ENDEUDARSE PARA SUBSISTIR
Seis de cada diez inquilinos usan ahorros, préstamos o créditos para afrontar el alquiler
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/04/deudas.avif)
El dato surge de un relevamiento realizado por la Fundación Tejido Urbano, que advierte un fuerte deterioro en la capacidad de pago
El problema del acceso a la vivienda en Argentina se refleja en el crecimiento del número de inquilinos que requieren financiamiento externo para cubrir el alquiler mensual. Según el relevamiento nacional realizado por la Fundación Tejido Urbano, 6 de cada 10 personas que alquilan viviendas en el país necesitan pedir créditos, recurrir a familiares o utilizar ahorros para cumplir con este compromiso económico. La situación se agravó en los últimos tres años y mostró un salto notable entre 2022 y 2025.
El porcentaje de inquilinos que se endeudan o utilizan ahorros para pagar el alquiler ascendió del 46,2% en 2022 al 57,6% en 2025. En el Gran Buenos Aires, la cifra trepa al 63,2%. Estas cifras surgen del informe divulgado recientemente y marcan una tendencia preocupante, en la que incluso sectores tradicionalmente estables como la clase media deben apelar al endeudamiento.
Cómo impacta la crisis económica en los inquilinos
El informe detalla que la exigencia principal para los inquilinos es sostener el pago del alquiler mensualmente. La incidencia del gasto en el presupuesto familiar es determinante.
De acuerdo con Matías Araujo, investigador de la Fundación Tejido Urbano, “el alquiler se lleva entre el 52% y el 63% del ingreso total para el 41% de los inquilinos con ingresos más bajos”. Este grupo apenas logra cubrir otras necesidades básicas y enfrenta la posibilidad de recurrir a estrategias financieras ante la falta de alternativas.
Para cubrir los gastos, un 18,1% recurrió a créditos bancarios en 2025, cuando en 2022 la cifra era del 10,6%. Además, el informe señala un aumento de la morosidad y un creciente uso de préstamos personales, tanto formales como informales.
Araujo explicó en Inofbae en Vivo Al Mediodía que “el 40% tuvo una mecánica de desahorro y el otro 20% recurrió a préstamos familiares o bancarios. Las estrategias se van combinando. Muchos agotan primero los ahorros y luego acuden a algún crédito para cubrir el alquiler“. Esta opción, en muchos casos, implica el acceso a préstamos con tasas de interés elevadas, especialmente entre quienes recurren al mercado informal.
Estrategias financieras y adaptación
El estudio diferencia entre los sectores que pueden mantener el pago del alquiler sin cambios en su calidad de vida y quienes deben ajustar sus consumos. Un 42% de los inquilinos logra sostener el alquiler sin disminuir otros gastos familiares.
En contraste, el 10% pertenece al grupo de mayores ingresos y no experimenta inconvenientes, mientras que el 41% destina gran parte de su salario solo al pago del alquiler.
Ante la insuficiencia de ingresos, los hogares implementan distintas estrategias. “La mayoría de los inquilinos priorizan pagar la vivienda antes que cualquier otro gasto. Luego distribuyen el resto del ingreso en alimentación y servicios”, remarcó Araujo. Si no logran cubrir las necesidades, optan por morosidad en expensas y, finalmente, el endeudamiento.
El fenómeno de la sobreocupación también creció. "El 19% de los inquilinos vive en condiciones de sobreocupación, mayor al promedio general del 16%“, detalló Araujo. Esto indica que muchos deben compartir la vivienda o volver a residencias familiares para repartir los gastos.
El mercado de alquileres y la normativa actual
En 2024, la dinámica del mercado de alquileres cambió tras la derogación de la última ley que regulaba el sector. Ahora, la negociación es directa entre inquilino y propietario, lo que genera condiciones muy variables en cada contrato.
El investigador señaló que “desde que se eliminó la ley, el mercado se estabilizó en cuanto a oferta y precio, pero la demanda no disminuyó. El problema es que los salarios no subieron al ritmo de la inflación y el costo de vida aumentó”.
El ajuste de los alquileres ocurre principalmente cada tres meses, salvo excepciones en contratos de seis meses o mes a mes, pero la mayoría se actualiza trimestralmente.
Los plazos de alquiler suelen establecerse en dos años, aunque persisten dudas sobre la capacidad de sostener estos contratos completos, especialmente entre jóvenes. Araujo resaltó: “Cuando aumenta la proporción del salario destinada al alquiler, crece el número de jóvenes que deben volver a la casa de sus padres”.
“La mayor herramienta siempre fue el desahorro, especialmente en la ciudad de Buenos Aires“, afirmó Araujo. Sin embargo, el informe advierte que en 2024 el desahorro tocó un límite: “La ciudad de Buenos Aires se detuvo en el desahorro y empezó a incrementar el crédito bancario”.
Otro aspecto a considerar es que algunos acceden a créditos a través de plataformas digitales, apps fintech y nuevas opciones de financiación para el sector informal, ampliando la oferta pero también exponiéndose a tasas de interés elevadas. Esto profundiza la desigualdad y empuja a más personas hacia situaciones de vulnerabilidad.
Cambios en la convivencia y factores culturales
La crisis habitacional provocó cambios en la composición de los hogares. Creció el número de personas que deciden compartir vivienda o regresar a la casa familiar. Esta tendencia se observa sobre todo entre jóvenes y en grandes ciudades.
Matías Araujo destacó: “Vemos que cuando el alquiler insume más del salario, muchos jóvenes dejan de alquilar y vuelven a vivir con sus padres o comparten alquiler con otras personas”. Esta modalidad, que se observa en otras grandes capitales del mundo, se profundizó en la Argentina por la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos.
La cuestión de la confianza también incide en la dinámica habitacional. Según el investigador, la desconfianza en el mercado y entre particulares condiciona la posibilidad de firmar contratos y compartir vivienda, lo que agrava las dificultades para acceder a un alquiler.
