Reserva Las Piedras: la desidia la transformó en tierra de víboras y loros
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Se encuentra invadida por la vegetación, además de una población creciente de loros que causan serios daños en la producción de la zona y víboras que representan un verdadero peligro. Preocupación en los directivos del Instituto Agrotécnico porque se les venció la concesión de 25 años. Fabián Miró Lejos quedaron los tiempos en que la Reserva funcionaba como Colonia Oficial Número 8, dependiente de la Provincia de Entre Ríos, hasta que pasó a la órbita del municipio. Tiempos que la mitad del campo se lo destinaba a la agricultura, y el resto a la ganadería, no permitiéndose- hasta fines de los 80- la caza y la pesca comercial, mucho menos el desmonte, solamente el corte de renoval de espinillos y sendas en el monte.También se hacía semilla fiscal. Se limpiaba con una máquina que llegaba de Paraná, asesoramiento técnico a productores, además de contarse con una estación meteorológica como la existente en el Aeródromo local.En esos tiempos, el casco de la estancia se mantenía limpio, correctamente parquizado, con frutales, cítricos, y una plantación de pomelos que ya no existe.Hoy da pena ver cómo se encuentra el establecimiento. De las 5 hectáreas del casco, poco y nada queda. El avance del monte, chilcas, espinillos no ha parado desde que el lugar fue cedido por la provincia al municipio. Zonas que estaban limpias, en las que la gente podía moverse sin problemas, hoy están tapadas por el monte, en una clara muestra de mezclar mugre con naturaleza.El cuidador que se desempeña en el lugar hace lo que puede, pero indudablemente no alcanza. Se perdió el camino que conducía al río, marcado por una frondosa arboleda de eucapliyptus. También los accesos al Gualeguaychú que disfrutaba gente de la zona rural y de la ciudad, lo que hoy resulta imposible.Se marcó una senda que bordea el arroyo hasta llegar al río, en uno de los pocos hechos positivos para destacar. Sin mantenimientoEl casco histórico está destruido por el paso de los años y la desidia de quienes debían mantenerlo. El monte, en lo que era una zona limpia y utilizada por colegios que venían a hacer sus paseos, tapó todo.Un lugar único como el Arroyo Las Piedras, ubicado a unos 200 metros del casco, también fue afectado por la falta de limpieza y mantenimiento. Lamentablemente, ese espacio verde, limpio, con sombra, en la que generaciones de estudiantes de la escuela rural (ex N° 90), como así también estudiantes del Agro, vecinos y familias, desapareció.El lugar se transformó en un monte cerrado, al que nadie puede acceder. ¿Qué mejor que disfrutar de una reserva con espacios acordes, sin alterar el ecosistema?Por otra parte, en el año 95 se comenzó con un proyecto que quedó por la mitad. El de adecuar un galpón que se utilizaba para almacenamiento de cereal en un alojamiento. Hoy, la maleza ha invadido parte del edificio que sirve de alojamiento a palomas y ratas que han cubierto de materia fecal accesos y pasillos.A esta situación se suma un quincho que se construyó para recreación de la tercera edad. Está a unos 150 metros del río y se trata de un emprendimiento del municipio para destacar; pero no se mantuvo y se transformó en una tapera. Todo un problemaLoros proliferan en la reserva causando estragos en la producción agrícola y en aquellos vecinos que tienen frutales en las inmediaciones. El loro es considerado plaga, pero parece que quienes manejan la reserva no han tomado nota, como ocurre en otros lugares donde se trabaja para mantener un número determinado de las especies que generan inconvenientes.Otro problema-más grave- es la presencia de yayará, serpiente venenosa. De comportamiento agresivo, las Bothrops Alternatus poseen un veneno que, según el Ministerio de Salud, destruye tejidos y altera el sistema de coagulación provocando hemorragias, entre otros efectos. El envenenamiento por efecto de la yarará requiere siempre de atención sanitaria. Inclusive, un ejemplar mordió a un cuidador, que debió ser derivado a un centro asistencial por personal del Agrotécnico, según relataron fuentes confiables.A estos ofidios, se los encuentra en distintos lugares de la reserva, especialmente