
Foto: Joaquín García
Paola Monzón fue la reina en 2007, cuando la comparsa Papelitos presentó "Carlota Joaquina, emperatriz del carnaval". La paranaense nunca había salido en el Carnaval y ni siquiera conocía el corsódromo. Hoy, una década después, disfruta de su hija Antonia y recuerda con mucho cariño aquella experiencia.Nunca había salido en el Carnaval del País, ni siquiera conocía en el corsódromo ni sabía bailar, según ella misma reconoce. Por eso fue grande la sorpresa cuando en un cumpleaños se acercó el por entonces director de Papelitos, Martín Ayala, y le propuso ser la reina de la comparsa de Juventud Unida.Paola Monzón tenía 31 años y hace pocas semanas había llegado de su Paraná local por cuestiones laborales. Lejos estaba en ese momento de imaginarse todo lo que vendría: plumas, brillo, pasarela y la corona recibida de manos de Evangelina Carrozo, la reina del Carnaval más reconocida en todo el país.

Foto: Joaquín García
Once años después y en la víspera de la elección de la soberana 2018, Paola Monzón dialogó con ElDía sobre cómo vivió la experiencia que, según asegura, le cambió la vida para siempre, y posó junto a su hija en una producción fotográfica."Fue todo muy raro, porque yo ni siquiera había ido al Carnaval, recién me estaba instalando en la ciudad. Tuve que renunciar a mi traje en Kamarr, pedí disculpas y me fui a Papelitos. Yo no sabía ni cómo bailar, aunque bailé tanto toda mi vida, jamás lo había hecho en una comparsa", reconoció la reina, que se enorgullece de "haber roto con el estigma de la edad"."De ahí en más, otras chicas más grandes como yo se empezaron a animar. Creo que la edad dejó de ser tan importante, no solamente el cuerpo importa, la actitud de una mujer más grande empezó a ser preponderante también", remarcó.

Foto: Joaquín García
A una década de ese momento, Paola no se cansa de agradecer el trato y el cariño que recibió de los comparseros y de toda la ciudad: "me empecé a sentir en familia, valorada, muy feliz. Yo venía de una sociedad como Paraná, que poco tiene que ver con la forma de ser de los gualeguaychuenses. La idiosincrasia de la gente de acá es especial, y eso me hizo sentir bien, en el Carnaval me reconocí a mí misma, saqué a afuera cosas que no sabía que tenía adentro".
Nota relacionada: Pamela Martínez deja la corona que disputarán Vanina, Antonella y Florencia Lo que más agradece, casi permanentemente, es haber recibido el cariño de la gente y el hecho de haber conocido Gualeguaychú, donde vive hace más de once años. "Yo venía de algo muy diferente, y encontrarme con una ciudad que se hermana por el carnaval y tantas otras causas, como en el rechazo a las papeleras o la lucha ambiental en general; que vive con mucha pasión las serenatas estudiantiles y los paseos del estudiante, y que se solidariza ante cada causa justa, eso me cambió la vida", remarcó.

Foto: Joaquín García
Hace cuatro años Paola dejó de salir en el Carnaval del País, y hace dos años y ocho meses disfruta de Antonia, su hija, con quien posó para la producción de ElDía. "Ahora cada minuto que puedo pasar junto a mi hija lo vivo con mucho amor, trato de vivirlo a pleno. Creo que el Carnaval fue una bisagra en mi vida, a mí me ayudó en lo personal, me sentí querida y segura, por lo que agradezco haberme venido a vivir a esta ciudad que quiero tanto y que hice mía hace mucho tiempo", sintetizó.

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