Reutemann puso quinta y aceleró lejos de Kirchner y compañía
Fue una semana dura para el kirchnerismo. A la renuncia de Reutemann y de un par de senadores más, siguió el recrudecimiento del conflicto agrario y la embestida sindical contra Graciela Ocaña.o
Por Jorge Barroetaveña
Espacial para El Día
El liderazgo de Néstor ya no es el mismo. Los que antes temían, hoy se animan. Los que antes se animaban hoy lo hacen. ¿Hasta dónde llegará la sangría?
Reutemann parece indestructible a esta altura. Dos veces gobernador de la Provincia de Santa Fe, con cuentas aún pendientes por el trágico desborde del Río Salado y las muertes del 2.001, en pleno apocalipsis del gobierno de Fernando De la Rúa, sigue siendo el único peronista en condiciones de pelearle mano a mano al socialismo en su provincia. Parco y con su eterno estilo de bajo perfil, el ex piloto de Fórmula 1 fue sembrando de mojones los últimos meses de su vida política. Desde la fallida 125, cuando adoptó una postura clara en contra y a favor de los reclamos agropecuarios, fue tomando cada vez más distancia de la Casa Rosada. De nada sirvieron algunas reuniones con Kirchner y hasta el albur, de ser el candidato presidencial de los sureños en el 2.011. Si fue una versión más echada a rodar desde el seno del poder para ver como caía o fue el invento de algún trasnochado, no se sabrá nunca, lo cierto es que Reutemann cultiva las costumbres opuestas a Néstor Kirchner.
Su movida, anuncio de por medio, poniendo kilómetros con el gobierno, tiene un evidente sentido electoral. Reutemann sabe que en Santa Fe (donde todos los encuestadores marcan un antikirchnerismo furibundo) la cercanía con el matrimonio presidencial puede ser mortal para sus aspiraciones de renovar la banca en octubre y más adelante para aspirar a la Casa Rosada.
Santa Fe no es Entre Ríos, donde la oposición flaquea en busca de liderazgos consistentes. En la provincia de la bota, la inserción del socialismo es fuerte, sobre todo en los grandes centros urbanos, y la imagen de Hermes Binner goza aún de buen consenso. Con un rival de fuste, a Reutemann no le quedaban demasiadas alternativas. O ponía distancia o hipotecaba sus chances de este año y del futuro.
La jugada, a la postre, resultó perfecta. Comunicado, internación, vigilia y conferencia de prensa. El país, expectante por sus palabras, se rindió ante la evidencia de sus argumentos y lo colocó otra vez, en la carrera presidencial. Los que estudian los vaivenes de las sociedades sostienen que Reutemann es, como líder, la contracara de Néstor Kirchner. El sureño cultivó un estilo agresivo y confrontativo que la sociedad toleró hasta cierto punto. El actual senador nacional es quien refleja, quizás, dentro del peronismo, el punto más opuesto. Allí está su ganancia.
Si la ida de Reutemann fue celebrada con alborozo por el peronismo anti K y buena parte de la oposición, el recrudecimiento del conflicto con el campo fue otra mala noticia para la crispada sociedad argentina. Después del insólito comunicado oficial haciendo públicas negociaciones secretas con la Sociedad Rural Argentina, estalló por el aire la poca confianza que quedaba entre los actores. De Vido jamás se hubiera sentado a negociar sin la venia de Kirchner, aunque habría que preguntarse si existió real voluntad para terminar con el conflicto. Nadie, ni los sureños, desconocen que la Sociedad Rural es la entidad menos representativa de las cuatro que integran la Mesa de Enlace. La Rural hoy es un puñado de estancieros de la Provincia de Buenos Aires que pocos puntos en común tienen con los chacareros de Santa Fe o Santiago del Estero. Si el poder real pasa por otro lado, ¿porqué sentarse a negociar con quien no lo tiene? La intención quedó al descubierto: fue el enésimo intento oficial por dividir a las entidades agropecuarias. Algo que, en voz baja, muchos funcionarios del gobierno no compartieron.
Las esquirlas de la jugada se vieron en el acto de Leones en Córdoba. Allí los ataques contra las políticas oficiales recrudecieron y el clima anti k celebró como un gol de la Selección el portazo de los salteños Romero y Escudero. No es la mejor previa para una reunión con la Ministra Giorgi. El campo, a esta altura, parece tener la percepción que es poco y nada lo que puede esperar de un gobierno al que ya no le cree. Y debate hasta dónde aceptar las propuestas que le llueven de partidos opositores para integrar listas de candidatos. Esa es la cuestión, sumarse a la política (tantas veces defenestrada) o seguir con el reclamo desde las entidades madre.
Si la sangría ya es algo más que una insinuación en el kirchnerismo, otro hecho le puso los pelos de punta al gobierno, justo en la semana del cumpleaños de la Presidente: los rumores de renuncia de Graciela Ocaña. La Jefa del Pami ha tenido demasiados gestos de independencia en los últimos meses aunque dos agotaron la paciencia de Néstor: sus discusiones con Moyano por el control de los fondos de las obras sociales y los elogios públicos que le prodigó al defenestrado Julio Cobos, de quien Ocaña osó decir que era ‘una buena persona’.
El jueves, un mar de rumores la puso fuera del cargo. De hecho una fuerte discusión, que terminó a los gritos con el camionero, habría sido la causa. Cuando la placa roja apareció en Crónica TV, Cristina no aguantó y le pidió a la ex ARI que lo saliera a desmentir. En Olivos completó la tarea, recibiéndola y respaldándola. “Néstor no tiene nada que ver con esto, quedate tranquila”, escuchó Ocaña de boca de la Presidenta. Si le creyó o no es otra historia, lo cierto es que el doble comando, más en tiempos electorales, amaga con vaciar de poder la figura de Cristina. Los Kirchner no aprenden de experiencias recientes y siguen abrazados a un estilo que la sociedad no digiere. La meta es octubre, o las elecciones que es lo mismo. ¿O estarán esperando un chirlo electoral para tomar conciencia?
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