Se acabaron los pronósticos: hoy se vota y sabremos dónde está parado cada uno
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Será la primera estación para desembocar en la fecha clave del 25 de octubre. Ese día sí estará todo en juego. Lo de hoy parece un round preliminar entre los candidatos pesados, como esas primeras vueltas de una pelea de box cuando los aspirantes se miden el largo de brazos y el recorrido de las piernas. Los tres mosqueteros sabrán dónde están parados y cuánto de cierto hubo en los pronósticos previos.Jorge BarroetaveñaDaniel Scioli debería estar contento a esta altura, más allá que el final de la campaña se le haya empañado por la interna de la Provincia de Buenos Aires, porque logró llegar hasta dónde quería pese a las múltiples zancadillas que le hicieron. Está claro, siempre lo estuvo, que nunca fue el candidato de la Presidenta. Pero allí está su mérito, en haber podido torcer esta voluntad y provocar las circunstancias para que no les quedara más remedio. Hubo algo que escapó a su decisión y deseo y es el portazo de Randazzo para la gobernación bonaerense. El no del ex candidato puso en capilla la elección de Buenos Aires y desembocó en una interna feroz de resolución abierta. Hoy se sabrá hasta dónde la denuncia de PPT influirá en la elección y cuán golpeado queda el oficialismo. Scioli hizo lo posible y lo imposible por dejar en claro que su candidato es Julián Domínguez, aunque el tufo sciolista que tuvo la denuncia contra el Jefe de Gabinete le impidió participar de los cierre de campaña. Optó por preservarse y esperar que la gente decida hoy con su voto. ¿Cómo hizo el Lanata con una sola T para entrar a una cárcel que depende del Servicio Penitenciario Bonaerense para entrevistar al Lanata con dos T? ¿Alguien puede imaginar que Scioli no sabía de semejante movida? Por eso, en medio de ese fuego cruzado, eligió preservarse para acotar los daños colaterales del escándalo lo máximo posible.Seguí el minuto a minuto de las elecciones en Gualeguaychú en www.radiocerofm.comEn el Frente para la Victoria hay una cifra mágica que es el 40%. Cualquier número por debajo de él, podría implicar una corta diferencia con el segundo y dejar la sensación instalada que, lo que pasó sólo dos veces desde 1.983, que el peronismo puede perder una elección presidencial, podría volver a pasar. El momento claro no es comparable ni en una ni en otra circunstancia. En el '83 se volvía de la dictadura y no había carga reciente que soportar, más que la de la historia que fue la que terminó pesando. Del otro lado había un líder carismático y en el pináculo de su carrera como Raúl Alfonsín y un partido formal como la UCR. En 1.999 el peronismo era gobierno, y la situación podría asemejarse un poco más a la actual. Había un liderazgo debilitado pero todavía fuerte como el de Carlos Menem, que tampoco nunca quiso a su potencial sucesor, Eduardo Duhalde. También hubo intentos de re-reelección que naufragaron hasta que al menemismo no le quedó más remedio que tragarse el sapo. Pero Menem llegó más debilitado que Cristina a su último año, aunque conservando su capacidad de daño. Enfrente tuvieron la Alianza entre radicalistas y frepasistas que venía de ganar en el '97 y era una ola difícil de detener.Hoy, Cristina Fernández de Kirchner no está débil, pero sí condicionada por lo que marca la Constitución Nacional. Está a apenas cuatro meses de la finalización de su mandato y los sillones del poder se empiezan a correr. La pregunta sobre qué hará la Presidenta ya no domina las reuniones con tertulia del poder corporativo, sino qué hará el candidato que asuma el 10 de diciembre. Es una transición lenta y suave, adornada por infinidad de elecciones en el medio que la llenaron de especulaciones.A diferencia del '83 y el '99 la oposición llega dividida al desafío de destronar al peronismo del poder. Sus dos principales líderes, porque no quisieron o no pudieron corren el riesgo de pasar a la historia como los que facilitaron la victoria oficialista, desoyendo el mandato de una importante porción de la sociedad que les reclamaba que se unieran. Claro que, como en los partidos de fútbol, a los técnicos se los juzga por los resultados. El Frente Cambiemos, inimaginable hasta hace un año, tiene tres cabezas y un solo objetivo que fue llegar sin peleas a la elección. La imagen de esta noche será clave para el futuro y para retener a todos los votantes que elijan esa opción. En eso le va la vida al ganador.Para el Frente Renovador de Sergio Massa la vida después de la vida ha sido bastante satisfactoria. El tigrense pasó por todos los estados de ánimo en la campaña e intentó con éxito en las últimas semanas sacarse la mochila pesada de haber sido y ya no ser. Sin presiones, pudo establecer distancias con sus rivales y la disputa con De la Sota en su interna los potenció a ambos. Llega con buenas expectativas y la secreta idea de dar el zarpazo. ¿Podrá?Del resultado de hoy depende que la elección del 25 de octubre se convierta en una segunda vuelta anticipada. Los encuestadores, fieles a su estilo abren el paraguas (sombrilla a esta altura) para quedar a salvo de cualquier sorpresa. Lo cierto es que todos llegan con la ilusión del mejor escenario posible. Scioli sueña con el 40%, Macri con traspasar la barrera del 30% y sumar a sus aliados de Cambiemos y Massa con recuperar el terreno que perdió en los últimos meses. La noche será larga por el empeño en insistir con un sistema obsoleto que se presta a mañas y triquiñuelas. Al cabo, bastante parecido a nuestra idiosincrasia. Tampoco hay mucho de qué quejarse. Serán los ciudadanos los que decidan con su voto y su conciencia qué quieren para su propio futuro y el de sus hijos y nietos. En ese barco, vamos todos.
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