Recorre el mundo a pie, concientiza sobre el SIDA y estuvo en Urdinarrain
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Marcelo Monti es un misionero hermano capuchino que emprendió un viaje a pie por el mundo. Lleva más de 1400 kilómetros recorridos desde su partida en Porto Alegre, Brasil, y tiene pensado recorrer 90.000 kilómetros.
JUAN FERNÁNDEZ
Cuando los últimos rayos del sol dejaban atrás la tarde, una figura se recortó en el horizonte, una presencia que poco a poco se acercaba a Urdinarrain. Era Marcelo Monti, un hermano Capuchino Franciscano (rama de la Orden de los Hermanos Menores (OFM), fundada por San Francisco de Asís en el siglo XVI) que recorre el mundo a pie para dialogar con la gente, escuchar historias y concientizar sobre el virus del Sida, una batalla que se impuso cuando su hermana Aline perdió la vida por esta enfermedad a los 28 años, sin recibir tratamiento por el miedo a la estigmatización y los prejuicios que todavía hay hoy en día entre la sociedad en torno al HIV.
Marcelo Monti es brasileño, tiene 40 años y comenzó su recorrida a la que denominó "Camino de Aline, una vuelta al mundo a pie por la vida y contra el sida". Partió el 28 de agosto desde Porto Alegre, en Brasil, y ya lleva recorrido 1400 kilómetros.
"Mi primera motivación para realizar esto fue el deseo de vivir una vida con más intensidad y más gusto. Cuando estaba estudiando en París la Licenciatura en Tropología me di cuenta que estaba haciendo las cosas para agradar a la gente y demostrar que era capaz. Yo vengo de una familia marcada por la miseria, la pobreza y el sufrimiento en una favela del sur de Brasil, y me pareció que el sufrimiento tiene el poder de desarrollar en nosotros un complejo de inferioridad, y que por ese complejo es por el cual que tenemos que estar siempre probándole a la gente lo que uno es capaz", indicó Monti cuando dialogó con ElDía, y agregó: "Cuando me di cuenta que no necesitaba probar nada, me pregunté que era en realidad lo que quería hacer. Entonces me di cuenta que quiero cada día estar con nuevas personas, estar con la gente y conocer su realidad, escucharlas. Además, una de las cosas que me marcó fue la muerte de mi hermana, que falleció de Sida, por eso decidí unir las dos cosas, caminar y concientizar sobre el HIV".
"El día de mi cumpleaños empecé a recorrer el mundo a pie, comencé en Porto Alegre, recorrí el sur de Brasil, ingresé a Uruguay y desde allí vine a Argentina, siempre caminando. Pero esto no es algo que surgió de un día para el otro, está planificado y tengo pensado recorrer 90.000 kilómetros en diez años, pasando así por los cinco continentes", adelantó.
"Igualmente lo más importante no son los kilómetros recorridos sino las historias de vida que uno va conociendo. Algunas personas hasta me acompañan de un pueblo a otro caminando. En mi carrito solo llevo, ropa de invierno y de verano, libros, una carpa y utensilios de cocina. Pero los elementos para dormir y cocinar sólo los he utilizado una vez, los que demuestra que la generosidad y la solidaridad que hay en la gente son reales. Me paran en la ruta y me quieren llevar. Hablan unos minutos conmigo y me invitan a sus casas. Son emocionantes las historias que uno se encuentra en el camino".
El dolor convertido en lucha
En todos los pueblos que visita, Marcelo recuerda que su caminata también tiene un objetivo, que es la lucha contra los prejuicios. "Cuando mi hermana falleció de Sida en un país donde el tratamiento es totalmente gratis, tanto para pobres como para ricos, la pregunta que me hacía en ese momento era ¿por qué una persona de 28 años, con tres hijos, y que está consciente de que el tratamiento es indispensable para su vida, que puede tener calidad de vida y vivir bien, que puede morir de otras cosas pero menos de Sida, por qué no se trató? Y la respuesta es que no lo hizo por miedo, por no aceptar los prejuicios de la enfermedad. Fue más fuerte que su deseo de vivir. La estigmatización lleva a tomar decisiones ilógicas como esa, algo que no es natural, porque somos nosotros los que producimos los prejuicios, que son el resultado de una cultura, y cuando decimos que es cultural creo que se puede cambiar y esto lo podemos hacer todos nosotros", relató.
"Todos sufrimos de algún prejuicio, todos sufrimos la vergüenza y la estigmatización por algo, y eso es lo que tenemos que cambiar. Hoy en día hay mucha información del VIH Sida, pero no se habla mucho en los medios ni en los colegios" sostuvo.
En Urdinarrain, Marcelo estuvo en la Parroquia Sagrado Corazón, acompañado por el padre "Puquy" Emanuel Escobar, quien luego, junto a otro grupo de personas, acompañó al misionero hasta la localidad de Gilbert, su próximo destino. Su viaje continuará por Rocamora, Rosario del Tala, Lucas González, Nogoya y Victoria, último destino dentro de Entre Ríos. En su camino, Monti agradece a aquel que le alcanza agua o alguna fruta y además pide que le escriban en sus redes sociales, donde lo encuentran con el nombre de "Caminho de Aline". Desde allí informa sobre su diario de viaje y difunde su lucha. "Sé que llegará el día en que quiera desistir, y es allí donde necesitare que me alienten para continuar, porque este es mi sueño", señaló.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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