Repartir más los fondos de Salto Grande
Los fondos de Salto Grande, cientos de millones de pesos por año que le corresponden a Entre Ríos y que el gobierno los distribuye en obras -por lo menos así está fijado por ley-; ahora son materia de debate entre funcionarios y legisladores.Desde hace años los departamentos Concordia y Federación, principalmente, fueron beneficiados por dichos fondos dado que la represa binacional provocó muchos inconvenientes e inundaciones. Además, una población entera tuvo que comenzar a vivir en otro lugar, fue el éxodo de un pueblo.El paso de los años hizo y las informaciones que se fueron conociendo en relación a algunas utilizaciones que se le dio al dinero remitido por la Comisión Administradora de Salto Grande, derivó en que en otros puntos de la provincia se empezara a observa lo que sucedía.Fue un senador, oriundo de Gualeguaychú, el que levantó polvareda. Osvaldo Chesini presentó un proyecto para que el envío de los fondos contemplara a todos los departamentos. En la actualidad la mayor parte se la llevan Concordia y Federación; en menor medida: Colón y Uruguay, entre otros."¿Por qué no Gualeguaychú que también recibe los embates de la inundación producto de la crecida del Río Uruguay?", preguntó el legislador del PJ.Una vez conocido su intención, plasmado en una iniciativa, la reacción política de aquellos departamentos -sea del oficialismo como de la oposición- no se hizo esperar."Los fondos no se comparten", "todavía falta mucho para hacer en nuestros departamentos", "no vamos a permitir que ingrese nadie más", etc. Estas y otras frases la consignaron intendentes, diputados, senadores y otros políticos. Y aquí no hubo diferencias. Tanto peronistas como radicales se unieron en esa opinión. Saben los problemas de Gualeguaychú por la crecida del río Uruguay pero, al parecer, poco les importa.Ahora se conoció un proyecto de diputados para incluir a Gualeguaychú; el propio intendente Bahillo entregará una carpeta con obras que se podrían hacer para enfrentar futuras 'arremetidas' de uno de los principales ríos de la provincia. El gobernador Sergio Urribarri tiene la palabra. Con un decreto puede sumar automáticamente a nuestro departamento a los beneficios de la Cafesg. No obstante ha dicho que analizará si es viable la inclusión. La comunidad del departamento debe observar bien los pasos que darán ahora los políticos entrerrianos. No mirar para otro lado La finalización de la temporada turística vuelve a reinstalar el debate sobre si Gualeguaychú está haciendo bien las cosas en este frente. Sobre todo a la luz de los aparentes magros resultados del verano.El arribo de menos turistas, ¿es achacable a la naturaleza, a un clima lluvioso y a las inundaciones, u obedece a deficiencias humanas propias, en lo atinente a la gestión del área?Hay lecturas para todos los gustos. Están los que creen que las condiciones climáticas fueron determinantes, y otros que ponen énfasis en el factor humano.En este combo, que combina lo exógeno y lo endógeno, quizá la verdad esté en el medio. En principio, desestimar el dato objetivo de que el clima no ayudó, no parece sensato.Hay razones valederas para creer que otra hubiera sido la historia con días soleados y playas. Lo que no está claro es cuánto incidió el factor humano en la coyuntura.¿Puso en crisis la mediocre temporada un modelo de gestión del turismo en Gualeguaychú, como creen algunos? De este lado se escuchan voces catastrofistas.Y aquí se pone en marcha esa tendencia adolescente propia de los argentinos de buscar un culpable afuera. En concreto, el expediente fácil de criticar al Estado, en este caso la administración municipal.Estamos buscando un único demonio para explicar una frustración colectiva. Por ejemplo, el razonamiento simple de que "falló la promoción" o el área de Turismo no estuvo a la altura de la circunstancias.Al margen de las deficiencias estatales que pudieron haber existido, emerge una pregunta: ¿quién hace turismo en Gualeguaychú: el Estado o los privados? Si es cierto que esta plaza es cara, por ejemplo, ¿acaso no fijan los precios los prestadores y los comercios?La cultura de mirar para otro lado, para descargar la culpa en otros, nos podría llevar a un falso diagnóstico de la situación. ¿No será que a esta ciudad le falta conciencia turística?La ausencia de autocrítica, el no querer ver los propios defectos, nos incapacita para aprender de nuestros errores. La higiene de la ciudad nos aporta un símil.Gualeguaychú podría ser como la ciudad de Mendoza, una de las más limpias del país. ¿No lo es porque Augusto Dell'Aquila, que dirige el área estatal, es ineficiente, o porque los gualeguaychuenses somos sucios?En el tema de la higiene urbana somos esquizofrénicos: nos llenamos la boca a favor del medioambiente, pero utilizamos el espacio público como basurero. En turismo, podría estar pasándonos algo parecido. Seguir trabajandoEl lema Gualeguaychú ciudad limpia y ordenada sigue estando vigente, aunque la realidad del trajín diario nos indique otra cosa. Pero en esto hay que seguir trabajando, en la apuesta a la concientización y a la vez en mejorar los controles.Es cierto: el Estado solo no puede. Es imposible pensar que haya políticas que tengan éxito si las mismas no son acompañadas por la población en su conjunto. De esto se trata. En todo caso de culpas compartidas: es más fácil señalar al Estado como ineficiente, aunque sabemos que esto no alcanza y que el problema nos involucra a todos.Los microbasurales y las aguas servidas, la falta de limpieza. Si todos asumimos el compromiso seguramente vamos a ser de nuestra ciudad un lugar digno de vivir, de compartir, de convivir. Pero para esto hacen falta voluntades, desde el Estado con sus propuestas y de la población con sus respuestas.
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