Re-re elección: la mejor opción para la Presidenta Fernández es el silencio
La banalización de la política es moneda corriente en la Argentina. Es que cuando el tenor de las críticas acaba en los agravios, ¿cómo se hace para volver de eso? Si el gobierno porteño sanciona a un grupo de docentes que parodiaron a Mauricio Macri suena excesivo. Jorge Barroetaveña Si la Presidenta cataloga de totalitaria la práctica de poner un 0800 para denunciar partidismo en las escuelas, también suena excesivo.En esa vorágine de acusaciones, cada vez de mayor tenor, se escurren las posibilidades de diálogos y acuerdos. O será que en el fondo no les interesa ni a unos ni a otros. Obturado el riesgo de Scioli en la Provincia de Buenos Aires, surgió desafiante en las últimas semanas José Manuel De la Sota desde Córdoba. Pero el gobernador mediterráneo ha sido, a lo largo de su carrera política, tan ambiguo como inestable. Fue renovador y menemista, duhaldista y 'cordobesista', hasta que, sorpresivamente, antes de las elecciones del año pasado, volvió a abrazar la causa kirchnerista. Hay algo cierto en el discurso del cordobés: las deudas que la Nación tiene con las cajas provinciales. Tan cierto como que el propio entrerriano Sergio Urribarri, admitió que la Nación le debe a su distrito más de 1.000 millones de pesos. Claro, para acceder a esos fondos que la Nación niega, las provincias deberán formalizar su prueba de amor, 'armonizando' sus sistemas jubilatorios. Eso en la práctica sería, en el mejor de lo casos, ponerle un techo a las jubilaciones, y en el peor tener que bajarlas, algo impensado para la delicada situación social que atraviesan muchas provincias.Pero el sentimiento que prima entre la mayoría de los gobernadores es que hay que atravesar el 2012, para llegar a La Meca. El año que viene, sin vencimientos grandes de deuda a la vista y con una soja con precios sostenidos (altos e impensados como los de ahora) habrá mayor laxitud y los fondos volverán a fluir a las provincias. Al cabo, todos saben que será un año electoral, y habrá que volcar plata en la calle para no correr riesgos. Ni hablar si el proyecto reeleccionista sigue viento en popa y el kirchnerismo se juega a todo o nada en los comicios de mitad de mandato. En ese caso, sólo un mágico 50% podrá dar la llave de los dos tercios para declarar la necesidad de reforma en el Congreso de la Nación.Una sonrisa, apenas eso, fue la respuesta presidencial cuando el notero de CQC le preguntó por la re-re. Una palabra hubiera bastado para tirar abajo toda la estrategia o desarmar la usina de rumores. La Presidenta lo sabe y actuó, o no, depende el caso, en consecuencia. El tema es tan loco que cualquier respuesta hubiera sido para el análisis. A ver. Si se hubiera pronunciado a favor, automáticamente cambiaba el escenario político, la re-re pasaba al centro de la escena y la elección de 2013 se parte entre los que estén a favor y los que estén en contra. Si se hubiera pronunciado en contra, sería adelantar los tiempos de su ida del poder, apurar un vacío que llegará irremediablemente cerca del 2015 y sumir al aparato oficial en una crisis prematura en búsqueda de sucesor. Tampoco hubiera tenido mucho sentido.Por eso Cristina Fernández de Kirchner eligió, extraño para ella, la ambigüedad del silencio y dejar correr todas las especulaciones. Es cierto que la Presidenta es hoy, septiembre de 2012, la única garante del modelo nacional y popular. En el horizonte sureño no asoma nadie aún que pueda ser una síntesis del proyecto, si los puros lo quieren claro está. En cada paso que da, la Presidenta le echa paladas de tierra al PJ, quiere cada vez más lejos ese aparato molesto y desprestigiado. Le sirvió para ganar elecciones pero nunca lo pudo digerir del todo. El fenomenal crecimiento de La Cámpora y de los movimientos sociales, cada vez más poderosos en las provincias y en las legislaturas es el correlato perfecto. Ella lo va modelando en sus discursos con cuotas de poder cada vez más grandes. No sería extraño pues que, si no hay re-re, el elegido sea un joven de esa agrupación para darle continuidad al modelo.Si De la Sota mueve sus fichas pensando en el 2015, Macri sigue los mismos pasos. De a poco ha ido abandonando el discurso lavado que caracterizó su carrera, y parece resuelto a incursionar en confrontaciones más directas. Aspira a convertirse en el referente de la oposición, ese amplio abanico que aún está vacante y esperando ser ocupado. Tratando de disimular los problemas de gestión, Macri busca modelar su propio perfil y ampliar la base de sustentación de PRO. Quizás esa sea la tarea más difícil para cualquiera que no sea radical, socialista o del peronismo disidente.Pero si la política va por un carril, el de los políticos, la vida real tiene muchos más problemas y el más grave es el de la inflación. La polémica en torno al dólar, la ampliación asfixiante del cepo cambiario y la voracidad de la AFIP por saber cuánto gastan los argentinos con sus tarjetas de crédito, son ingredientes de la torta. La frutilla, agria y reblandecida, es la inflación que carcome el poder adquisitivo del salario y expone a la sociedad a una carrera loca que nunca se podrá ganar. Es el Talón de Aquiles del modelo y con la parodia del INDEC ya no alcanza para ocultarlo. Pero el kirchnerismo siempre huye hacia delante y redobla la apuesta. Si hay dudas políticas, la reelección. Si hay dudas sobre el dólar, el cepo, si hay dudas sobre la inflación, sanción para las ONGs que miden los precios. El límite es 2013, con las urnas a la vista. 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