
Ricardo Corbalán con la camiseta de Cerro Porteño
Roberto Corbalán colgó los botines después de una larga como exitosa carrera en el balompié local, con un paso por las inferiores de San Lorenzo. El domingo, vistiendo la casaca de Unión, le dijo adiós al fútbol, en su etapa como jugador.Corbalán vivió momentos inolvidables en el fútbol. Alegrías como así también tristezas, pero el 2 de septiembre no fue un domingo más, significó el del adiós a la pelota como jugador, algo muy difícil para quien jugó por espacio de 20 años en primera.Fue en la cancha de Unión, con los colores del club en donde diera sus primeros pasos con solo 7 años. Ahora con la casaca de los de Villa María se despedía del fútbol. Él mismo había pedido hacerlo ante Central, club en donde vivió sus mejores momentos. La emoción rápidamente hizo presa de Roberto Corbalán. Unión le entregó, a través de su flamante presidente Sebastián Rajoy, una plaqueta y una camiseta con la leyenda "Gracias Rober" en el dorso. Los jugadores de Central, muchos de ellos ex compañeros, también le obsequiaron una plaqueta.Lo más emotivo fue cuando su esposa y dos hijos se sumaron a un momento especial. Promediando el primer tiempo, Roberto dejó el campo de juego bañado de aplausos por sus compañeros, plantel de Central, cuerpo técnico y público presente."Fue algo que nunca olvidaré", comentó el jugador en diálogo con elDía en el local de ropa deportiva en donde trabaja; "con la camiseta de Unión y ante Central Entrerriano, entidad a la que quiero mucho", remarcó."Unión me abrió las puertas para jugar en lo que fue mi último año en el fútbol, gracias a Augusto Spandre. Jugué algunos partidos, más allá de que me persiguieran las lesiones y el domingo Raúl (Castiglione) me dio la posibilidad de hacerlo en primera por última vez", puntualizó.Precisamente en la entidad de Villa María comenzó su historia en el fútbol a los siete años, luego pasó a Pueblo Nuevo, "club en donde realicé todas las inferiores con Raúl Marcel como entrenador y por quien tengo un cariño muy especial".El chino "me llevaba a todos lados y fue un guía para mí". Debutó muy joven en primera división, "tenía 14 años y lo hice en la posición de atacante (fue goleador en las inferiores) con Néstor Pérez como entrenador".Corbalán tuvo su chance en el fútbol grande. Viajó a Buenos Aires para incorporarse a San Lorenzo de Almagro, donde realizó todas las inferiores. "Llegué hasta la reserva y en esa división me dejaron libre, luego de cinco años con la azulgrana", recordó.Tuvo como compañeros a Eduardo Tuzzio (actualmente en Independiente de Avellaneda), Guillermo Franco, el "negro" Ramírez (arquero) entre otros".Se quedó con el pase en la mano y proviniendo de San Lorenzo podría haber probado suerte en otro club, "pero finalmente retorné a Gualeguaychú en el 95, me hablaron de Central. Ildemar Rébora (entrenador) y en el 96 con Luis Cettour salimos campeones invictos. Me ayudaron económicamente, hasta que conseguí trabajo y me radiqué definitivamente en Gualeguaychú". Dijo no estar "arrepentido de la decisión tomada".Central EntrerrianoPasó por la entidad de calle España donde jugó en su posición habitual de atacante en principio, para luego desempeñarse en la defensa, barriendo el fondo como último hombre."En el 97 tuve un tirón en segunda ante Juventud y Alberto Rébora me dijo si me animaba a jugar en la defensa. Sí, respondí, anduve bien y no me sacaron más de la última línea. Posteriormente jugué torneos argentinos con Central Entrerriano y Unión como defensor, aunque en más de un partido, y acorde a las circunstancias me mandaba al ataque o viceversa. A veces salía de "9" y terminaba de "2" en un mismo partido", aseguró.Logró siete campeonatos con la "rojinegra" y se iba a retirar en el 2007 pero Mariano Sánchez (DT) lo habló para que "siguiera en el Argentino C; "me sentí bien y sumé dos campeonatos más".Otros clubesReforzó a Unión en un torneo argentino C o del interior, también jugó en Central Larroque y un corto paso por Cerro Porteño; "me vinieron a buscar del club de Pueblo Belgrano en un gesto que valoro muchísimo. Estaba un poco entregado y en ese entonces dirigía a la segunda de Central Entrerriano. Pasaron algunas cosas que no me gustaron y di un paso al costado y me calcé la camiseta de Cerro Porteño. Este año me habló Augusto Spandre y terminé mi carrera en Unión del Suburbio".Consultado sobre qué le dejó el fútbol, respondió que "muchos amigos, realmente es increíble la amistad que se logra con el deporte".La familia es el soporte de cualquier deportista y en la de Roberto no habrá una tarde de sábado o domingo sin la pasión que solo despierta el fútbol. Sus hijos le siguen los pasos. "Valentín juega en la 2001 de Central y Bautista a quien apodamos 'el tanquecito' se prende en todos los picados", comentó.Roberto seguirá ligado al fútbol. De eso no quedan dudas y su futuro estaría con el buzo de entrenador.