Si el ‘yuyito’ se porta bien todos contentos y Cristina Fernández más tranquila que nunca
El yuyo maldito se atrevió a bajar 20 puntos en las últimas semanas. La economía argentina, cuya base de sustentación está en la soja crujió fuerte. Pero a no alarmarse. Los expertos afirman que sólo fue un sacudón. 'San Soja' no nos abandones. Por Jorge BarroetaveñaLas luces de alarma se encendieron en el gobierno. Nadie quiere turbulencias a semanas de las elecciones. Si la política no le trae sobresaltos a la Presidenta, mucho menos la economía podría hacerlo. Pero algunos sucesos han puesto en alerta a Cristina Kirchner.El primero es la devaluación en Brasil del Real. Los industriales lo hablaron con la Presidenta hace un par de semanas y le transmitieron la preocupación. Si de entrada la economía brasileña tiene ventajas competitivas sobre la nacional, una apreciación del peso no es la mejor noticia.Desde Chicago, y usted se preguntará qué nos importa lo que pase en Chicago, tampoco llegaron buenas noticias. Fruto del mundo interdependiente y de la profundización de la crisis europea, la soja siguió cayendo en los últimos días. El 20% de pérdida representa para el país varios cientos de millones de dólares menos en concepto de exportación y, por ende, de retenciones para el gobierno nacional. El 'yuyo' maldito, como alguna vez lo apodó Cristina, es la base de sustentación de la Asignación Universal por Hijo (11.000 millones de pesos) y de buena parte de los subsidios que el estado reparte entre empresas públicas y privadas. Sólo así se explica que un porteño pague el gas o la luz más barato que un entrerriano o un cordobés.Este contexto deviene en presiones sobre el dólar. Siempre antes de un proceso electoral reina cierta incertidumbre en los mercados. Es algo habitual que sucede en todos los países del mundo. En la Argentina sin embargo, tiene características particulares. Es que después del 14 de agosto, y despejadas las dudas sobre el resultado de los comicios, se descartaba una disminución de la demanda de dólares. Pero se dio un proceso inverso: aumentó. A fines de agosto el comité de decisiones formado por Economía, el Banco Central, el Nación y la Anses resolvió apostar duro: llenarían la plaza de dólares para hacerles perder plata a los que apostaran a la divisa norteamericana. La intentona se dio a medias. El dólar cerró septiembre casi igual que fines de agosto pero fue una victoria pírrica que le costó al Central 1.200 millones en reservas más 300 aportados por el Nación y la Anses.Para los críticos de la política económica oficial el viento de cola que le permitió exhibir altos índices de crecimiento al gobierno nacional está amainando. Sin embargo, los expertos en cuestiones granarías son enfáticos: la soja no descenderá mucho más y se recuperará. Afirman que los motores que sostienen su precio son China y la India, que difícilmente modifiquen sus hábitos alimenticios. Rodolfo Gross, titular de la Cámara Arbitral de Cereales de Entre Ríos dijo esta semana en Gualeguay: "esos países ya cambiaron sus hábitos alimentarios, y los van a seguir profundizando. La soja, en el mediano plazo, se va a recuperar".Si el 'yuyo' maldito sigue haciendo su aporte, no debería haber grandes turbulencias. En el proyecto de presupuesto que Amado Boudou defendió esta semana en el Parlamento Nacional se estima un crecimiento acotado del 5% para el año 2012 y bajos niveles de inflación y recaudación. Pero esta es una táctica ya empleada por Economía: subestimar los ingresos y el nivel de crecimiento para después gastar el excedente en forma discrecional. Ni lo uno ni lo otro parecen importar porque la ola cristinista ya tendría los votos asegurados en el Congreso.La política no le trae sobresaltos al oficialismo. El estado de confusión en que vive la oposición le hace todo el trabajo. Ni siquiera tiene necesidad de hablar la Presidenta. El coqueteo de De Narváez con Rodríguez Saá es lo más elocuente. Aliado de Alfonsín en la Provincia de Buenos Aires negocia recibir el apoyo del puntano, ¿a cambio de qué? Saá le pidió su respaldo para la Presidencia, pero está Alfonsín, que puso el grito en el cielo. Cachetazo uno. En Mendoza el candidato Roberto Iglesias manda a cortar boleta, hace spots de campaña con eso y no tiene pruritos en pedir que lo 'corten' a Alfonsín. Para sumarse a la confusión general, Felipe Solá anunció que dejó de ser opositor, aunque tampoco se definió como oficialista. Quedó en una especie de limbo político que dejó anonadados a sus ex compañeros del Peronismo Federal. Admitió diálogos con Scioli y es probable que esté preparando su vuelta con bombos y platillos, ¿al gobierno bonaerense? Por una cuestión de pudor, ¿no debería haber esperado hasta después de los comicios para pronunciarse públicamente? ¿Será el precio que tendrá que pagar para volver a ser tenido en cuenta por el kirchnerismo?Binner ha comenzado a cargar con el fantasma de sus posturas ambiguas. Deseoso de aventarlo radicalizó su discurso en los últimos días, para contestarle a Duhalde que le pega en los tobillos recordando que, al final, sus legisladores en el Congreso, por lo general terminan apoyando las posturas oficiales. Pero nada parece alcanzar a perforar el blindaje político que rodea a la Presidenta. Si el blindaje económico sufrió algún escozor con el desplome de la soja, los vientos de la política siguen trayendo buenas noticias para el kirchnerismo. El mañana nunca llega pero el hoy sigue pletórico. ¿Para qué hacerse más preguntas?
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