Recolocan las tablas originales del piso del Teatro Gualeguaychú
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Tras un proceso de tratamiento que permitió rescatar más del 80% de los tablones históricos, los operarios iniciaron el montaje de las piezas sobre la nueva base estructural. Los trabajos exigen un ajuste manual, una obra de precisión que entra en su recta final a la espera de un lote complementario y el posterior rearmado del sector de butacas.
Esta semana comenzó la recolocación de las tablas originales de pinotea en el piso del Teatro Gualeguaychú, luego de que se realizara a cada una de ellas un trabajo de rescate que permitió recuperar más del 80% de los tablones históricos para su restauración; mientras tanto, la semana próxima llegará un nuevo lote de madera destinado a reemplazar las piezas que no lograron salvarse durante el desarme total de la superficie.
La decisión de restaurar y reutilizar las tablas originales responde no solo a un criterio estético, sino al valor histórico y de ingeniería acústica que posee la pinotea (pitch pine). Esta madera de resina pesada y alta densidad, importada masivamente desde el sudeste de los Estados Unidos entre fines del siglo XIX y principios del XX, es hoy un recurso escaso y prácticamente inexistente en el mercado comercial debido a la protección de sus bosques nativos de origen. Su maduración de más de un siglo dentro del recinto le otorga una rigidez y una capacidad de resonancia únicas, volviéndola un componente insustituible para mantener la acústica original de la sala.
El trabajo de recolocación consiste en fijar cada tablón mediante pegamento y clavos espiralados sobre el entarimado flotante construido con placas fenólicas, la base definitiva que sostendrá la pinotea rescatada. Cada operario, provisto de casco reglamentario y medidas de seguridad, ajusta manualmente las piezas antes de asegurarlas con una herramienta neumática, tarea que exige extrema precisión para respetar el trazado original del entablonado.
Una vez colocada la totalidad de la madera, se realizará un pulido intenso y general que devolverá a la superficie su textura y tono originales.
Mantener el trazado original del entablado es clave para preservar las condiciones sonoras que convirtieron al coliseo en un referente regional desde su inauguración. Diseñado bajo los parámetros de los teatros líricos europeos, el recinto cuenta con una sala en forma de herradura —característica del modelo italiano— que distribuye el sonido de manera uniforme. El pulido y posterior reacomodamiento de las alfombras y butacas respetarán las líneas de fuga originales, garantizando que el rebote de las ondas sonoras no sufra alteraciones tras la reforma estructural.
Concluido ese proceso, el personal técnico procederá a extender nuevamente las alfombras y a recolocar las butacas en sus posiciones históricas. Además del trabajo sobre el piso, se prevén reparaciones puntuales en los zócalos.
La vista general del recinto permite constatar el contraste entre los sectores ya cubiertos con la pinotea reinstalada y aquellos que todavía exhiben el entarimado de placas fenólicas, a la espera de la llegada de los nuevos tablones encargados para sustituir las piezas irrecuperables.
El avance se ordena por franjas paralelas, método que permite a los equipos trabajar de manera simultánea sin interferir entre sí ni comprometer el resto de la estructura ya intervenida. En este trabajo puntual, el personal técnico también verifica, tablón por tablón, que el ajuste entre piezas conserve la separación mínima necesaria para permitir la dilatación natural de la madera con los cambios de temperatura. Esta revisión minuciosa busca evitar futuros levantamientos o deformaciones en la superficie, uno de los factores que en el pasado favoreció la filtración de humedad hacia la estructura inferior.
Qué fue lo que provocó el derrumbe del piso original
El deterioro del piso se originó por una invasión del insecto xilófago Pentarthrum, conocido habitualmente como gorgojo del parqué, que afectó la estructura durante un lapso superior a diez años. La acción prolongada de esta especie debilitó los tirantes subterráneos de la sala hasta provocar el hundimiento parcial del piso original a mediados del año pasado.
Ante la gravedad del cuadro, el Municipio optó por una reconstrucción integral que excedió ampliamente la superficie afectada en un primer momento, disponiendo el retiro completo del piso de la sala principal, el tendido de una capa de carbonilla como barrera contra la humedad y la incorporación de 37 vigas multilaminadas de eucaliptus grandis sobre las que hoy se apoya el nuevo entarimado.
El Teatro Gualeguaychú constituye un patrimonio arquitectónico que forma parte de la identidad cultural de la ciudad desde hace más de un siglo, y su recuperación excede la tarea de mantenimiento edilicio, en tanto garantiza condiciones de seguridad y confort para las próximas generaciones de espectadores. Sostener este tipo de intervenciones demanda, además, una inversión económica firme, dado que la magnitud del daño original obligó a rehacer buena parte de la estructura base.
Cabe destacar que la rigurosidad de estos trabajos responde también a las exigencias legales que pesan sobre el edificio. En 1997, fue declarado Monumento Histórico Nacional mediante la Ley n.º 24.840, un estatus que otorga la máxima protección patrimonial del Estado argentino. Esta condición obliga al Municipio a ejecutar cualquier obra de restauración edilicia bajo estrictos protocolos internacionales de conservación, los cuales exigen priorizar la consolidación y el rescate de la materialidad original antes de autorizar el uso de réplicas o tecnologías contemporáneas.
La reapertura, una vez concluida la totalidad de los trabajos, marcará el cierre de un proceso que combinó ingeniería estructural, restauración patrimonial y trabajo artesanal sobre la sala teatral más representativa de la ciudad.
