Ricardo Taffarel: “si existiera la máquina del tiempo, volvería a ser el intendente”
Retirado de la actividad política, "Richard" como prefiere que lo llamen, dedica su tiempo a los nietos, su mujer Coca, la lectura y recuerda cómo se enteró que sería el intendente de Gualeguaychú.
Mónica FarabelloEntre la ciudad, el campo, la abogacía y la política, transcurrieron los días del joven Richard. De convicciones radicales y un temperamento apacible, Ricardo Taffarel recuerda cómo le hizo frente a la primera intendencia de Gualeguaychú, tras el advenimiento a la democracia en 1983.Con una presencia cálida y sentado en el sillón de su casa, el primer tema de conversación que sobrevuela es la familia. Casado desde hace 53 años con su mujer, Coca, tuvieron tres hijos: dos mujeres y un varón, quienes le dieron siete nietos."Creo que empecé en política a los 15 años cuando estaba en el Colegio Nacional Luis Clavarino y hasta los 78 años que cumplí con el mandato de Senador Nacional, no paré", comienza a contar Richard.De adolescente, Taffarel se convierte en el presidente del Centro Estudiantil Radical del Colegio Nacional Luis Clavarino, y comienza un camino político que le traería alegrías y desilusiones.
"Los escondimos para que no se los llevaran"
Durante la Dictadura Militar (1976 - 1983), el primer intendente de Gualeguaychú de la nueva democracia, vivió "días muy difíciles. En 1975 murió su padre y a los cuatro meses, falleció su madre.Durante ese año, "escondimos a dos muchachos para que no se lo llevaran. Los mantuvimos ocultos donde vivían mis padres, en calle Maipú y Urquiza. Ahí estuvieron escondidos Jaime Martínez Garbino y Emilio".Richard recordó que "fueron más o menos tres meses, donde sólo yo, mi hermano y un amigo sabíamos de la situación". "Nosotros entrábamos y salíamos cada cuatro o cinco días con el auto y ahí les llevábamos comida, y lecturas, hasta que les dieron la libertad".
Argentina a votar
Cuando la Junta Militar llamó a elecciones generales en el país, el radicalismo de la ciudad comenzó a organizarse. Necesitaban un candidato, alguien que ponga el nombre, porque "total no iban a ganar".Después de varias charlas, el candidato tenía nombre y apellido: Ricardo Taffarel."Muchachos, ustedes están locos, están equivocados", les dije en ese momento, cuenta Richard entre risas."Jamás pensé que me iban a dar la candidatura a intendente. Les dije que no estaba preparado para una cosa así y me empezaron a argumentar porque no teníamos candidato a intendente", y además "me dijeron que seguramente no vamos a ganar la intendencia".En principio fue "un sacrificio por el partido", pero luego, la intendencia de Gualeguaychú, se convertiría en "un gran desafío político".Quienes le hacían frente a Taffarel, era Arsenio Mendoza, por el Partido Justicialista; y Oscar Lupi por la Unión Cívica Radical Intransigente. "Todos sabíamos de la fuerza que tenía el peronismo, y la fuerza que tenía el radicalismo intransigente, pero igual nos largamos", contó Taffarel."Así nos largamos al ruedo en el 83, pero sin dudas no ganamos nosotros las elecciones, la ganó Alfonsín. Es como ahora con Cristina que todo el mundo se encolumnó atrás de la boleta de ella, y con Alfonsín de arriba para abajo... ¡bum! Y eso fue lo que ocurrió, no fue otro cosa"."Yo fui intendente por casualidad", confiesa Taffarel, y además confiesa que "si en aquel momento hubiera pensado que me iba a tocar asumir la intendencia, tal vez no lo hubiera aceptado".
