Restauración de imágenes en la Catedral
El museólogo Aurelio Gómez Hernández realiza desde el año pasado la reconstrucción de las imágenes religiosas, ubicadas en distintos templos de la ciudad, deterioradas por el paso del tiempo. Por Carlos Riera
Un trabajo que requiere mucha paciencia y dedicación se realiza durante todos los días de la semana en el taller ubicado a un costado del Altar Mayor de la Catedral San José. Aurelio Gómez Hernández es el encargado de realizar esta labor, que consta de restaurar todas las figuras religiosas de las diferentes parroquias de la ciudad.
“Ahora estamos trabajando en la recomposición y en la restauración del Altar del Calvario, donde había empezado a ceder la base de los mármoles, esta se está reforzando y se va remodelar”, contó Gómez Hernández. Además comentó que se reacondiciona la iluminación y se bajaran un poco las imágenes para que se pueda apreciar el valor artístico que tienen.
Respecto a esto, el museólogo explico que “siempre se creyó que dichas imágenes eran de yeso pero nos hemos encontrado que están hechas en madera tallada, realmente son una belleza”. Estas figuras están siendo reacondicionadas para volverlas a colocar en su sitio original “para que el público pueda apreciar mejor de su arte”.
Gómez Hernández se llevó una gran sorpresa cuando comenzó este trabajo al observar que varias de las figuras que acondiciona habían sufrido primitivas intervenciones. “Siempre comento el caso del asno que, para taparle los agujeros que tenía, estaba relleno con virulana y barro. Hay que rever todas esas técnicas antiguas y hacer algo más actualizado, más adecuado a la pieza”, explicó el profesional.
Según expresó, este trabajo que se realiza en la imaginería y altares llevará mucho tiempo y luego se pasará a reacondicionar los techos de la Catedral, labor que realizará una empresa privada.
También comentó que una vez que al templo se le extraiga toda la humedad y los hongos producto de esta, se comenzará a hacer un estudio profundo sobre las pinturas murales y se dejará a la iglesia en su estado original, “porque también las paredes han sufrido retoques y repintes que los estamos descubriendo actualmente, los cuales no condicen para nada con el origen del edificio, es una tarea que va a llevar mucho tiempo”.
Luego de desempeñarse durante muchos años al frente de los museos de la ciudad de Gualeguaychú, y realizar su tarea en la Azotea de Lapalma, Gómez Hernández remarcó que esta nueva labor lo satisface mucho y lo “colma de tranquilidad, de felicidad por hacer algo para la comunidad”.
Este contenido no está abierto a comentarios

