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Rindió 13 veces una materia y no la aprueban: el calvario de una chica discapacitada que no puede ser abogada

Noelia tiene 31 años y sufre una disfunción motriz. Estudia abogacía en la UCU, y para aprobar la última materia le exigen que escriba tres informes en tres horas, algo que por su condición no puede hacer. Desde 2018 es evaluada por el mismo profesor, que se niega a cambiar su metodología de evaluación. Mientras, tanto, la Universidad de Concepción del Uruguay se llama a silencio. Ella promete no bajar los brazos y seguir luchando contra el sistema.

Noelia Romero Pared tiene 31 años, nació en Gualeguay pero se mudó a Gualeguaychú para poder estudiar abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU). Además, tiene una discapacidad motriz: sufrió hipoxia intrauterina y nació con cuadriparesia, una disminución de la fuerza motora en los cuatro miembros. Y todo iba relativamente bien, aprobando una materia tras otras, hasta que llegó 2018 y le tocó rendir la última materia para poder recibirse. Y ese día empezó su calvario: ha rendido 13 veces una materia que no consigue promocionar.

La última vez que rindió fue el jueves 5 de noviembre pasado, y como parte del examen le pidieron que redactara tres escritos para la materia Forense III. Lo cierto es que Noelia no pudo, pero al mismo tiempo la Universidad jamás logró empatizar con ella y se niega de forma cerrada a cambiar la metodología.

“Yo soy estudiante de la UCU desde 2010, y desde 2018 debería haber cumplido con mi currículo, pero se complicó con la última materia. Fueron 13 veces las que rendí, siempre con el mismo docente, y además revictimizándome porque me obligan a hacer el mismo examen que no voy a poder hacer, por eso planteamos lo que se llama justa razonable, que es que el examen se adapte a mi condición”, denunció Noelia en una entrevista que dio a ElDía desde Cero (FM 104.1).

“Hay un multipulsor complejo de realizar y tres escritos, que esa parte para mi es tremenda, termino exhausta, físicamente es imposible de hacer para mí en tres horas de reloj. Yo nunca voy a ser rápida para escribir, porque tengo una complejidad severa para poder hacerlo”, explicó y agregó: “Es triste la inacción de la Facultad, porque hace un año que vengo acompañada de mi abogada presentando notas para que esto se resuelva y eso no sucede”.

Su caso lo tomó la abogada María Marta Simón, quien la representa legalmente y lucha junto a Noelia contra el sistema injusto de la UCU. “Cuando vino a verme, en octubre del año pasado, la Facultad le había tomado ya 10 veces la materia, siempre de la misma manera y Noelia nunca pudo pasar ni siquiera la primera parte del examen. Presentamos varias notas solicitando que ese examen contemple las limitaciones que tiene ella, que son unas limitaciones físicas muy importantes, pero no hay respuesta y siguen tomándole de la misma manera”, relató Simón por su parte.

“Noelia no está pidiendo flexibilización de contenido sino que se cambie la metodología de este examen. En ese examen se le solicita al alumno que redacte 3 escritos. Las 39 materias que tiene aprobadas Noelia siempre las aprobó dando exámenes orales. Pedimos que en este examen se contemplara a Noelia y no que intentaran que Noelia se adaptara al examen. Pero lo único que conseguimos fue un asistente de tipeo o sea alguien que escribe lo que Noelia le dicta. Pero acá lo que se está cuestionando es el examen. Noelia no puede pasar ese examen; lo ha intentado 13 veces y no importa si tiene alguien que escribe lo que ella le dice. Es una cuestión que pasa por las limitaciones que ella tiene, que son motrices y por la forma particular que ella tiene de demostrar sus conocimientos. Una persona no vidente jamás pasaría ese examen. Es lo menos inclusivo que he visto ese examen”, manifestó la letrada a continuación

“Hablé con el profesor y el no entiende, me dice que tengo que tener la capacidad de pasar el examen, que soy igual a los demás, que no voy a sacar ventaja de mi condición ni estar por encima de mis compañeros”, contra argumentó Noelia, que ya no sabe cómo hacer para que el sistema esta vez se ponga de su lado.

“Me dicen que no apruebo porque no tengo capacidad intelectual para hacerlo. Pero si fuese así, ese tema habría aparecido antes, cuando empecé a cursar, y no ahora, cuando intento recibirme. Si vos ves mi analítico, te das cuenta de que no es así. Mis notas no son nada diferentes a la de cualquier otro estudiante que podríamos llamar ´normal´. Ellos, al cuestionar mi capacidad intelectual están cuestionando mi capacidad para ejercer la profesión”, se lamentó la damnificada.

Lo cierto es que la Facultad le da la libertad al docente de cátedra para que elija la metodología de examen, y esta no contempla la situación de Noelia. “Yo tuve que hablar con cada docente explicándole mi condición, y por suerte han tenido la apertura suficiente para modificar la forma de evaluación, el contenido es el mismo. Pero en este caso, la Universidad se llama a silencio, no responden, y la única vez que lo hicieron me plantearon el mismo examen para que yo lo oralice”, manifestó Noelia, quien finalmente se lamentó: “Yo podría estar trabajando. Quiero y necesito estar haciéndolo”.

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