Redes sociales: “Con la pérdida de la palabra construimos una realidad virtual”
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La amistad, el amor, el compañerismo y la comunicación 2.0 dejarán su huella en la estructura social. Es que cada vez usamos menos palabras y más íconos gestuales; menos abrazos y más toques; menos diálogo y más chat. Una especialista en psicología asegura que "sólo la palabra hablada nos inserta en la cultura". Mónica Farabello La hiper-conectividad llegó para quedarse y para inmiscuirse en todos los estratos sociales, edades y niveles educativos. Se define como una necesidad extrema de comunicación e información que muchas veces se termina desvirtuando por la rapidez y lo impersonal de los mensajes.La comunicación tradicional conocida como "emisor / mensaje/ receptor y feedback" quedó obsoleta con la llegada de las redes sociales a la cotidianidad de niños, adolescentes, adultos y adultos mayores.Nadie quedó afuera de la aldea 2.0 que se presenta a través del Facebook, Twitter, Instagram, celulares inteligentes y hasta la nueva red "Tinder" para conocer posibles parejas o concretar citas desde la PC o celular.Pero ¿qué huella dejará en el entramado social esta nueva forma de comunicarse? ¿La charla quedó off line?La psicoanalista Andrea Cavaignac, brindó su visión acerca del tema y explicó que "lo sano es la comunicación, el diálogo y la palabra; esto se logra a través de la inserción en la cultura, a través de que los chicos tengan contacto con la palabra que se transmite de los padres a los hijos y de la vinculación entre ellos mismos. Con las redes sociales, esto se está perdiendo". La construcción de la realidad virtualMás allá de que Facebook nos pueda "acercar" a un familiar que vive lejos, o a un amigo de la infancia que dejamos de ver, la comunicación que se instala, dista bastante de ser un diálogo entre seres humanos."Se construye como una realidad virtual que es paralela a la palabra y se cree que lo que se dice es una forma de comunicación... y aunque sea una forma de comunicación, lo que sucede es lo que está escrito y queda a libre interpretación de quien lo lee. No hay intención... y el receptor tiene derecho a recibirlo como quiera", explicó la psicoanalista.Asimismo, explicó que el mensaje puede ser interpretado de acuerdo a "quien lo está recibiendo y por supuesto, depende el día de quién lo reciba, cómo y cuándo. Porque no se puede negar que es comunicación. El tema es que lo que pasa en las redes sociales, lo que se escribe allí, muchas veces no tiene que ver con lo que se siente. Tiene que ver con lo que me gustó, lo copio y lo pego, lo que yo retrasmito, o lo que dijo otro que me causó gracia y yo lo retuiteo"."Los chicos y adolescentes están acostumbrados porque están inmersos en ese diálogo paralelo, que no es el del uso corriente de la palabra y de la interrelación del uno con el otro", sostuvo. Las redes y nuestra mente¿Esta nueva forma de comunicarse, puede afectar de alguna manera a la estructura mental o el estado emocional de una persona?"Sí; lo que da el uso de la palabra y la cultura es la posibilidad de que uno pueda manejarse en un mundo mental, con estructuras de símbolos a través del significado, el sentido y el significante de una palabra.En la medida en que esta palabra sea reemplazada y donde no haya un ida y vuelta; donde cada uno interpreta lo que quiera o pueda, lo simbólico tiende a desaparecer. Y si desaparece lo simbólico queda un agujero. Y en ese agujero se pone lo que se puede", explicó Cavaignac.Además, amplió: "La estructura mental de cada uno es lo que nos dice lo que tenemos que poner en ese agujero. En las estructuras mentales como la neurosis, la persona tiene las tres áreas bien definidas. En las patologías como la psicosis o en las perversiones, esa cadena entre lo real, lo simbólico y lo imaginario, se pone lo que se puede".Cvaignac explicó que "en la medida en que vayamos construyendo un mundo paralelo y reemplacemos la palabra con silencios, o la tele, todo tiende a irse a lo virtual, que justamente, no es real". ¿Qué ocurre con los adolescentes que crecen con esta manera de relacionarse?-Lo que va apareciendo es el uso de otras cosas que reemplazan -como por ejemplo el uso de sustancias- porque de alguna manera el organismo necesita que exista esa interrelación. Entonces aparece el uso de sustancias extras como el alcohol o el uso de drogas. Aparecen muchos más abusos en el uso de las redes sociales; incluso hay chicos que a los 8 años ya tienen su propia Tablet.Los chicos están híper estimulados -que está buenísimo- pero sería bárbaro que estén híper estimulados por la palabra, porque la palabra es lo que hace que vivamos en una cultura. ¿Qué lugar ocupan los padres en esa realidad?