Rotundo éxito de la Fiesta de Disfraces en Paraná
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La 16° Fiesta de Disfraces se vivió en la madrugada del lunes en el predio de la Circunvalación y Don Bosco. Miles de personas de diferentes lugares de Argentina y otros países se acercaron a disfrutar bajo las más disímiles apariencias.A la medianoche ya se contabilizaban más de 50. Poco minutos después de las 20 se abrieron las seis puertas del predio ubicado en Don Bosco y Circunvalación, lugar de festejo para todos aquellos que estuvieron llegando a Paraná en los últimos días, y paseando por calles y parques, algunos ya disfrazados desde el comienzo del fin de semana. Los primeros en entrar tardaron un rato más, viviendo el colorido clima en las inmediaciones. En la Puerta D, dos monjas y un cardenal inauguraron el ingreso. Esteban, vestido de hombre lobo, pasa solito bien temprano por la Puerta E, apenas quedó habilitada. En la Puerta F, en cambio, fue el "Capitán Argentina" (Capitán América había muchos) el primero en traspasar el control de cacheos. "Ese ya se gana un punto por originalidad", dice uno de los policías. Más allá de la fiesta Unas horas antes, aún se podía ver en la costanera la camioneta de unos pibes que ofrecían a la venta con un cartel: "4 dominados no vinieron, así que nos sobran sus entradas". Por todo Paraná se lucían los trajes durante el domingo. En los autos estacionados por los barrios cercanos a la fiesta se armaron previas de grupitos, con su música y hasta luces de boliche propias. A medida que se acercaba la medianoche, por la avenida Don Bosco circuló una marea humana cada vez más intensa. Los vendedores ambulantes se instalaron libremente sobre esa calle, entregando comidas y bebidas de todo tipo. "Nosotros empezamos a vender bien a la salida, a las cinco de la mañana se arranca. Siempre se come más al final", explica Adrián, que ofrecía empanadas fritas cerquita del punto neurálgico, a donde llegó a las siete de la mañana para conservar el lugar. "El asunto no es solamente venir a vender, sino pasarla bien, con la familia, divertirse", agrega. Parado en medio del asfalto se plantaba el vendedor de varitas luminosas, procurando su mercancía a quien considere que su traje no está completo. Espera vender entre 80 y 100 varitas a 30 pesos en toda la noche. Piñón Fijo se toma un fernet cerca suyo, junto a un corredor de motos y un gaucho. EspaciosLos que entraron desde temprano tuvieron su tiempo y espacio para recorrer las seis carpas distribuidas en las ocho hectáreas: Roundbox, Beambos, Speed Club, La Carpa de la Alegría, Coolbox y Classics (para mayores de 35, cada vez más numerosa, con su ingreso preferencial por Acceso Norte y López Jordán, y estacionamiento propio). Cada carpa presentaba barra, sonido, video, iluminación y DJ propio. También estaban los tres sectores gastronómicos, el espacio para las fotografías oficiales (que luego compiten por los premios), y el sector con juegos. Si bien la votación para los premios al mejor disfraz todavía no empezó, pasada la medianoche las fotos de la fiesta ya inundaban las redes sociales. Todos apuntaban con sus celulares para llevarse instantáneas de los vestuarios más originales. El Main Stage (escenario principal), por su parte, mostraba a un robot con cabeza similar al del Patito Sirirí de un lado, y unas casas de época antigua, con tejas y adoquines, del otro. En ese lugar se desarrollan los shows audiovisuales durante la noche. (El Diario)
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