“Sembrábamos y pagábamos la cosecha al precio pactado”
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El chacarero Víctor Sartori cumplió 90 años el 14 de julio. Hace algunos años dejó la actividad agropecuaria y vive en la ciudad. Fabián Miró Fue el primer tambero en entregar su producción a Cotagú y uno de los fundadores de filial de Federación Agraria en Gualeguaychú. Recordó que en su juventud no se conocía la palabra inflación y que se pagaban los insumos al momento de cosechar.Don Víctor tiene una lucidez notable. Recuerda lo que fue su niñez, adolescencia, sus primeros pasos en el mundo del campo hasta nuestros días. Acompañado de su esposa, María Esmeralda Visconti, que el 21 arribó a los 80 años, recibió a "El Día" en su hogar. Nació el 15 de julio de 1928 en Villa Lila, zona rural Pehuajó Sur, a pocos metros de la capilla. No estuvo mucho en la zona, porque su padre (José) se fue a trabajar a los campos de la familia Grané para labrar una tierra extraordinaria frente a la estancia donde su papá armó la ranchada.Tenía 4 años cuando su padre sacó 3000 bolsas de trigo. Con una memoria privilegiada, Sartori recuerda que junto a sus hermanos corrían hasta lo más alto de las estibas al aire libre. Acotó que a las bolsas se las "tapaba con un encerado enorme, para que en caso de lluvia no se mojen", algo inimaginable en los tiempos que corren donde el grano se almacena, en grandes silos, a granel, o en el peor de los casos en silos bolsas.Contó que sus hermanos mayores tenían asignadas tareas en las labores agropecuarias. "Uno lo hacía en la cosechadora, y otro en el tractor, que sólo tenía dos marchas (primera y segunda), destacando el veterano productor qué para hacerlo arrancar había que darle manija". Recordó que a veces se "daba una contra explosión y la manija salía para cualquier lado". Era, continúa, algo peligroso y mencionó u n caso que "terminó con un hombre muerto en Irazusta".El tractor usaba como combustible "Agricol" que llegaba en tambores, aclarando que el implemento agrícola se utilizaba para la trilladora, mientras que las labores de siembra se hacían con tracción a sangre.Se utilizaban "dos arados tirados por equinos que eran conocidos como caballos cadeneros", destaca y agrega que eran animales "algo sindicalistas", porque "trabajaban 4 horas a la mañana" y "un igual número a la tarde". Dijo que, para no perder tiempo, se comía temprano y atábamos los "caballos que íbamos a utilizar en horas del mediodía y seguíamos hasta la tardecita". En el invierno, destaca, había que "soltarlos temprano para que no los agarre la helada mojados". Resaltó que el "equino era clave en la producción y se lo mantenía bien alimentado". Cuando no había suficiente pasto "conseguíamos afrechillo de trigo que mezclábamos con maíz para darle a los pingos".Indicó que los caballos que se destinaban para "montar", tenían que ser domados y el único que los "jineteaba era mi hermano Livio".Contó que en las décadas del 30,40 y 50, en "tierra virgen", lo que mejor andaba en los "primeros dos años de laboreo era el lino que rendía entre 10 y 12 fanegas por hectárea".Los pasos para sembrar eran varios: "Primero se araba la tierra, luego se rastreaba, se pasaba un disco doble acción y luego se implantaba la semilla con un a sembradora a disco que tenía 28 platos".Contó que la "palabra inflación en mis tiempos mozos no existía y que se pagaba, a cosecha, lo que se pactaba al momento de sembrar". Otra vidaLa gente que vivía en el campo no contaba con el suministro de energía eléctrica, por lo que Víctor alumbraba con "una aceitera vieja que tenía una mechita". Con eso, antes de que amaneciera, encendía el fuego para "tomar unos mates".Después, en la oscuridad, tenía que ir a juntar las vacas para ordeñar. Era algo, reconoce, que "me daba un poco de miedo porque mis hermanos mayores me habían asustado ".Dijo que en aquel entonces las "vacas promediaban unos 5 litros de leche". Aclaró que se trataba de vacas comunes y que las "Holando", raza lechera, llegaron en los años 50.Antes de que pasara el "lechero" a buscar la producción del día, mi padre "refrescaba los tachos con agua que sacaba de la bomba". Y, continúa, el pago se "efectuaba al momento que retiraba la leche". En el año 1952, Víctor comenzó a trabajar por su cuenta. Fue el único de los 12 hermanos que quedó en el campo. "Vivía solo y me fui haciendo de a poco". Fue uno de los primeros productores que le entregó su producción a la Cooperativa de Tamberos de Gualeguaychú. Después se casó, llegaron los hijos (Mario y Walter) y se estableció definitivamente en el campo de Sarandí, a la vera de la Ruta 14, donde realizó tareas mixtas. Luego adquirió un campo en Ceibas. Ya retirado de la actividad supervisa a Mario y Walter, descendientes que siguen los pasos de su padre en actividades relacionadas con el mundo del campo, especialmente la ganadería.Sartori y la Federación Agraria Con sus joviales 90 años, Don Víctor recuerda un encuentro que tuvo con Esteban Piacenza, presidente de la Federación Agraria desde 1915 hasta 1945."Lo conocí en Parera en el 33. Lo escuche, pese a que era pequeño y me quedó grabada su imagen. Pocos años después vino a Gualeguaychú y estuvo en Del Valle y Rocamora, donde estaba ubicada la filial federada. Tuve el honor de estrechar su pesada mano y recuerdo como si fuera hoy sus palabras: 'tienes que estudiar y superarte'".Sobre la Federación Agraria dijo: "Significa todo para mí. En mi casa era sagrado hablar de Piacenza y de Netri".
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