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El domingo al mediodía, Marino Quintana llamó por teléfono a Elisa Carrió, una de sus aliadas, y le avisó que dejaba el Gobierno como una manera de descomprimir la crisis política y económica que recién ayer hizo pública Mauricio Macri. Un rato más tarde abandonaba la quinta de Olivos, en medio de negociaciones furiosas entre el PRO y la UCR por los recortes en el gabinete.