"Habrá más controles para evitar burbujas"

Por Florencia Carbone*
Cuando pase el temblor, el capitalismo tendrá nuevos paradigmas.
"Habrá más controles para evitar nuevas burbujas y el movimiento de capitales especulativos, y una revalorización del crecimiento personal, profesional y económico por medio del trabajo", dice Diego Pérez Santisteban.
Más allá de su locuacidad, el director asociado de Deloitte y actual vicepresidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (institución que presidió durante varios años) es uno de los referentes más prestigiosos del comercio exterior.
-¿Marcará esta crisis un corrimiento del eje político-económico mundial hacia el Este?
-Es difícil decirlo. Creo que el crecimiento de los países emergentes va a continuar. Esas hipótesis, difíciles de constatar al menos para mí, que no las veré [dice sonriendo], de que, en 2050, China será la primera potencia del mundo y demás, no me parecen lo más relevante. Sí creo que cambiarán ciertos paradigmas del capitalismo. Se modificarán, sobre todo, el control de las burbujas y de los movimientos de capitales especulativos. La primera burbuja especulativa fue el Nasdaq y todas las puntocom, que valían millones de dólares hasta que un día ese globo se pinchó. Cuando el dinero que se movía a su alrededor quedó obsoleto, aparecieron los capos de las finanzas y empezaron a inventar otras burbujas, como la inmobiliaria y la de las commodities con los mercados de futuro para tratar de ir captando lo que se generaba por el mayor comercio y el crecimiento de los países, que no iba tanto a la economía real, sino a las promesas del rendimiento que daba. Se viene un mundo distinto en ese sentido, con un rol más activo por parte de los Estados en el tipo de control de las actividades de los privados para tratar de evitar que se repita esto.
-¿Son visionarios entonces los Kirchner con los controles que el secretario de Comercio Moreno aplica a los empresarios?
-Los países pueden establecer el tipo de política que les parezca y utilizar para ello los recursos con los que cuentan de la mejor manera posible, sin olvidarse que se está en un mundo global. El vivir con lo nuestro es una fantasía. Hay roles del Estado que son indelegables y otros que son absolutamente imposibles de asumir, como es el del Estado empresario, que no me gusta. Prefiero un Estado que regule, controle, fije las pautas y el campo de juego proactivamente para que la Argentina sea un país atractivo para los inversores y que haga que los argentinos no se lleven sus capitales al exterior. Un Estado motivador, no ventajero, no para los amigos.
-¿En qué categoría entra el Estado que interviene Transportadora Gas del Norte o expropia Aerolíneas?
-Y depende por qué motivos lo hace. Si expropia las empresas por una cuestión de soberanía, es discutible; si lo hace porque están quebradas, fundidas, no funcionan o no dan el servicio que corresponde, tiene que hacerlo en la emergencia, pero lo mejor sería que no bien pueda, las vuelva a privatizar y que mejore sus controles para que no vuelva a ocurrir lo que pasó. Seguramente en el desbarranque de Aerolíneas o de TGN hay errores, tal vez, no de este Gobierno, sino del Estado por la forma en la que privatizó, en la que funcionaron o no los entes de regulación.
Signos negativos
Más allá de destacar la inexistencia de políticas de Estado y de un mapa productivo que muestre una "oferta exportable real" (de lo que se informa por separado), Santisteban señala otro aspecto negativo: la ausencia de promoción industrial apuntada a los sectores en los que el país es fuertemente competitivo.
"Nunca hubo un plan de promoción industrial para agregar valor a los productos del agro, para hacer productos congelados, deshidratados. Sí, hemos tenido planes de promoción para armar televisores en Tierra del Fuego, para Catamarca, La Rioja. No hubo planes para la pesca, minería o para el área forestal. Falta una idea clara de qué es lo que producimos, qué nos falta y qué nos sobra como para saber qué oferta exportable tenemos, qué tenemos que comprar, hacia dónde tenemos que apuntar, qué tipos de productos importados se consumen mucho en la Argentina y por qué no estimular para que se fabriquen acá", dice.
"Las reglas de juego son muy variables. Hoy te estimulo para que exportes carne y mañana te prohíbo; hoy te estimulo para que compres maquinarias agrícolas y mañana te pongo derechos de exportación móviles", ejemplifica.
-¿Qué nos falta como país?
-Madurez política. Nos cuesta saludarnos en un tedeum. Que ni siquiera en el momento de la paz, la Presidenta o el vicepresidente se hayan levantado para saludar al otro muestra eso. Hay que empezar a construir políticas de Estado y eso no se hace automáticamente.
