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Sandleris y Lacunza llegan a EE.UU. para perfilar la cumbre con el FMI

El primero en llegar fue el presidente del Banco Central, Guido Sandleris. El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, aterrizará este lunes junto a sus principales colaboradores. Todo el equipo económico estará en Nueva York un día antes del arribo del presidente Mauricio Macri.

Lacunza llegará a Nueva York junto con el secretario de Política Económica, Sebastián Katz, y el secretario de Finanzas, Santiago Bausili. El lunes, Sandleris tendrá las primeras reuniones con inversores, confirmaron fuentes del Banco Central, sin dar detalles. La única actividad en la agenda oficial de Hacienda es una recepción "protocolar" en el consulado de la Argentina en Manhattan, aunque fuentes del Gobierno reconocieron que también es probable que haya encuentros informales con fondos e inversores. En su primer viaje a Estados Unidos como jefe de la política económica del gobierno de Mauricio Macri, Lacunza tendrá como principal objetivo intentar avanzar en lo que pueda en las gestiones con el Fondo para empezar a destrabar el giro pendiente de 5400 millones de dólares del programa argentino, que quedó en el limbo por la incertidumbre política y el deterioro de la crisis luego de las primarias presidenciales.

En Nueva York, Lacunza verá el martes a David Lipton, director Gerente interino del Fondo, y Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental. Sandleris estará también en ese encuentro, el primero con Lipton luego de las PASO. La Casa Rosada no confirmó si también estará Macri, aunque tampoco lo descartó.

El miércoles, en Washington, Lacunza volverá a ver a Werner, pero esta vez junto al jefe de misión para la Argentina del FMI, Roberto Cardarelli, y su equipo técnico.

En el Gobierno se encargaron de poner paños fríos a las expectativas por la seguidilla de reuniones en Nueva York y Washington, al atenuar la posibilidad de que haya "una definición tajante" sobre el giro pendiente. Además, desde el oficialismo reiteraron la última postura de que no existe una "necesidad inmediata" que urja la llegada de esos fondos frescos, pese a la incesante sangría de reservas del Banco Central y el apretado frente fiscal del Tesoro.

Macri y Lacunza han reiterado en más de una oportunidad que el desembolso, el último giro importante del acuerdo stand-by por unos US$ 57.000 millones anunciado hace nada más que un año, también en Nueva York, debería concretarse porque el Gobierno cumplió las metas pactadas hasta las primarias. Pero, para avanzar con el giro, que debe ser aprobado por el directorio del organismo, el staff del Fondo debe ofrecer a los directores un panorama creíble, cotejar que la deuda sea sustentable, y que el programa esté encarrilado y tenga suficiente respaldo político como para tener probabilidades de éxito. Hoy, ninguna de esas condiciones parece cumplirse. (Fuente: La Nación)

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