Reconocen que “la situación en las unidades penales es muy compleja”
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El ex jefe del Servicio Penitenciario de la provincia, Horacio Pascual, se refirió a la superpoblación de internos y a la falta de cárceles que se ajusten a nuestros tiempos. La mayoría de las unidades penales suman más de 100 años y varios proyectos para construir complejos penitenciarios fueron desestimados por falta de recursos económicos. Horacio Pascual estuvo en el Servicio Penitenciario 35 años. Ingresó como agente y se retiró con la jerarquía de Inspector General. Los últimos 10 años de su carrera los cumplió como Director del Servicio Penitenciario en la provincia. Como agente cumplió todas las funciones inherentes a su área. Hizo guardia en la torre y en otros puestos, además de desempañarse como celador. A los 2 años, ingresó a la escuela de oficiales (44 y 2000) en la ciudad de la Plata. Como oficial forjó una buena carrera hasta llegar al cargo de director en diferentes unidades penales de Entre Ríos. Se jubiló hace 4 años, luego de una década (2003 al 2013), al frente del Servicio Penitenciario.Consultado sobre cómo ve la situación carcelaria en la provincia, respondió que se "viven momentos complicados y diría que hasta grave en algunas unidades penales, muchas de las cuales están sobrepasadas en su capacidad, fenómeno que no fue acompañado con mejoramientos en la infraestructura y nombramientos de personal".Recordó que al ingresar "había 2400 internos y el mismo número de agentes" cuando se retiró "seguimos con la misma cantidad de agentes para una población de 2.400 internos, es decir 1000 personas más". Pasando en limpio una "mayor tarea y carga horaria para el personal.Manifestó que se "presta un servicio a la sociedad con la finalidad de recuperar la mayor cantidad de internos que se puedan reinsertar, algo que requiere de un intenso trabajo por parte de todo el personal que incluyen desde el que hace guardia hasta los profesionales con mil internos más", reiteró. La edad de la población penalLa mayoría de los internos son "jóvenes a los que da pena observar por el futuro incierto que tienen por delante, y se tiene que trabajar arduamente para que cambien el rumbo de su vida", dijo Pascual.Recordó que cuando ingresó al servicio, la edad promedio de la gente que purgaba condena era de 36 años, mientras que hoy "oscila en los 24 años".El "promedio de edad es muy bajo y con tendencia a empeorar, teniendo en cuenta que los hechos delictivos son protagonizados por chicos que apenas superan los 18 años". DiagnósticoEl servicio penitenciario entrerriano, tiene un gabinete de profesionales que hacen una evaluación del interno para salidas transitorias y libertad condicional, pero las mismas, aclara, no son "vinculantes para el juez de ejecución de penas, como en el caso de Micaela García, asesinada por Sebastián Wagner en Gualeguay". El gabinete criminológico de las unidades penales "hacen su evaluación, un dictamen, pero el que resuelve es el juez". Las cárceles entrerrianas Indicó que las mayorías de las unidades penales en la provincia superan el centenar de años, en referencia a las cárceles de Gualeguaychú, data de 1890, Gualeguay, Concepción del Uruguay, Concordia, Paraná y Victoria. Comentó que entre las más nuevas, sobresale la "Granja Penal de El Potrero, la de Federal y la de mujeres de Paraná que es la más "nueva" en cuanto a puesta en funcionamiento, ya que se trata de "una edificación antigua a la que se les fueron anexando pabellones".Destacó que la construcción de la Unidad Penal 9 (Granja El Potrero) fue por una iniciativa propia que nació en mi gestión y "desarrollado por personal del servicio".Sobre la UP9, comentó que desde hace un tiempo alberga a personas que "cumplen todo tipo de condenas, incluso algunos procesados. También hay mujeres, pese a que en sus inicios no se había construido una estructura como para alojar personas de sexo femenino, utilizándose una edificación completa , una unidad penal interna, para el tratamiento de adictos a estupefacientes, con un concepto de trabajo individual, separado del resto de la población penal con habitaciones, consultorios médicos, centro de estudios, que lamentablemente nunca se pudo poner en marcha, por la necesidad y urgencia del servicio penitenciario de alojar mujeres".En su gestión se construyó la de Federal, que nació como un "neuropsiquiátrico", pero al "momento de inaugurarla se modificó la ley nacional de salud mental de nación que no nos permitió abrirla como tal, pasando a ser una Unidad Penal de máxima seguridad".Dijo que una "discusión permanente en el gobierno y en el servicio penitenciario" pasa por la "construcción de nuevas unidades penales". Retrocedió en el tiempo hasta el "último gobierno de Sergio Montiel (UCR)", donde se habló de la "posibilidad de construir una "única unidad penal en Villaguay". Acotó que hasta se "llegó a tener el espacio físico, pero por razones económicas no se pudo hacer absolutamente nada". Se trataba de un proyecto moderno, parecido al de "algunas cárceles en Santa Fe, complejos carcelarios con 4 unidades completamente separadas en un mismo predio".Destacó que el proyecto original de la "Granja de El Potrero", en un predio de 50 hectáreas, contemplaba la "creación de una unidad penal de máxima seguridad, al estilo de un complejo". Es decir, el "interno que ingresaba por la unidad penal de máxima seguridad, según sus características y condena, pasaba por estamentos intermedios de seguridad y terminaba en espacios abiertos como la granja. Todo esto marcaba el cierre de la Unidad Penal 2, ubicada en el corazón del barrio de Pueblo Nuevo, pero, al igual que en el gobierno de Montiel, no se pudo llevar adelante por "falta de medios".El ex Director del Servicio Penitenciario indicó que la "actualidad económica marca que el gobierno no quiere invertir en cárceles, pero en todo el mundo existen unidades penales y nosotros no somos la excepción. Necesitamos una mayor y mejor infraestructura para que el interno cumpla su condena, se capacite y se pueda reinsertar en la sociedad".La modificación del Código PenalLos cambios generaron que la Justicia sea mucho más expeditiva y en muy poco tiempo, los imputados son condenados y deben ingresar a un establecimiento penitenciario para cumplir con la pena que le fuera impuesta".Pascual tuvo la oportunidad de concurrir a congresos en distintos puntos del medio relacionados con el servicio penitenciario. Estuvo en Estados Unidos y Canadá, países del primer mundo, en donde considera que "la construcción carcelaria es una industria, ya que permanentemente están construyendo unidades nuevas, y en la medida que se lo permiten cerrando viejas". Comentó que "tienen espacios duros para contener a los internos de mayor peligrosidad y leyes más duras".
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