Ser responsables, saber escuchar, saber aprender
Acciones humanas difíciles de emprender. En la Argentina de hoy, casi imposible realizarlas sin morir en el intento. Oídos sordos, sentidos inútiles, nos caracterizan y por supuesto nos anulan. De la redacción No hace falta ser sagaz y muy inteligente para apreciar el desperdicio de oportunidades históricas. En nuestro país, éste que a doscientos años del nacimiento de su identidad, no podemos conseguir perfilar como una nota distintiva de su capital humano.A todos nos asiste la razón. Ese es el convencimiento pleno de cada uno. Todos hacemos una gimnasia notable del enfrentamiento, la controversia, y aplicamos el autoritarismo según la conveniencia de circunstancia y poder que nos asista.La experiencia indica reiteradamente que somos incorregibles. Los dramas y las tragedias que nos azotaron en el cuerpo social, hasta el día de hoy, no nos han servido de lección.Y nos debilitamos de manera estúpida unos a otros para enfrentar amenazas comunes. Todo por no saber escuchar. Por, voluntariamente, no querer escuchar.Antes que nada nos rodeamos de pre-juicios. Luego cruzamos acusaciones de manera unidireccional y torpe.Por cierto que resulta dificultoso munirnos de paciencia. Calmar nuestro ímpetu y fraseología discursiva. Razonar con cierta calma. Alejarnos de entornos con los que retroalimentamos disgustos y malos tragos. Sólo con minutos de diálogo y nada más, podrían ser fácilmente evitados.En este pago chico sobre todo, cada quién tiene para aportar desde su sana inspiración, material servible a cualquier causa honesta, aún desde la disidencia primaria más profunda.En realidad entre quiénes somos una misma familia, no tenemos que desperdiciar oportunidades de encuentro. El ahondar diferencias, ser irresponsables con nuestra conducta social, o no darle el valor honrado a las acciones personales, termina llevándonos a un callejón sin salida.Por suerte las crisis, esas que mencionamos antes, también suelen dejarnos alguna arista positiva. En primer lugar una señal de algo repentinamente negativo, puede detonar una mejor intención reparadora.Mirando el pasado, sin instalarnos en él según nos convenga, podemos atravesar un presente dificultoso y dirigirnos al buen resultado para todos.Es hora de ejercitar la responsabilidad en serio. Tenemos que terminar con los fuegos de artificio verbales o escritos, que nos divierten y autosatisfacen, porque "lo dijimos", o porque nos" damos el gusto" simplemente.Ser responsables y prudentes en nuestras apreciaciones, será el asfalto que debemos derramar a un camino que en general, debe hacerse para transitar con las buenas intenciones a cuesta. Los "bien intencionados", que los hay en todos los sectores, en todas las partes que pugnan, tienen que comprometerse a orientar.Todo lo que aquí expresamos no es una pontificación. Sólo trata de ser un mensaje insistente para medir cada paso, cada palabra. Nosotros estamos incluidos plenamente. El teorema de Baglini¿Qué conducta asumirá la oposición política en Gualeguaychú, tanto frente a la discusión de la Carta Orgánica, como frente al proyecto de aumento de tasas girado por el Ejecutivo al Concejo Deliberante?En apariencia ambas temáticas parecen no tocarse. Pero en realidad todo tiene que ver con todo. Discutir un reajuste de las gabelas municipales, algo bien concreto, lleva implícita una postura intelectual sobre la gestión y el Estado al que se aspira.Por otro lado, la redacción de la Carta Orgánica no debiera ser un ejercicio de divertimento institucional. Hay riesgo de que se caiga en el lirismo jurídico, llenando un papel con aspiraciones etéreas e inalcanzables.La mejor idea es la que tiene capacidad de realización. Este dicho empalma con la política, definida como el "arte de lo posible". En este sentido, no son pocos lo que están pidiendo una Carta Orgánica "operativa".¿Qué significa esto? Pues avanzar en un esquema consensuado que neutralice el problema económico estructural que tiene el municipio, en el cual se ha roto el equilibrio entre los ingresos y los gastos.El diagnóstico es que así como está, la comuna local es inviable. En esta esfera habría que tomar medidas draconianas de vasto alcance, que ningún grupo o partido político se anima a tomar solo. Lo mejor, por tanto, sería que esto salga por consenso y con fuerza de ley.En este contexto, la Carta Orgánica aparece como un instrumento jurídico orientado a mejorar la gobernabilidad local. Así lo están viendo el peronismo oficial y el Nuevo Espacio.A estos dos sectores, por ejemplo, los desvela el problema del margen de maniobra del intendente frente al frondoso y rígido aparato estatal, que en esencia inmoviliza, según esta lectura, la gestión de gobierno.Este asunto parece dividir aguas en la oposición. El Nuevo Espacio cree que tiene grandes chances de recuperar el municipio en 2011. Su interés por este acuerdo, ligado a la gobernabilidad, es evidente.Si esto es así, en principio tampoco haría una oposición cerrada a la suba de tasas, aunque aspiraría a una actualización moderada, que sólo reconozca la inflación de costos.¿Piensan igual, en estos dos temas, las fuerzas políticas de la oposición? La pregunta le fue trasladada por esta Hoja a un referente del Nuevo Espacio. "Parte de la respuesta está -dijo- en el teorema de Baglini".En 1985, el entonces diputado nacional Raúl Baglini esbozó una teoría -cuya autor en realidad el teórico italiano Giovanni Sartori- que dice así: "Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos. Cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios