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Ser papá por primera vez, y en cuarentena: Una experiencia extraordinaria en todo sentido

Para muchos este domingo es su primer día del padre como agasajado y no tanto como agasajador. Se trata de una fecha particularmente especial, que remueve todo tipo de sentimientos. Marcelo, Ignacio y Manuel estrenan oficialmente el rótulo de papá. Los tres contaron cómo fue vivir uno de los momentos más felices de sus vidas en medio de la cuarentena.

Luciano Peralta

No existe una fórmula para ser un buen padre. Lógicamente, uno llega a ese momento con ciertos valores, creencias y maneras de ver el mundo. Pero en el camino nos vamos dando cuenta que nos adentramos a una dimensión totalmente nueva, y que los preconceptos y las verdades concebidas hasta entonces no nos sirven demasiado.

Ser padre (como ser madre, supongo) tiene que ver con entregarse al cien por ciento a esa experiencia nueva, dejando ideas como “es lo mejor que te va pasar” o “no vas a volver a dormir bien nunca más” de lado. El camino de cada familia es bien particular. Y está bien que así sea.

Para esta nota, tres jóvenes de Gualeguaychú que fueron padres por primera vez durante la cuarentena por el coronavirus contaron a ElDía su experiencia.

Volver a celebrar

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Marcelo, Antonio y Daiana
Marcelo, Antonio y Daiana

Marcelo (34) y Daiana (28) están felices. Antonio, el primer hijo de ambos, nació el 23 de mayo y estuvo atento durante toda la conversación con ElDía, que fue telefónicamente por las restricciones actuales.

Ahora, por fin, están en su casa de Pueblo Belgrano, pero para eso tuvieron que sobrellevar ciertas complicaciones propias del estado de emergencia.

“En medio de la cuarentena nos estábamos mudando, o preparando la casa para mudarnos y no podíamos llevar las cosas, eso fue medio complicado. A los cinco días de instalados nació Antonio”, contó Marcelo.

¿Cómo fue ese día? “Ella –por Daiana– empezó a sentir algunas molestias y para quedarnos tranquilos fuimos al hospital. Cuando la revisaron le dijeron que había roto bolsa, pero estaba todo bien, tuvimos tiempo de que se vaya a bañar e ir al Jeannot Sueyro, que era donde teníamos planeado tenerlo”.

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Marcelo y Antonio, miradas de puro amor
Marcelo y Antonio, miradas de puro amor

“En el sanatorio, por la situación, estábamos solos. Yo me comunicaba por teléfono con mi hermano, que fue quien me llevó el bolso, pero nada más. A las 22.55 –después de menos de cinco horas de trabajo de parto– nació Antonio, por parto natural. Una leona mi compañera”, reconoció, orgulloso. Y contó que, más allá del tapaboca y los elementos de protección necesarios, no tuvieron “muchos más cuidados que en un parto en una situación de normalidad”

“Fue todo muy nuevo. El estar nosotros dos solos, ver a mi hijo nacer, medio violeta, medio que lo reviven y toda esa historia. Nunca lo había visto, no sabía que era tan así. Pero una vez que nació, al rato estábamos comiendo sándwichs de miga mientras el gordito dormía”, recordó.

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Tanto Marcelo como Daiana destacaron el trabajo de la partera y de todo el equipo del sanatorio. “Nos quedamos fascinados con la forma de trabajar”, aseguraron. Y, por último, expresaron la alegría de “volver a celebrar el Día del Padre”.

“Ninguno de los dos tiene papá. Así que este domingo será muy especial porque volvemos a tener razones para festejar. El motivo más hermoso para celebrarlo a Antonio y a nuestra nueva familia”, coincidieron.

Con los suegros en casa

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Ignacio, Pilar y Yanina
Ignacio, Pilar y Yanina

Decía que el ser padre es, entre otras cosas, el momento de resignificar muchas ideas previas, pero también de revisar prioridades y prejuicios. Ignacio (29) es un gran ejemplo de esto. Por los caprichos del destino debió convivir más de un mes con sus suegros en su casa después de nacida Pilar, su primera hija.

