van cobrando cada vez más fuerza, es donde debemos estar atentos e intentar hacer una consulta a un especialista en forma temprana, para poder intervenir preventivamente. - Usted es un investigador, un científico. La pregunta es, ¿cuánto sabemos sobre el cerebro humano?- Creemos que usamos apenas del 10 % de lo que es nuestra masa encefálica. El cerebro cuenta con 100 mil millones de neuronas y 100 billones de conexiones intercinápticas (es decir, entre las neuronas). El pensador Carl Sagan decía que en el cerebro podemos albergar, en nuestra memoria, algo así como 100 mil millones de páginas de una enciclopedia, si las transcribiéramos al lenguaje escrito. Ésa sería la capacidad cerebral de almacenamiento. - ¿Está subutilizado, entonces?- Totalmente. Aun aquellas personas hiperestimuladas, que logran tener una gran capacidad en su memoria, siguen teniendo gran parte de la actividad cerebral no digo desperdiciada, pero no usada. Por eso la importancia de la estimulación cognitiva en los procesos de pérdida de la memoria. El concepto de resiliencia, tan en boga, refiere a la capacidad en este caso de recuperar neuronas que están en vías de morirse. De lo que se trata es de poder detener a tiempo su extinción, y poder generar en otras áreas cerebrales capacidades que puedan compensar a las que estamos perdiendo (...) Se han descubierto técnicas que ayudan a la memoria. En el área farmacológica, contamos con muchas drogas que estamos usando, y cuya eficacia está científicamente comprobada. Pero en realidad todavía no alcanzamos a poder acceder al concepto de cura. Todavía no podemos curar. Se habla de la vacuna para el Alzheimer, pero es un término ambicioso. Porque se está todavía en fase de investigación.Ficha técnica Julio César Zarra, médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica, atiende en Gualeguaychú en el CeNNyP. Se dedica a la Investigación clínica de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.Es fundador de asociaciones médicas en la especialidad de Psiquiatría y Neurociencias, al tiempo que es miembro de comités científicos en instituciones nacionales e internacionales.Tiene una actividad académica y científica intensa. Es autor y co-autor de muchos trabajos en su especialidad, y disertante en conferencias dentro y fuera del país.
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