Se espiralizó la crisis en el comercio local: caen las ventas y cierran negocios céntricos
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El sector atraviesa su momento más complejo, incluso peor a la pandemia. La caída del consumo, el endeudamiento de las familias y el cambio en los hábitos de compra impactan de lleno sobre los mostradores, mientras en las principales calles de la ciudad comienza a hacerse cada vez más visible otro síntoma: locales que bajan sus persianas, carteles de alquiler y una oferta comercial internacional que crece a través de plataformas.
“El comercio en Gualeguaychú está en una situación dramática, muy compleja”, definió Federico Laderach, secretario del Centro de Defensa Comercial e Industrial de Gualeguaychú. Según explicó, actualmente hay consultas por productos y servicios, pero el problema aparece cuando llega el momento de concretar la compra: “Hay consultas, pero no hay consumo, cero consumo”.
El diagnóstico local coincide con los números que vienen mostrando las entidades comerciales a nivel nacional. Laderach mencionó el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que registró una caída interanual del 3,8% en las ventas, en un escenario en el que el consumo ya venía mostrando retrocesos con respecto a años anteriores.
Pero detrás de las estadísticas hay una transformación mucho más profunda en la economía cotidiana de las familias. El dirigente comercial explicó que el denominador común es la dificultad para llegar a fin de mes, acompañada por un mayor nivel de endeudamiento y el uso de las tarjetas de crédito para afrontar gastos corrientes.
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En ese contexto, los consumidores comenzaron a concentrar sus ingresos en aquello que consideran imprescindible y postergaron todo lo demás: “La gente compra lo más prioritario. Todo otro tipo de consumo se ha detenido”.
Uno de los cambios más evidentes se observa en la forma de comprar alimentos. Según Laderach, incluso los rubros considerados esenciales están sintiendo las consecuencias del deterioro del poder adquisitivo.
“El consumo cambió: de la compra semanal se pasó a la compra diaria, de lo que se puede”, explicó. Las familias dejaron de realizar compras grandes para administrar el dinero disponible día a día y adquirir solamente aquello que necesitan en el momento.
Los supermercados también sienten ese cambio de comportamiento, aunque los comercios vinculados a alimentos y productos de primera necesidad continúan teniendo un movimiento superior al de otros sectores. El impacto más fuerte se produce en aquellos rubros que no son considerados indispensables: Indumentaria, calzado, equipamiento y otros bienes pueden esperar.
Éxodo del centro
Uno de los efectos más visibles de esta situación se encuentra en las calles de Gualeguaychú. Cada vez aparecen más locales con carteles de alquiler o de cierre, particularmente en las zonas comerciales de mayor circulación.
“Hay una merma muy importante en las ventas y eso ha llevado al cierre de locales”, sostuvo Laderach, aunque aclaró que en cada caso habrá que determinar si se trata de un cierre definitivo, una mudanza o un comerciante que decidió cambiar de actividad.
El fenómeno se vuelve especialmente notorio sobre calle 25 de Mayo, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. Allí los alquileres representan uno de los costos más importantes para quienes sostienen un comercio y, cuando las ventas no alcanzan, la ecuación comienza a resultar difícil de sostener.
“¿Para qué voy a hacer una inversión de tener un local en pleno centro de la ciudad, en 25 de Mayo, que vale determinada plata el alquiler, si no estoy vendiendo?”, planteó el contador.
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Para Laderach, la crisis actual no puede explicarse solamente por la falta de consumo. También existe un cambio estructural en la manera de comprar, impulsado por las plataformas digitales y el comercio electrónico.
El consumidor puede comparar precios, comprar en comercios ubicados a cientos de kilómetros y recibir un producto en su domicilio en apenas unas horas o días. Esa realidad pone al comercio tradicional frente a un desafío que ya no puede ignorar.
El propio dirigente puso como ejemplo una compra personal de un par de zapatillas realizada a un precio muy bajo y con entrega rápida. “¿Cómo hacés para competir de esa manera?”, se preguntó.
La respuesta, entiende, no pasa necesariamente por abandonar el comercio físico, sino por adaptarse a las nuevas modalidades de consumo. De hecho, señaló que ya existen comercios de Gualeguaychú que comenzaron a vender por internet y que están obteniendo buenos resultados comercializando sus productos fuera de la ciudad.
La transformación, entonces, puede representar también una oportunidad. El problema es que requiere inversión, capacitación y capacidad para sostener una transición en un momento en que justamente escasean los recursos.
Pocas señales de alivio
En cuanto al porvenir, el contador marcó que en los comerciantes ya “hay más incertidumbre que esperanza, hay pocas señales de que esto cambie”, resumió Laderach.
El dirigente destacó algunas medidas impulsadas a nivel municipal que considera positivas, como iniciativas vinculadas a nuevas inversiones y beneficios sobre la tasa de comercio. También valoró el diálogo permanente con el gobierno local y consideró que existe una comprensión acerca de la necesidad de reducir la presión tributaria.
Sin embargo, advirtió que el margen de acción municipal es limitado frente a una estructura impositiva que tiene componentes provinciales y nacionales: “El tema es que, aunque el gobierno local te resuelva la tasa de comercio, lo pesado hoy para el comercio y la industria, y para todas las actividades, es Ingresos Brutos en la provincia y la economía nacional”, explicó.
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A esto se suma otro problema central: el acceso al crédito. Según Laderach, continúa siendo “totalmente limitado” para las pequeñas y medianas empresas, que necesitan financiamiento para sostenerse, invertir y adaptarse.
Por eso, si bien observa algunas señales vinculadas a nuevas inversiones y posibles cambios en las condiciones de financiamiento, considera que todavía falta una respuesta concreta para las PyMEs que ya están funcionando y que necesitan alivio en el corto plazo.
“¿Qué hacés con la PyME que no soporta más los regímenes impositivos actuales, que son muy pesados?”, planteó.
Para Laderach, el problema excede ampliamente a los comerciantes y alcanza de lleno al empleo. En ese sentido, considera que las pequeñas y medianas empresas necesitan una respuesta específica y urgente para atravesar el actual escenario y remarcó que detrás de cada pequeño comercio hay mucho más que una unidad económica: hay trabajadores, familias y una extensa red de empleos indirectos.
El dirigente señaló que todavía no observa un impacto concreto sobre las empresas que ya están funcionando y que hoy enfrentan dificultades para sostener sus estructuras de costos: “Lamentablemente, no lo estoy viendo. Ojalá peguen un timonazo y entiendan que la PyME necesita hoy que el Gobierno le dé una mano para sobrevivir”, expresó.
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Para el sector comercial, la necesidad es inmediata: reducir la presión impositiva, mejorar el acceso al crédito y generar condiciones que permitan a las empresas sostenerse mientras esperan una recuperación del consumo.
Mientras tanto, en Gualeguaychú, la fotografía que describen los comerciantes es clara: consumidores que priorizan lo indispensable, compras cada vez más pequeñas, negocios que buscan nuevas formas de vender y locales que ya no pueden sostener los costos de permanecer en las principales arterias comerciales.
La adaptación al comercio electrónico aparece como una de las alternativas, pero no alcanza por sí sola. También se necesita que el pequeño y mediano empresario tenga margen para atravesar el presente, porque detrás de cada persiana que permanece abierta hay una familia, trabajadores y una cadena de proveedores que también depende de ese movimiento. Y para el sector, el desafío ya no es solamente recuperar las ventas, es evitar que la falta de consumo termine convirtiéndose en el cierre definitivo de más comercios y en la pérdida de más puestos de trabajo.

