Se declaró reincidente al “rompevidrios” y regresó a la UP9 con un año y medio
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Roberto Eliseo Núñez, el delincuente de 37 años que mantuvo en vilo a la Policía por la modalidad delictiva de romper las vidrieras de los comercios y sustraer lo que encontraba de valor, se ajustó a un juicio abreviado y se convirtió en el condenado 50 del año en recibir una prisión efectiva.
"El rompevidrios", así se lo bautizó a este sujeto que durante octubre golpeó a dos agencias de quiniela, una pizzería y una panadería (entre los hechos acreditados, aunque se presume su participación en otros). Su modalidad siempre fue la misma: arrojaba una piedra, escombro o cualquier elemento contundente, contra la vidriera, entraba y robaba lo que tenía a su alcance.
El 11 de octubre por la noche, aproximadamente a las 20.15, antes que la dueña de la agencia de quiniela "La Mosca Loca" cerrara una jornada laboral, Núñez ingresó al local ubicado en Boulevard Montana al 1000 y aprovechando que detrás del mostrador se encontraba la empleada, la amenazó con una supuesta arma de fuego escondida en el bolsillo de su abrigo. Le exigió la plata de la caja, pero la mujer comenzó a gritar y corrió hacia la parte trasera, dándole aviso a la propietaria. Núñez prefirió escapar, sin llevarse nada con él.
Este lugar ya había sido asaltado a principios de octubre. El miércoles 3 y el jueves 4 fue blanco de un delincuente que rompió la vidriera, ingresó al local durante la madrugada y en la primera oportunidad se llevó casi 12 mil pesos, mientras que al otro día robó los 200 pesos que la dueña había dejado de cambio. Ambos hechos se presumen que fueron causados por la misma persona y se sospechó de Núñez, pero no hubo elementos para imputárselos.
El 16 de octubre rompió con un pedazo de baldosa la vidriera de la agencia de lotería situada en calle Urquiza y Alsina; y se apoderó de un GPS, tres llaves allen para bicicletas y 30 pesos. Ese mismo día, y lo que le valió su detención, dañó la vidriera de la pizzería "Easy", en 25 de Mayo casi Caseros. Minutos después de esto fue detenido en la Costanera, llevando consigo el GPS robado de la agencia.
Tras permanecer poco más de 24 horas detenido, recuperó la libertad y el 20 de octubre volvió a delinquir. Esta vez le tocó a la panadería La Bombonera, situada en Primera Junta y Lestonnac. Con una baldoza rompió la vidriera y se llevó 300 pesos que había en la caja, en plena madrugada.
Tras confirmarse que era Núñez el autor de este último hecho, se inició la búsqueda del delincuente e incluso se recurrió a los medios de comunicación para que hicieran pública la orden de captura. Gracias a la publicación de su rostro, la Policía obtuvo información sobre su paradero y se lo localizó durante un allanamiento en el barrio La Cuchilla el 29 de octubre.
La fiscal Natalia Bartolo consiguió que se lo mantuviera con prisión preventiva hasta el lunes 5 de noviembre, con grandes expectativas de poder cerrar el caso con un juicio abreviado. Finalmente eso fue lo que sucedió: Núñez se responsabilizó de los hechos y acordó una pena efectiva de 1 año y 6 meses de prisión a cumplir en la Colonia Penal. De esta forma, este hombre de 37 años se convirtió en el condenado 129 en lo que va del año y el número 50 que recibe una pena de prisión efectiva (los restantes 79 -por carecer de antecedentes- a penas de ejecución condicional).
El gran antecedente
Este delincuente fue protagonista de una historia muy particular a fines de mayo de 2017. Fue el primer preso en escapar de la Colonia Penal El Potrero. Había ingresado hacía dos semanas a la UP9, luego de recibir una condena de un año de prisión efectiva por los delitos de hurto agravado por escalamiento y hurto agravado por escalamiento en grado de tentativa. El domingo 28 de mayo, tras haber recibido visitas, protagonizó una pelea con otro interno en el Pabellón 2. Por disposición de las autoridades carcelarias, ambos presos fueron llevados a la Guardia de la Unidad mientras esperaban una sanción, pero durante ese lapso de tiempo, Núñez rompió la cerradura de una puerta y trepó por un costado del portón de ingreso a la cárcel.
Uno de los guardias alcanzó a observar el escape y persiguió a Núñez, que corrió por la Ruta 136 en dirección al Puente Internacional, pero se internó en un campo y se perdió en la oscuridad de la noche. Los guardias realizaron un rastrillaje que duró hasta la madrugada, pero les fue imposible dar con el prófugo.
Fue recién el martes 30 de mayo al mediodía que el personal de la Comisaría Quinta, encabezados por el subcomisario Raúl Guido, lograron dar con el paradero de Núñez. El procedimiento se realizó en el barrio La Cuchilla III, en la vivienda de su pareja, en Rosario y Manzoni, pero cuando el buscado sintió el arribo de los móviles policiales al lugar decidió escapar por la parte trasera de la casa. Se refugió en un domicilio vecino y fue aprehendido.
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