Reflexiones al amanecer
El gobernador Sergio Urribarri iniciará mañana su segundo período con un respaldo político superior al de sus antecesores de esta era democrática e inclusive al propio de 2007. Por Mario Alarcón MuñizEn los 28 años transcurridos desde la recuperación de la democracia nadie alcanzó el 56% de apoyo ciudadano logrado esta vez por Urribarri. Es un patrimonio que permite actuar con seguridad y desenvoltura. Pero también implica un severo compromiso.Por lo pronto es el primer gobernador reelecto de manera consecutiva, conforme lo admite la Constitución reformada en 2008. Esto significa que la gestión fue aprobada con creces, más allá de la ventaja que en nuestro país otorga el ejercicio del mismo cargo ejecutivo al que se aspira. En estos casos desaparecen los límites entre la función pública y el proselitismo. Los adversarios se quejan, pero si alguna vez tuvieron oportunidades parecidas, también entreveraron los tantos.Al gobernador le favoreció asimismo la inconsistencia de la oposición. No hay antecedentes de una diferencia tan amplia, cuya explicación puede remontarse a la crisis de 2001 y la desconfianza pública generada entonces. No es justo cargarle a todos por igual esa responsabilidad, pero quienes no estaban hace diez años también contribuyeron: no discutieron ideas sino lugares, además de pelearse entre si hasta la víspera de la elección. Sólo un iluso opositor podría pretender un resultado distinto. Nuevo organigrama Lo cierto es que Urribarri iniciará mañana su segundo mandato. En otras palabras, continuará su gestión por cuatro años más. No se esperan mayores novedades luego del anuncio del gabinete, formulado el martes por el mandatario. Las carteras básicas (Gobierno y Economía) no cambiarán. La diferencia con lo ya conocido puede encontrarse en el organigrama de gobierno, pues tendrá diez ministerios, cantidad desacostumbrada en Entre Ríos.La Constitución de 1933 estableció tres ministerios y así se manejó el gobierno durante 75 años. La reforma de 2008 no determinó cantidad, limitándose a exigir una ley especial. Se supone que en los próximos días el Poder Ejecutivo enviará a la Legislatura el proyecto respectivo para completar el cuadro de gobierno.Habrá que ver si este organigrama tan poblado de ministros puede funcionar con eficiencia. Más allá de las dudas, cabe esperar que en la práctica ayude a abordar mejor los problemas, buscar las soluciones adecuadas y agilizar los actos de gobierno, que en definitiva de eso se trata. El futuroDe las futuras líneas de acción nos enteraremos mañana, cuando el gobernador lea su mensaje ante la Asamblea Legislativa. No se aguardan grandes anuncios, sino la definición de rumbos que no serán distintos de los ya conocidos. Sólo aparece como una novedad la propuesta de crear un Ministerio de Educación y confiar el mismo a una figura de relevancia como es José Lauritto, el vicegobernador que termina.Las dudas que se han planteado estos días se refieren al futuro papel del Consejo General de Educación, organismo de raíz constitucional con integración, finalidades y atribuciones perfectamente establecidas en la Constitución. De todos modos, la creación del ministerio habla de una preocupación por la educación que quizá se revele con mayor amplitud en el mensaje de mañana.Algunas versiones indican que Urribarri procurará darle mayor impulso en su segunda etapa a la radicación de agroindustrias en Entre Ríos a fin de complementar el crecimiento agropecuario de los últimos años. Para que esa muy buena idea funcione, habrá que tener en cuenta las razones por las que Entre Ríos perdió sus agroindustrias del pasado más o menos reciente.La falta de infraestructura (caminos y energía eléctrica) y la acción de los grandes grupos económicos concentrados (hoy fortalecidos), motivaron el cierre de nuestros molinos harineros, aceiteras, curtiembres y frigoríficos. Cuentas en bajaLas condiciones económicas generales difieren de las que se presentaban en 2007, al iniciar Urribarri su primera administración. Las finanzas del Estado provincial parecen ordenadas, no se esperan sobresaltos, pero la situación nacional es otra y la dependencia del gobierno central es mayor.A tal punto es así, que de acuerdo a lo determinado en la ley nacional de presupuesto, la coparticipación el año próximo será del 26% (a repartir entre todas las provincias), la más baja de los últimos 50 años.Lejos de resignar el 15% que Menem y Cavallo le manotearon a las provincias para la Anses en 1992, el gobierno acaba de prorrogar esa quita hasta 2015 mediante un decreto "de necesidad y urgencia".¿Y el federalismo? Bien, gracias. De esta manera se afirma la intención de disciplinar a los gobernadores, porque en mayor o menor medida todos se ven obligados a depender de la caja nacional y de la buena voluntad del poder central.Está amaneciendo el nuevo gobierno. Esperamos que la suerte y los aciertos le acompañen, ayudado por quienes pretendemos aportar algunas reflexiones con el propósito de encontrar soluciones y abrir sendas de futuro.
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