-Tenemos que educar a estos chicos donde se nos pide culturalmenteque los metamos en este mundo virtual. Inclusive en los colegios se nos pide que los metamos en el mundo virtual. No existe más la posibilidad de comprar un libro o ir a la biblioteca. El uso de Internet es bárbaro, pero tiene que haber un control desde el adulto. Me parece que eso es lo que está faltando. ¿Qué pasa cuando el problema lo tienen los adultos?-Lo que aparece es que el adulto hace una regresión a un estado donde él en su infancia no tuvo lo que hay ahora y por eso se pone a la par del adolescente. Entonces, ya no educa como adulto sino que educa como adolescente y como adolescente no se puede educar.Es el adulto quien tiene que controlar el abuso del adolescente y los padres saben que hay abuso. No lo ignoran, porque ellos ven a un hijo sentado desde los 9 años o antes, durante horas. "Lo que pasa es que él es así", te dicen y por sobre todas las cosas, no existe ningún niño que los padres le permitan aburrirse.Cuando el nene no está conectado, habla, pregunta, hace ruido, y a muchos padres, esto les molesta. Qué tipo de juego vamos a jugarIngresar a una red social -a la edad que sea- presupone un análisis del "juego al que vamos a jugar". Qué quiero mostrar y qué no; con quiénes me quiero contactar y cuál es el límite entre lo público y lo privado. Todos estos son ejes de discusión, que observan los analistas de las nuevas comunicaciones.La psicoanalista opinó que "para entrar en una red como el Facebook, Twitter, Instagram, o cualquier otra, hay que saber qué tipo de juego se está jugando. Actualmente el adulto se está poniendo en un juego que es de niños o de adolescentes. Este juego fue creado por adolescentes y en esa instancia publican cosas donde yo no sé si los demás quieren que opinemos o no".De todos modos, Cavaignac hizo una salvedad importante: "Que se escriba algo, no significa que pase en la realidad. Que publiques 'living la vida loca' no significa que vos creas que es así. Tal vez venís de trabajar 20 horas y estás tirada con las pantunflas, y querés dar otra imagen.Por esto, "no hay que recepecionar las cosas textuales. Me parece que mucha gente no entiende qué tipo de juego juega" Los cuidados en los adolescentesSer popular en una red social, es sinónimo de tener miles de amigos o seguidores, y además, que nuestras publicaciones sean "exitosas", con muchos 'me gusta' o retwits" o favoritos.En esta búsqueda de la popularidad, muchos adolescentes trasgreden algunos límites que los mismos padres desconocen.Cavaignac explicó que "hay ciertas cosas que tienen que ver con cuidados que los adolescentes no tienen. Los cuidados y los permisos tienen que venir de parte del adulto. Y si el adulto se pone en el lugar de adolescente, no existe el control".Culturalmente y socialmente no se está educando en la prevención. No les están diciendo cómo cuidarse desde el ser mujer y cómo cuidarse desde el ser hombre; no exhibirse o cómo cuidarse". ¿Cómo afecta a la salud mental el uso excesivo de las redes sociales?-No se enloquece quien quiere sino quien puede. Enloquece quien tiene el material para hacerlo. Para tener un brote hay que tener los ingredientes. Para ser adicto hay que tener los ingredientes. Para ser alcohólico hay que tener los ingredientes. Nadie se enloquece porque esté todo el día con el celular o la computadora, pero sí me parece que hay determinadas cosas que se están perdiendo por la falta de la palabra hablada y la inserción en una cultura. Las redes y el trabajoEl estudio, llamado "El futuro del trabajo. Un viaje hacia 2022", revela a nivel global cómo evolucionará el mundo laboral en los próximos años. Tal es así que la tecnología es considerada por el 53% de ellos como el principal factor que transformará el trabajo durante los próximos cinco a diez años.Se espera que -en breve- las empresas puedan empezar a usar datos personales de sus empleados (con su permiso), a partir de su actividad online, para anticipar y medir problemas de performance y retención, del mismo modo en que ya lo hacen los anunciantes para personalizar sus mensajes.Los empleados, especialmente los jóvenes, están cada vez más abiertos a compartir información personal con sus empleadores. La clave para que las organizaciones puedan utilizarlos exitosamente será desarrollar beneficios para quienes los brinden y generar transparencia en la forma en la que los datos son adquiridos, utilizados y compartidos.
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