en la zona de montes, bañados, y cerca de arroyos y ríos, también en proximidades del casco.La provincia cedió en 1989, por ley 8.151 al Municipio. En principio, la superficie de La Piedras se dividió en tres partes. Una que manejaba el Municipio: casco, ingresos y zonas aledañas, el autódromo (60 hectáreas que terminaron siendo 90), y el resto para la enseñanza agropecuaria, que posibilitaba obtener algún rédito económico para solventar los gastos del institutoFinalizada la concesión al Agrotécnico, los directivos solicitaron que se extienda el permiso, sin tener una respuesta favorable por el momento, aunque aseguraron que no pierden las esperanzas de lograr, al menos, una reunión donde puedan llegar a un acuerdo.Fundamentan su pedido se basa en la búsqueda que "los alumnos aprendan a desarrollar la actividad ganadera en ambientes naturales sin degradarlos, conservando la biodiversidad y valorando la servicios ecosistémicos que estos ambientes brindan a la sociedad.También, que aprendan a reconocer las principales especies vegetales del pastizal y fauna autóctona que allí habita, aunque la zona está plagada de ciervos axis -conocidos como "bambi"- especie exótica que muchos consideran plaga.También detallaron que los chicos aprenden todos los secretos del campo: como trabajar siempre en base a una agricultura y una producción sustentable, además de conocer la interacción entre la fauna autóctona y la ganadería, cuya convivencia, con una carga animal, es posible sin alterar nada.Cabe destacar que el Agro nunca sembró soja ni otro cultivo, solo sorgo forrajero o pasturas para proveer forraje a los animales, en lotes desmontados hace largos años. Por otra parte, la cantidad de ejemplares vacunos con los que cuenta la institución es mínima y no afecta el medio ambiente en absoluto. Nada más lejano que una ganadería descontrolada en un monte cerrado, y en zonas sin vegetación, pero con un marcado avance de renovales de espinillos, que según lo indicado, no se podrían cortar.Un poco de historiaA través de la ordenanza 9369/90, la Municipalidad de Gualeguaychú, concedió el uso gratuito del inmueble denominado Las Piedras por el término de 25 años a la Cooperativa de Enseñanza Agropecuaria. Expiró en los primeros días del 2017. La CooperativaEdgardo Zavaren, integrante de la Cooperativa Escolar de Enseñanza Agropecuaria Gualeguaychú Limitada, consultado por ElDía, recordó que la "misma fue iniciada en 1966, con el objetivo de formar o crear uno o varios colegios de enseñanza agropecuaria, lo que pudo materializarse en el año 1970".Allí nació el Instituto Agrotécnico, establecimiento educativo que abrió sus puertas, en Primera Junta 75, el 16 de marzo de 1970. Luego, en el año 1972 se trasladó al edificio que hoy ocupa en Urquiza al 2000.Entre los gestores de la iniciativa, se encontraban; Manuel Alarcón, Roberto Castro, Héctor Fiorotto, y la entrañable figura del Padre Luis Jeannot Sueyro, Raúl Canto, Guillermo Lapalma Juan Borro, Edelmiro Pauletti, entre otros.En la actualidad, el Instituto cuenta con una matrícula de 485 alumnos, habiéndose inscripto 80 más. La demanda es muy fuerte, y los chicos se reciben, al cabo de 6 años, de Técnicos en Producción Agropecuaria. El AutódromoFue levantado del otro lado del arroyo en un pedazo de campo limpio. Se hizo un circuito de tierra compactada, donde corrieron categorías zonales, regionales y las grandes, entre ellas la Fórmula Entrerriana. Después, a algún iluminado, se le ocurrió que como era reserva no se podía tener un autódromo, porque afectaba a la flora y fauna del lugar. Hoy, en lugar de ese circuito, existe un monte cerrado, impenetrable que llega hasta el camino vecinal, además de piezas oxidadas, escapes, silenciadores, y restos de guarda rail que si contaminan el suelo. Las PiedrasEl área protegida municipal se encuentra ubicada a 18 kilómetros al norte de la ciudad, en el distrito Pehuajó Norte. El sector este está limitado por el río Gualeguaychú, el oeste por un camino de tierra vecinal, mientras que al sur y al norte limita con campos privados.Tiene una superficie de 312 hectáreas que depende de la Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Gualeguaychú.
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