Se levantó un nuevo asentamiento con 8 familias sobre el camino de la Costa
Entre los pajonales del monte, escondidas a unos metros de la calle de la rivera, ocho precarias casillas con materiales básicos se instalaron ilegalmente sobre un predio que le pertenece a un privado. No tienen baño y comen lo que pescan.Por Carlos Riera
[email protected] a ser noticia los asentamientos. Esta vez sobre el fin del Camino de la Costa, ocho familias de Gualeguaychú que estaban radicadas en otro punto de la ciudad y en las mismas condiciones eligieron trasladarse a este sector, lejano a todo, para vivir.En su momento se informó sobre la construcción de precarias viviendas en Boulevard Montana y Primero de Mayo, en calle Las Tropas y Boulevard Martínez, otro en el barrio Florida y el último en levantarse en calle Las Tropas y Ayacucho. Ahora a metros de la costa del río, estas ocho familias tratan de sobrellevar el día a día de la forma que pueden, con todas sus necesidades primarias insatisfechas.Mercedes es una mujer de 49 años que vive sola en una casilla hecha con nylon, cartón, chapa y madera, se mudó a este lugar hace apenas un mes y lo hizo porque donde estaba fue expulsada por el dueño del terreno.Esta mujer contó que las condiciones en la que vive son básicas, no tiene baño por lo cual para hacer sus necesidades recurre al monte y para saciar el estómago come lo que pesca en el río Gualeguaychú. "Algo se saca, algún que otro bagre, lo que se puede", manifestó.Mercedes no recibe ayuda de nadie, según ella su familia no la recibe porque "no la quiere" y desde la Municipalidad de Gualeguaychú "nadie ha ido a verlos cómo viven". "Estas tierras no sabemos a quién les pertenecen, creemos que cuando venga nos echarán y tendremos que ir para otro lado", indicó.Norma tiene 24 años, está casada con un marido desempleado y juntos crían a cuatro hijos. "Vivir acá es muy complicado", aseguró la mujer que tiene un "ranchito" de las mismas condiciones que Mercedes, sin baño, sin agua corriente, sin luz y por supuesto sin gas.Sus pequeños hijos tienen escolaridad, a diario van a la escuela n°2 Domingo Matheu, pero las circunstancias por la que deben atravesar los menores para vivir son las mismas que sus padres. "Ellos van solitos para el monte, se meten y hacen sus necesidades ahí, y para bañarlos se calienta agua al fuego, lo mismo que para cocinar", contó la madre.Ambas mujeres explicaron que para consumir agua potable deben trasladarse dos cuadras donde tienen una canilla pero para bañarse traen a las viviendas agua del río. "Necesitamos de todo, principalmente comida, además pedimos que vengan las asistentes sociales del Centro de Salud San Francisco para que observen las condiciones en las que estamos", dijo Norma.Una situación horrible la que les toca vivir a estas personas, al igual que otras tantas que viven en distintos asentamientos de Gualeguaychú, que más allá del pensamiento de muchos hay una necesidad de vivienda en la ciudad, y despojados de todo tipo de oportunidades deben recurrir a vivir en estas condiciones. Esta es una prueba más que con 180 pesos mensuales no se arregla el país, sino con educación y trabajo.
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