Con los pies en el aire
Cuando asumió la intendencia de Gualeguaychú, Richard Taffarel tenía 50 años. Asumió la responsabilidad de ser fiscal general en la Escuela "Sagrada Familia", y fue allí donde se enteró de la gran noticia: Gualeguaychú tenía nuevo intendente y se trataba del propio Ricardo Taffarel."Ustedes no tienen suerte, nosotros vamos a ganar por muerte acá en Gualeguaychú", recuerda que le dijo un referente peronista.Al cerrarse los comicios, Richard se sentó sobre una mesa, con los pies en el aire y comenzó a ver que el radicalismo tomaba ventaja."Esta es una historia de mi vida que la sabe toda mi familia. Al sacar el primer voto, era para el justicialismo, pero después vino una avalancha de votos para nosotros", relata.Al terminar el escrutinio, Taffarel seguía en la misma posición: con los pies en el aire y esperando conocer el resultado final, "cuando entra al aula "Patín" Irigoyen y me dice: ¿Richard qué haces vos acá? Sos el nuevo intendente".El radicalismo había ganado en la escuela Normal, Rawson y el Colegio Nacional. "Acá en calle Urquiza debe haber 200, 300 personas esperando que salgas", le anunció Irigoyen.Incrédulo y nervioso, Richard cruza el patio para ver si era cierto. Entre lágrimas y con la emoción que se refleja en el movimiento de sus manos, Taffarel cuenta que "ese fue mi debut como dirigente. Me trajeron en andas, vinimos por la calle Urquiza hasta España y doblamos en el comité y a la cuadra se veía que estaba lleno de gente".Luego, vinieron los tiempos más difíciles. Con una intendencia por reconstruir, déficit en lo económico y muchos problemas por resolver, Taffarel lo recuerda como "unos años de gran desafío, y sin dudas, si existiera la máquina del tiempo, volvería a ser el intendente de esta ciudad. En aquel tiempo le pusimos el pecho a las balas, sabiendo que las balas no nos mataban".
La política y la solidaridad
Como intendente en funciones entre el 83 y el 87, Taffarel recuerda con gesto amable a sus opositores. Asegura que "muchas veces recibió ayuda de ellos"."Fui 4 años intendente y tal vez tuve más ayuda de alguna gente de la oposición que de mis propios correligionarios, pero hoy si se puede pisotear a otro, lo hacen", se lamenta."Venían concejales de la oposición y les pedía que presentaran un proyecto y no había ningún problema, pero de Senador me cansé de presentar proyectos que los archivaban directamente, sin siquiera leerlos", expresa con desilusión. "Hoy la política ha cambiado mucho. No digo que es egoísta pero todos quieren tener el poder en la mano sin interesarle la situación del país, ni la del semejante. La cuestión es tener el poder en la mano; lo otro es pasajero, pero la solidaridad de los políticos ya no existe", analiza Taffarel.
Alfonsín, un gran amigo
"Raúl era un tipo chabacano y sencillo", así lo define al ex Presidente de la Nación, con quien compartió una amistad intensa.Al releer una anécdota de Alfonsín que relata su miedo a levantarse al otro día y ya no ser el Presidente de la República, debido a la gran inestabilidad institucional, Taffarel recuerda: "yo también cuando me acostaba, pensaba que al otro día, podía renunciar por la gran cantidad de problemas que teníamos, pero no por los mismos motivos que Raúl"."Cuando compartimos en el recinto del Senado, siempre me decía: 'Che, intendente', cosa que a mi me caía muy en gracia", recuerda Taffarel, mientras muestra dos libros autografiados de puño y letra del ex Presidente.
De Taffarel a Bahillo
A 28 años de haber asumido la intendencia, y en el día de la asunción del jefe municipal reelecto Juan José Bahillo, Taffarel opina que "en líneas generales es una buena gestión. Son muy importantes las obras que ha traído, pero como gestión municipal tiene algunas cosas deficitarias".En este sentido, Richard remarca "la infraestructura sanitaria de la ciudad que no ha crecido; no tenemos buena agua; las obras sanitarias están mal, no funcionan y cuando vamos al principal lugar turístico que es la Costanera, sentimos olores totalmente desagradables".De todos modos, resaltó la gestión del actual intendente y recordó la amistad que lo unió al padre de Juan José Bahillo.
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