HISTORIAS CARNAVALERAS
Ruth, última directora campeona con O’Bahía, volvió a desfilar en la pasarela en la edición 2026 del Carnaval del País
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Cuando dirigió a la comparsa de Pescadores aún no había hecho su transición personal de cambio de género. Hoy, como Ruth, asegura que se siente más segura que nunca y disfruta del Carnaval desde adentro. Un verdadero ejemplo de inclusión y talento.
Ruth es una de esas figuras del Carnaval del País que trasciende más allá de su arte. Su historia de vida hace que el espectáculo sea un orgullo para Gualeguaychú más allá de lo que ocurre dentro de la pasarela.
Cuando todavía era conocida como Juan Manuel Zárate, Ruth dirigió a la O’Bahía campeona de 2005, la última estrella de la comparsa de Pescadores. Con el correr de los años, fue forjando su identidad y hoy es una de las referentes de la comunidad trans de Gualeguaychú.
En su vuelta a la pasarela en este 2026, charló mano a mano con Ahora ElDía.
¿Cómo fue tu vuelta a O’Bahía?
Mi última participación había sido en 2012 con la temática “Un golpe de suerte” y después pasé por otras comparsas, ya no dirigiendo sino trabajando en diferentes áreas, y esta vez Adrián (Buteri) me convocó para trabajar y una tarde se reunió conmigo y me propuso si quería salir en la comparsa. A mí me encanta, obviamente le dije que sí, evaluamos el personaje y me comprometí con la propuesta. Fue muy lindo volver a la comparsa después de tantos años, hay integrantes que todavía están desde mi época. Desde los directivos a los integrantes estuvieron todos súper felices de que salga, me lo han hecho saber y notar, así que estoy pasando un Carnaval muy lindo.
¿Desde adentro se vive diferente?
Cuando vos estás dirigiendo la responsabilidad es otra, si bien tenemos responsabilidades como integrantes o trabajadores, es otra cosa. La verdad que me gusta muchísimo porque salgo completamente distendida, sabes que no todo está bajo tu responsabilidad como sí lo está si sos la directora o diseñadora.
¿Qué recordás de aquella O´Bahía campeona? ¿Ves algún punto de comparación con la de esta edición?
Ha cambiado bastante el Carnaval en sí, mucho, como la forma de trabajo. Por ahí no tanto la de Adrián que es parecida a la mía, porque somos personas que hacemos todo, desde la moldería hasta diseñar las carrozas, a diferencia de las nuevas camadas de diseñadores que por ahí se reparte más todo. Con Juane (Villagra) he trabajado también y está a cargo de todo, en esa época era igual, yo estaba a cargo de todo, si bien tenés un equipo de trabajo te involucrás en todas las áreas. Hoy tenés otra tecnología, otras máquinas que no había en aquel momento, los materiales son otros. Después en cuanto a los integrantes, O’Bahía mantiene eso de ser una comparsa súper alegre, en eso el tiempo no pasó, se sigue viviendo igual y transmitiendo cosas lindas.
¿Has visto las otras comparsas? ¿Cómo ves la competencia?
-Lo que he visto ha sido por transmisión, todavía no he vuelto al corsódromo, y la verdad que la competencia está muy buena, me gusta mucho más este Carnaval que el del año pasado, lo veo más completo. O’Bahía está maravillosa, súper lujosa, tiene esa magia linda. Además, como trabajé en la comparsa, sé cómo está hecha, todos los detalles que tiene, pensamos mucho sobre si el jurado los verá. Me gusta Papelitos también, muchísimo, son las dos que más me gustan. Y Marí Marí y Ara Yeví también tienen lo suyo. En el caso de Marí Marí tiene esa cosa enérgica que cuando sale estalla el Corsódromo y eso ha sido siempre así. Todas tienen sus cosas buenas, pero las que más destaco a mi gusto son O’Bahía y Papelitos, en cuanto al diseño, al trabajo, al conjunto entero, las veo súper completas.
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¿Cómo fue tu transición personal?
Fue muy lindo porque el Carnaval fue mi casa desde muy chica, mi mamá siempre trabajó en la comparsa Marí Marí en la época de José Luis Gestro, rodeada de mucha gente de la comunidad. Siempre estuvimos muy unidas todas, eso es lo lindo que tiene Gualeguaychú y el Carnaval, súper acompañadas por la gente. Entonces, como que no hubo un día específico en el que empecé a decir ‘soy Ruth’. La transición fue sucediendo y me fui dando cuenta. Me encantaba y me sentía más segura, de hecho, no soy la misma, a pesar de que mi personalidad sigue siendo como la de antes. Todo esto me hizo sentir una persona mucho más segura, me siento mejor ahora que antes. Y lo bueno del Carnaval fue que nunca sentí discriminación, siempre he sido súper abrazada por todos, un respeto total, tanto antes como ahora. No tuve mucho que explicarle a nadie, y el hecho de tener la compañía de la familia fue fundamental. No sé qué hubiese hecho de mi vida si no tendría la familia que tengo que me aceptó siempre, y al Carnaval y la ciudad. Es un combo, siento que el universo me puso en el lugar correcto.
¿Y en lo laboral?
Nunca tuve problemas, siempre trabajé en espectáculos, con los shows, mucho tiempo con el show de “El Angel” que eso también fue parte de mi transición, y después seguí trabajando con espectáculos en Buenos Aires. También dirigí comparsas en otros carnavales, por ejemplo el de 25 de Mayo, que llevo yendo desde hace 18 años. También tengo un taller de corte y confección en Gualeguaychú que hago trajes para distintos lugares, para academias de danza, para fiestas, siempre todo referido al diseño y la confección.
El Carnaval es un motor importante para esa industria
Desde Gualeguaychú salen para muchos lugares diferentes artistas, talladores, diseñadores, carroceros y maquilladoras. Es una gran escuela y tenemos esa firma, ya te reciben con una alfombra.
¿Qué valoras de este carnaval y qué le modificarías?
Está este tema que charlamos todos y es que se ha vuelto muy teatral, se ha alejado del público. Me pasó cuando desfilé en Kamar que íbamos como regimiento, no podías moverte para ningún lado, había que ir muy rígidos y es una cosa súper fría, me aburrió porque vas pendiente de no errar una parte de la coreografía, eso se lo cambiaría. Siento que en O’Bahía eso está bastante bien, tiene una coreografía, pero en algunos momentos desfilas libre, y tenés otra energía y alegría. Lo re disfruto, creo que iría más por ese lado. No digo que tiene que dejar de existir la puesta en escena y las coreografías para mantener un cierto orden, pero no ataría tanto a los integrantes porque no lo disfrutan como antes. Tampoco digo que vayamos saltando arriba de las chapas, pero sí poder tener un cierto contacto o libertad, porque si no se torna un poco aburrido y repercute en el público, porque la música sigue siendo la misma, no es que se ha vuelto menos alegre. En otros aspectos, lo veo súper evolucionado, las carrozas han evolucionado, no me gusta que sean menos, deberían ser más, igual que el número de integrantes, pero entiendo las cuestiones económicas.