“Nació el 16 de marzo, por cesárea, en el sanatorio Pronto. Unos días antes que establezcan la cuarentena total. Yo justo me había sacado vacaciones y como mi trabajo no es considerado esencial pude disfrutar de ellas en casa”, expresó Ignacio, quien describió con palabras como “alegría”, “ternura” y “algo raro por verla ensangrentada aun”, a esos primeros momentos junto a su hija.

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Yanina (31) es correntina, de Curuzú Cuatiá, y hace 11 años vive en Gualeguaychú, donde se recibió de Licenciada en Nutrición. Desde allí sus padres llegaron el sábado antes del nacimiento para conocer a su nieta, y por las restricciones del aislamiento obligatorio se quedaron más de un mes en Gualeguaychú.

Al respecto, Ignacio reconoció que a muchos los que les comentó la situación se sorprendieron, pero “son gente macanuda, sencilla”, entonces “no me puedo quejar”, dijo a ElDía.

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“La convivencia fue agradable, Olga y Jorge son gente buena, compañeros. Fue algo raro, forzado por esto de la pandemia, pero en general fue buena. Nos ayudaron con la casa, con la nena. Mi suegro cocinaba de lunes a viernes al mediodía y yo los fines de semana. De tarde, todos los días hacíamos algo para comer. Fue una experiencia que no elegimos, pero para nada desagradable”, indicó al respecto. Y, sobre sus días junto a Pilar agregó: “Siempre me gustaros los gurises, tengo varios sobrinos. Pilar se porta bien, ya tiene tres meses y apenas llora cuando tiene hambre. Es una nena hermosa”.

La sonrisa que todo lo cambia

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Manuel y Bruno, de apenas veinte días de vida
Manuel y Bruno, de apenas veinte días de vida

“Cuando declararon el aislamiento fue jodido. Nos llenamos de incertidumbre por el tema del nacimiento, por cómo iba a ser todo en el sanatorio”. Quien habla es Manuel (32), el papá de Bruno, y compañero de Marilé (31).

“Empecé a trabajar en la primera flexibilización. Ese momento fue bastante traumático, porque tenía que sacarme la ropa y el calzado en el garaje, cada vez que llegaba, y pasar corriendo al baño”, recordó.

Bruno nació a las 9.27 horas del 1º de junio, también en el Jeannot Sueyro. “Estamos muy conformes con el cuerpo médico y el sanatorio”, remarcó.

Hoy, con el pequeño Bruno en casa todo es más tranquilo y agradable, pero no siempre fue color de rosas. Entre los momentos que Manuel recuerda no muy gratamente está la anteúltima ecografía. “No puede pasar, tuve que esperar afuera. Fue por una medida de seguridad, perfectamente entendible, pero es un momento tan especial que no te querés perder, y yo me lo perdí”, contó.

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Tras el nacimiento, “estábamos sólo nosotros en la sala, y podía venir alguna visita en los momentos en que yo me iba a bañar, para que ella no se quede sola, durante los dos días que estuvimos allá”.

Afortunadamente para ellos, Bruno llegó al mundo en los días en que Gualeguaychú habilitaba las reuniones familiares, por lo que los abuelos y los tíos pudieron visitarlo sin problemas. “Iba a ser muy inhumano que ellos no lo pudieran ver”, expresó el nuevo papá.

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Manuel, Brunó y Marilé
Manuel, Brunó y Marilé

Por último, sobre la relación que empieza a construir con su pequeño, indicó: “Me gusta estar mucho con él, tenerlo, que duerma conmigo. Anoche tuvimos una noche medio complicada, pero es atípico por ahora, es re tranquilo. Y si pasa, por ejemplo, que son las 3 o las 4 de la mañana, no se duerme, al otro día tenés que levantarte temprano para ir a trabajar y es todo complicado. Pero lo hamacás un poquito y se sonríe, en ese momento no te importa nada más. Me imaginaba que era algo hermoso, pero no tanto”.

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