Espero que alguna vez encontremos un camino político que sea más racional en cuanto al consenso de las políticas básicas. Todavía no lo veo. Lo que se observa en las campañas es: "Estoy esperando el día en el que gane para hacer una política totalmente distinta. ¿Y si lo que hizo el anterior es bueno? ¡No importa! Lo voy a cambiar igual".
-Otro de los reclamos más escuchados es respecto de la seguridad jurídica.
-Es que las políticas de Estado y la seguridad jurídica no son una chicana política, son una realidad. El inversor, sea un extranjero o un argentino, no invierte para el día siguiente, sino para los próximos diez años y aquí no tenemos estabilidad de mediano plazo. A la minería le dieron por ley estabilidad fiscal por diez años y al tercero, se la sacaron; a la intangibilidad de los depósitos la asesinaron. Y la lista podría seguir.
(*) Publicado en el Suplemento de Comercio Exterior de La Nación.
Un modelo de país que sigue en discusión
Hace poco, se anunció un plan de acciones comerciales de promoción en el exterior récord en cuanto a la cantidad de actividades planificadas para este año.
La Argentina busca su lugar en el mundo, pero, ¿hay un modelo que guíe las políticas? ¿Existe un mapa productivo del país?
"El modelo de país en la Argentina todavía está en discusión. Tenemos políticas muy pendulares", responde Diego Pérez Santisteban. "El modelo empezará a consolidarse cuando tengamos dos o tres administraciones sucesivas diferentes, hasta de distinto signo político, con una continuidad de políticas de Estado básicas", agrega.
- ¿Hay algún buen ejemplo en la región?
- Chile, que empezó a diagramar políticas de Estado en los últimos años del gobierno militar y las mantuvo con presidentes demócratas cristianos y socialistas, y si ahora vuelve a ganar la derecha, estoy seguro de que los cambios apenas serán matices.
- ¿Y Brasil?
- Es un caso paradójico. Siempre tuvo en sus dirigentes destino de potencia imperial. La gran duda era quién sería el que encarnaría eso. Todos hubiéramos apostado por un sociólogo, un abogado, un político, no por un sindicalista metalúrgico de San Bernardo do Campo. Lula es el que terminó de entronizar en los brasileños su destino imperial. Brasil, hace tres o cuatro años, puso la segunda marcha y se fue para adelante. Nunca hubo una distancia entre Brasil y la Argentina tan grande como la de hoy. La brecha es enorme. En comercio exterior, por ejemplo, la Argentina cerró 2008 con 130.000 millones de dólares; Brasil rondó los 400.000 millones.
- ¿Es lo que ellos hicieron o lo que nosotros dejamos de hacer?
- Hicieron más que nosotros, porque nuestro comercio exterior también creció. Nadie puede negar que el crecimiento del comercio exterior en nuestro país fue importante: desde la última crisis se triplicó, pero los demás países crecieron mucho más.
- ¿Diseñó alguno de los organismos relacionados con el comercio un mapa productivo?
- La Cancillería, la Fundación ExportAr, algún área de la Secretaría de Comercio han mejorado, pero no creo que alguien tenga en claro en el país cuál es nuestra oferta exportable.
Dos destinos irreemplazables
Los pronósticos coinciden: la crisis achicará el comercio mundial durante este año. Pero a diferencia de algunas visiones optimistas, Diego Pérez Santisteban cree que la caída del consumo en los Estados Unidos y Europa será irreemplazable.
"Se exportarán menos cantidades. Algunos dicen bueno, si Europa y Estados Unidos consumen menos podremos venderle a China y la India. Pero hay que saber que, en 2007, Estados Unidos y Europa consumieron nueve trillones de dólares cada uno; mientras que China consumió 1,2, y la India, algo menos. Eso significa que un 20% de la caída en el consumo de los norteamericanos (lo que representaría 1,8 trillones de dólares) y lo mismo en Europa, es inconsumible por otros. No nos engañemos, lo que no consumen esos países no lo consume nadie. Puede ser que al que exportaba en pequeña escala no lo afecte tanto, pero para los que vendían a gran volumen el panorama es otro", dice.
Luego, agrega: "Queda en claro que tanto la gente como los países que deben reelaborar los productos consumirán menos cantidades y que, por lo tanto, tendrían que caer las cantidades de exportaciones como de importaciones. Los importadores mantuvieron sus órdenes de compra la última parte del año stockeando en muchos casos el 50 o el 60% de lo que estaban trayendo sólo para no quedar mal con sus proveedores", concluye.
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