River y Vélez jugaron uno de los partidos más aburridos del torneo
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En el estadio José Amalfitani de Liniers, sin sacarse ventaja, los de Ramón Díaz y los de Ricardo Gareca brindaron un espectáculo pobrísimo. Tras haber sido eliminados la semana pasada de la Copa Sudamericana y lejos de la pelea por el título, ambos equipos jugaron sin ganas y ya llevan seis partidos sin sumar de a tres.Vélez y River protagonizaron un pobre 0 a 0 en el estadio José Amalfitani y ambos equipos ratificaron así su presente futbolístico.Los dos equipos mostraron a flor de piel las heridas de haber sido eliminados la semana pasada, en cuartos de final, de la Copa Sudamericana. Esa circunstancia pudo haber obrado como una desmotivación para ambos conjuntos, que miran desde lejos lo alto de las posiciones en este torneo.El empate resultó lógico, aunque resultó todavía más lógico que fuera sin goles, ya que ni uno ni otro tuvo ideas para quebrar a su rival. Ramón Díaz tomó nota tras la caída a manos de Lanús e introdujo seis cambios en el equipo.Del otro lado, Ricardo Gareca prefirió no tocar nada con respecto a los once que perdieron ante Ponte Preta. Estilos de juego y cambios tácticos al margen, a lo largo de los primeros 45 minutos seguramente ninguno de los dos entrenadores vio plasmada la idea que originalmente tenían para el partido. Es que tanto Vélez como River se contagiaron uno de otro y fueron imprecisos cuando tuvieron la pelota y, lo que es peor, carentes de ideas cuando el escenario podía llegar a ser favorable para realizar una jugada en ataque. No extrañó, entonces, que el primer tiempo resultara, lisa y llanamente, aburrido, con muy pocas situaciones de gol.La primera aproximación profunda fue una media vuelta de Teófilo Gutiérrez que encontróal arquero Sebastián Sosa parado en el lugar justo, donde fue la pelota, junto al palo derecho.Vélez rondó con peligro el área de River apenas comenzado el segundo período, cuando el arquero Marcelo Barovero dejó peligrosamente la valla para salir a cortar, no lo consiguió y terminó siendo atendido a causa de una lesión. La carga de Lucas Pratto no llevó mayores consecuencias puesto que el propio atacante dilapidó la acción.En el segundo tiempo, los técnicos mandaron reemplazantes al campo de juego, para ensayar alguna variante, que nunca apareció, porque en Vélez se apagó la enjundia de Lucas Prato y a River no le alcanzó con Leonardo Ponzio como generador de acciones peligrosas.El partido representó un récord para Ricardo Gareca como entrenador de Vélez, quien llegó a las 200 presentaciones.Pero lejos de celebrar, el público local se expresó reclamando victorias a los jugadores, en lo que preanuncia la posibilidad de una crisis.
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