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Se derrumbaron las ventas en las florerías de la ciudad: "Ninguna crisis fue como esta"

Marta, propietaria de una florería, contó que el negocio tiene abiertas las puertas al público de 8 a 18 y siempre el teléfono prendido. Al tratarse de un rubro muy específico, trabaja con servicios especiales, como el de sepelios. Para ella no existen los fines de semana ni feriados.

Marta lleva 47 años en el rubro. Destacó que han recibido llamados a las tres o cinco de la mañana de la mañana para un servicio fúnebre, "y tenés que salir a atender el pedido, armar las coronas y enviarlas".

"En el tiempo que estuvimos cerrados, atendimos los pedidos por teléfono y previo aviso a las autoridades pertinentes enviábamos las ofrendas florales”, aseguró Marta

Desde que se inició la cuarentena el servicio para los velatorios ha sufrido un duro golpe, debido a que la duración de los mismos es mínima, al igual que la concurrencia de familiares y amigos de la persona fallecida. Por ende, los pedidos de coronas son muy escasos.

Reveló que cada vez que tienen que salir con un servicio en horas de la noche, fuera del horario en que pueden abrir, "llamamos a la policía para informar que vamos a salir y hacemos nuestro trabajo sin mayores inconvenientes”.

Señaló que uno de los grandes problemas que atraviesan es la escasez de flores, ya que "los mercados de Escobar, La Plata y Buenos Aires no están trabajando". Todo lo que se hace es con flores locales. Mis colegas, especialmente, una me iban proveyendo e iba laburando con eso”.

Contó que en los lugares de producción, al no poder enviar las flores a los mercados en donde luego se distribuyen a todo el país, "los productores literalmente trillaron los campos, dado que tienen un tiempo de corte y luego del mismo unos días para comercializar”.

Aclaró que a las “flores no se las puede colocar en una cámara de frío y esperar que pase la tormenta. Lamentablemente, muchas variedades -algunas importadas- fueron trilladas antes que se pudran”.

En la actualidad, traer flores importadas a la ciudad es inviable, más allá de las medidas de bioseguridad, por los altos costos.

Marta explicó que en el caso de las rosas “se trabaja con variedades nacionales y otras importadas, entre ellas las ecuatorianas, teniendo cada variedad diferencias en el precio".

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La comerciante indicó que la crisis por la pandemia “es algo espantoso", y aseguró que "hay que reinvertarse para seguir trabajando. En mi caso, en casi cinco décadas, he pasado por muchas crisis económicas, pero como esta ninguna”

Contó que los mayores ingresos de una florería pasa por las coronas -$3.500 cada una- y desde hace un tiempo las ventas bajaron notoriamente al igual que los ramos de flores.

Al estar el cementerio cerrado nadie puede llevar flores a sus muertos, y las iglesias (los otros principales clientes) están sin realizar celebraciones, razón por la cual "estamos trabajando solo en el armado de ramos para regalos, o bien, alguna persona que quiera tener un jarroncito con flores".

Pese a la crisis sanitaria y económica, Marta no recibió ninguna ayuda del Estado, "todo siguió exactamente igual que antes", indicó. Los únicos que me apoyan son los propietarios del local que entienden la situación, pero lo demás no varió, e incluso empeoró en los bancos, que ajustaron notoriamente los descubiertos de 10.000 a 2.000 pesos".

"El futuro -concluye Marta- no asoma como promisorio, pero como en tantas otras ocasiones vamos a presentar batalla al momento crítico que vivimos”.

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