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Reclamo de los despedidos del barrio náutico Amarras: "Estamos injustamente sin trabajo"

Claudio Leiva (38), Roberto Spinelli (45) y Jonathan Seguí (32) son parte de los cerca de 20 trabajadores que, el viernes pasado, quedaron desempleados tras el fallo del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos que ordena el desmantelamiento del mega emprendimiento inmobiliario en los próximos seis meses.

El sentimiento es de desesperación. Son cerca de 20 los trabajadores que fueron despedidos por la firma Altos de Unzué el viernes pasado. Luego de que el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos (STJER) haya ordenado, respecto a la Causa Nº 21615, formalmente conocida como "Majul, Julio Jesús C/ Municipalidad de Pueblo General Belgrano y otros S/ acción de amparo ambiental", el desmantelamiento de la obra en los 180 días siguientes de publicado el fallo.

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Esta medida fue largamente celebrada. No solamente por quienes impulsaron el amparo, sino también por un importante número de vecinos convencidos de que, como resolvió la justicia de Gualeguaychú en primera instancia, Amarras iba a generar inundaciones.

Mucho se ha argumentado a favor y en contra del barrio náutico. Y en este medio se han reflejado, siempre, ambas posiciones. Por la dimensión del proyecto, porque ha generado posiciones políticas enfrentadas entre los municipios de Gualeguaychú y Pueblo Belgrano, y porque los temas ambientales siguen teniendo un fuerte eco en buena parte de la sociedad local, Amarras ha sido, de alguna u otra manera, noticia.

Ahora, la voz que se quiere hacer oír es la del grupo de cerca de 20 trabajadores que están desempleados. En una entrevista realizada en el programa Viene con Yapa de Radio Cero, Claudio Leiva (38), Roberto Spinelli (45) y Jonathan Seguí (32) dieron a conocer la situación en que los dejó la decisión judicial.

Lejos de combatir los argumentos del fallo del STJER, los ahora desempleados contaron cuál es su posición. Con crudeza inapelable, Leiva reconoció que antes de ser empleado de Altos de Unzué llegó a robar por necesidad y que fue la firma la que lo “rescató”.

“Estamos injustamente sin trabajo. Nunca fueron a ver si contaminaba o no contaminaba”, aseguró quien es uno de los pocos ex empleados en relación de dependencia, a diferencia del resto que son contratados por la firma privada.

“Estábamos plantando árboles, con el tema del techo viviente, las plantas arriba de los techos, y algunos trabajos de albañilería”, relató el jardinero, quien lleva la voz del reclamo de sus compañeros.

“Los que perdimos somos los empleados”, coincidieron, y apuntaron contra los ambientalistas que en varias oportunidades se manifestaron en contra del mega emprendimiento: “Están celebrando cerrar una obra que le daría trabajo a más de 400 personas”.

El día después de quedar desempleado

Más allá de las definiciones de la justicia de Entre Ríos, que falló luego del pedido de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) para que lo haga, y sin la intención de polemizar al respecto, hay una realidad incontrastable: cerca de 20 familias quedaron sin su fuente laboral.

Al respecto, los ex empleados asumieron una posición de defensa de Altos de Unzué y de angustia y desesperación por los días que corren.

“Nosotros estamos acostumbrados a sobrevivir, el problema son nuestros hijos”, expresó Leiva. Y, sobre las posibles acciones a tomar, dijo: “así como ellos (los ambientalistas) nos cortan las piernas, nosotros vamos a cortar la calle pacíficamente, aunque nos comamos una causa”.

“Injustamente nos están cerrando la obra, que es nuestra fuente de trabajo, que es nuestro plato de comida, el que nos ganamos dignamente. Ahora estamos mal”, agregó el padre de tres hijos –Spinelli tiene cuatro y Seguí también tres–. Pero no apuntó contra la empleadora: “Cómo nos vamos a enojar con las personas que nos dan de comer; cómo nos vamos a enojar con quien nos permiten mandar a nuestros hijos a la escuela; es un sueño trabajar ahí, los patrones son muy amables, muy buenas personas”, aseguraron.

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