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Se comió el corazón y el cerebro de su ex novia, pero lo dejaron en libertad

El violento hecho ocurrió en Estados Unidos en 2014 y los indicios en contra del acusado son contundentes. Sin embargo, la jueza anuló todo el proceso judicial por un tecnicismo.

En septiembre de 2014, Tammy Blanton fue hallada por oficiales de la policía en el baño de su casa cubierta con una carpa. Sobre la mesa del living encontraron su cráneo ensangrentado sobre un plato. Por el brutal crimen Joseph Oberhansley, su ex novio, fue internado en un hospital psiquiátrico.

Pese a que las evidencias en contra de Oberhansley eran contundentes, un error técnico durante el juicio dilató su condena. Es que la jueza Vicki Carmichael ordenó cancelar el proceso debido a que una testigo de la Fiscalía cometió un error, al mencionar los antecedentes penales del hombre.

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Los mismos datan de diciembre de 1998 cuando Oberhansley asesinó a su novia, de 17 años, bajo los efectos de las metanfetaminas. Además, le disparó a su madre en la espalda y se intentó suicidar de un tiro en la cabeza. La bala no lo mató, pero se quedó incrustada en su cabeza. Desde 2000 hasta 2012 estuvo preso por ese hecho.

La magistrada consideró que estos datos podían hacer que el jurado se inclinara contra el asesino, por lo que decidió anular todo el proceso judicial por posible imparcialidad. El juicio, en tanto, volverá a empezar dentro de un mes y hasta entonces, el hombre permanecerá en libertad.

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Fueron los compañeros de trabajo quienes llamaron al 911 porque hace tiempo estaba faltando. El día que los oficiales fueron a la casa en la localidad de Jeffersonville, Indiana, para ver si la mujer se encontraba bien, el ex novio los atendió y se comportó de una forma sospechosa. Fue allí cuando se encontraron con la terrorífica escena.

Según detallaron los investigadores, la víctima, de 46 años, se había separado unos días antes del acusado, quien tenía 33 en ese entonces.

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Investigación

La autopsia determinó que Blanton fue asesinada por golpes en la cabeza, el cuello y el torso. Cuando analizaron su cuerpo, comprobaron que habían desaparecido el corazón, los pulmones y el cerebro.

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Luego de ser arrestado, Oberhansley confesó haber entrado a la fuerza en la vivienda de su expareja. Aunque negó haberla asesinado, sí admitió haber mutilado su cuerpo. En una de sus declaraciones, sostuvo que los verdaderos asesinos eran dos hombres negros que estaban armados en la casa y cuando lo vieron llegar, se escaparon.

Después de quedar internado en un hospital psiquiátrico, un médico decidió que estaba listo para ser juzgado. La Justicia de Indiana lo acusó de violar y asesinar a su ex. Además, remarcaron que habría comido partes de sus restos.

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"Fue una carnicería. Ni así se mataría a un animal de granja”, sostuvo el fiscal. Y agregó que "En sus últimos minutos de vida, no le dio el placer de verla asustada".

El abogado de Oberhansley declaró que su cliente "no está en posesión de sus capacidades mentales" y que por este motivo no debe ser condenado. “El pecho de ella estaba abierto, le había sacado su corazón y había sido devorado”, explicó el letrado para recalcar que alguien que “se come el corazón y el cerebro de su exnovia” no puede estar “pensando bien”.

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