Se celebró Corpus Christi: por amor al Amor
Ayer se celebró la fiesta solemne de Corpus Christi en todo el mundo. Buenos Aires vio en sus calles a los jóvenes que marcharon para decir al Cuerpo de Cristo: "Jesús, te amo". En Gualeguaychú, la única misa del día se celebró al aire libre en el club Tiro Federal. Por Verónica Toller Familias completas, jóvenes, viejos, laicos, curas, monjas… Hubo amplia participación y variada.Esta fiesta del Corpus o Cuerpo y Sangre de Cristo se vive año a año hondamente en el pueblo cristiano desde el siglo XIII. Data de 1264 y fue el papa Urbano IV quien la estableció para toda la Iglesia. Comenzó a practicarse, sin embargo, a partir de 1317 con el papa Clemente V. Bien pronto se la acompañó con una procesión donde se rinde amor y respeto público por el Cuerpo de Cristo. Para eso se crearon los relicarios, para llevar la Hostia preservada adentro.Corpus Christi es celebrar y honrar a la Eucaristía (en sus dos dimensiones: la misa y la reserva del Pan eucarístico en el sagrario). La Eucaristía es el alimento que tenemos los cristianos para fortalecernos, llenarnos de Cristo, seguir adelante pese a los obstáculos. La Hostia se guarda en el Sagrario para ser llevada luego a los enfermos que no pueden trasladarse.En la Eucaristía, la presencia de Cristo es real y no metafórica. NO es una analogía: es un milagro. A los jóvenes: no dejen de soñarMientras, en Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio hablaba a los jóvenes que participaban de la XXº Marcha Juvenil de Corpus Christi: “Gracias por este gesto. Gracias por este gesto de haber atravesado Buenos Aires desde cuatro lugares y haber mostrado a la gente que todavía en Buenos Aires se sueña. Que todavía hay sueños en Buenos Aires. Sueños capaces de hacer caminar a los jóvenes atravesando la ciudad. Sueños capaces de meterse en la vida de la ciudad y decir: “esto puede cambiar”. Sueños capaces de meterse en los corazones y decir: “reí, el Señor te ama. Amá vos también”. Sueños capaces de proclamar que vale la pena jugarse la vida por Jesús. Esto es lo que han hecho ustedes. Y yo les quiero decir que nosotros necesitamos de sus sueños. Una sociedad donde los jóvenes no sueñan está muerta. Necesitamos que todos siembren sus sueños en la sociedad. Necesitamos de sus utopías. Que las planten en el tejido social y hagan reverdecer a aquellos que estamos viendo tan alicaídos. Necesitamos que los sueños de todos se metan en todos los rincones de la ciudad, porque los sueños de ustedes no son solamente de ustedes: son de aquellos que se están jugando la vida. Anímense a soñar. No se duerman. Los jóvenes dormidos no sirven. Anímense a soñar. Anímense a caminar y entonces sí a jugarse la vida por el Señor. Jesús caminó con ustedes y va a seguir caminando hasta la Plaza. Jesús tiene un mensaje que es el sueño más grande: que somos todos hermanos. El mensaje del amor. Ustedes lo pueden dar. Anímense a sembrar esos sueños. Así como una vez les dije “ojo, que no les metan la mano en el bolsillo y les roben la esperanza”, hoy les digo: “que no les tiren un baldazo de agua y les apaguen los sueños”. No se dejen robar los sueños. Por ninguna propuesta que parezca más fascinante en el momento y que termina a los 10 minutos. No te dejes robar el sueño que tenés en tu corazón. Ese sueño te lo puso Dios para sembrarlo, para llegar a otros, para jugarse la vida por el Señor. Cantando, llenos de vida con ganas de decirle: “Jesús, me quiero jugar la vida por vos”.
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