Robos y daños de la señalización en rutas entrerrianas
Los carteles de señalización en las rutas cobran un rol preponderante con la llegada de los primeros fríos, que producen la aparición de bancos de niebla y neblina, ya que la visibilidad se reduce en forma notable en la zona a cauces de agua.
Si bien las rutas argentinas, en líneas generales, son inseguras, la finalidad de las señales es indicar las maniobras permitidas y las prohibidas, dar cuenta de las velocidades máximas y mínimas y, asimismo, alertar sobre los probables inconvenientes u obstáculos con los cuales habrán de encontrarse los conductores. Se infiere que los carteles cumplen con un propósito preventivo.
En Entre Ríos, el robo y el daño de los indicadores de tránsito son un grave problema. “Nos ha pasado que hemos puesto un cartel y al otro día ya no está”, afirmó el director de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) Jorge Rodríguez.
Se trata de una práctica que en los últimos años se incrementó e incluso se profesionalizó, debido a que en los lugares en donde se producen los robos no quedan rastros, excepto el pozo en la tierra en donde estaba montado el pilote que supo sostener la señal.
En la provincia se están ejecutando alrededor de 30 obras en las rutas. Esto implica que hay zonas donde la falta de señalización vertical, por los robos, y la horizontal, por la reparación del pavimento, se convierten en una trampa mortal para los conductores.
Los carteles informativos de “obreros trabajando” son un bien preciado por los delincuentes de señales de “alerta” que circulan por las rutas entrerrianas. Ante la falta de indicaciones, puede ocurrir que un conductor no reduzca la velocidad y atropelle a un operario o termine incrustado contra una máquina.
Ante el abanico de accidentes que pueden ocurrir por esta carencia, perderse sería apenas una anécdota para los conductores.
“La gente también debe tomar conciencia del valor real de la señal, más allá de la utilización que puedan darle al metal. Además, es u
n delito robar o destruir señales”, aseguró Rodríguez, quien pidió compromiso y solidaridad a los ciudadanos.
“Colocamos carteles, pero se los llevan”, comentó un trabajador de una empresa que realiza mejoras en la ruta 11 en el tramo que une Molino Doll con Victoria. “Nos encontramos con este problema que ataca un elemento fundamental en la seguridad vial de nuestras rutas”, manifestó otro trabajador.
Rodríguez indicó a diario Uno que en las zonas donde se están realizando trabajos de mejoras la responsabilidad es de la empresa que está construyendo. El funcionario enumeró que durante 2008 se colocaron unos 2.500 carteles en las rutas, a un precio de entre 300 y 450 pesos cada uno. “Es mucha plata la que se invierte en señales”, detalló el director de DPV, quien agregó que en los primeros cinco meses de 2009 ya colocaron 500 carteles de tránsito. El Once Digital
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