Rehenes de una cuadra detenida en el tiempo
Tres familias del barrio Munilla sufren desde hace tiempo la desidia y el abandono de vivir en una calle de la que nadie se ocupa y donde sus reclamos llegan a oídos sordos. A sólo metros de la Costanera, de una ciudad turística.Por Carlos Riera
[email protected] una cuadra de la avenida Parque y frente al arroyo Munilla, los vecinos de calle Tala, entre Mitre y Camila Nievas, decidieron ayer hacer público un reclamo que le manifiestan a las autoridades municipales desde hace muchos años.Es la única cuadra de tierra que queda en la zona, y cada vez que llueve se vuelve intransitable, a tal punto que para salir a hacer sus quehaceres diarios, los vecinos deben utilizar botas de goma, y en algunos casos deben suspender toda actividad debido a que no pueden abandonar sus hogares.Pero esto no es todo. El agua de lluvia queda estancada en el lugar por días, entra en descomposición y produce un olor nauseabundo en todo el lugar. Además es un foco reproductor de insectos vectores de enfermedades transmisibles al ser humano, como por ejemplo: el Dengue.Pero hay más. A diferencia de lo que ocurre en todo el barrio, estas familias carecen de cloacas, y no porque no quieran tenerlas, según los vecinos: "por una decisión municipal". Por ello cada hogar tiene una zanja para retirar el agua servida al exterior de la vivienda, lo que produce otro foco de contaminación."La Municipalidad no quería que esta cuadra tuviera cloacas para así liberar este sector y relocalizarnos, el problema que estos terrenos son nuestros y nos querían relocalizar en cualquier parte, nos querían llevar a un sector de este mismo barrio totalmente inundable, donde las personas que viven ahí se inundan antes que nosotros, la única diferencia que nos daban a favor era que íbamos a tener cloaca y asfalto", relató una vecina.La basura es otro de los problemas. En la esquina de Tala y Camila Nievas funciona un microbasural, que los propios vecinos de esta cuadra tienen que quemar a diario debido a que el recolector de residuos no pasa por esta cuadra. "Quisiéramos que por lo menos traigan un contenedor y se pusiera un cartel de prohibido arrojar basura para terminar con este problema", aclaran los residentes de la cuadra. Ellos explican que los residuos los arrojan los demás vecinos acostumbrados a tirarla en dicha esquina."Hemos hablado con todos, hemos asistido a reuniones y siempre se termina mal porque nunca pasa nada, esto está abandonado", afirman enojados ante tanto reclamo desoído, "hace más de 10 años que venimos con este pedido, que nos pongan cloacas y nos arreglen la calle. Los chicos hay veces que no pueden ir a la escuela porque no pueden salir".Una de las residentes del lugar, desde hace 30 años, explicó que el servicio de cloacas está en las esquinas, tanto de Camila Nievas como de calle Mitre, pero "no quieren hacerlas llegar hasta nuestra viviendas y nos dijeron que era porque no nos daba el caudal", ironizó.Algo peculiar ocurre en todo el barrio Munilla, desde Concordia hasta avenida Parque, y desde Eva Perón (ex - Pellegrini) hasta Borques. La mayoría de los hogares carecen de baños con inodoros, "no hay un baño instalado como la gente". Según estos vecinos, se debe a que una vez que llegaron las cloacas a las viviendas, "la gente del barrio no estaba en las condiciones económicas para hacer frente a las refacciones correspondientes".Respecto a esto, un vecino explicó que "en una reunión que se hizo con funcionarios municipales, se les prometió a aquellos que no tuvieran baños que se los harían terminados y conectados a la cloaca, pero hasta ahora no hay ningún baño hecho". Además aclaró: "la gente que puede lo ha hecho pero la mayoría no lo ha hecho porque no tiene los medios".Enojados por la situación y al observar la difusión que se le ha dado a enfermedades como el Dengue o Hantavirus, los vecinos exigen que las autoridades se hagan presentes en este lugar para observar con sus propios ojos cómo viven, y las condiciones con las que deben convivir. "Hablamos de Dengue, Hantavirus, y acá las ratas son gatos. Una vez matamos once ratas en el patio, por más que utilices lavandina nada sirve", aseguró la vecina.Además, tener frente a sus narices el arroyo Munilla empeora aún más la situación. Durante el verano se hace insoportable el olor por el estancamiento del agua, además de los animales en descomposición que son arrojados en el arroyo. "No te podés sentar afuera por el olor a podrido que hay", dijo el vecino y agregó: "si un turista pasa por la avenida y mira para este lado piensa que ahí viven los crotos de la ciudad".
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