“Siempre es más lo que se recibe que lo que se da”
"Comida y abrigo para nuestro Chaco querido". Así reza el lema de la misión que el Grupo Scout Ceferino Namuncurá va a realizar, entre el 15 y el 20 de julio, en El Impenetrable chaqueño. Eduardo Mostto, miembro de una reconocida empresa transportista local, y que ha misionado otras veces, es también de la partida. En diálogo con EL DIA, habló de lo enriquecedor de la experiencia.Por Gustavo Carbone y Marcelo Lorenzo - ¿Cuántos años hace que está vinculado al mundo del transporte automotor, de los camiones?Eduardo Mostto:- Terminé el secundario en 1975 y ya en el '76 empecé a trabajar en el rubro. Es decir, llevo en esto 35 años - ¿Qué edad tiene?- Acabo de cumplir 54 años. - Tenemos entendido que desde hace algunos años está involucrado en la misiones al Chaco...- Sí, empezamos con el Padre Rubén Melchiori (...) Con "Rubito", como se lo conoce cariñosamente, se inició una movida entre los grupos católicos de algunas parroquias de la ciudad, también de Basavilbaso y de Concepción del Uruguay, de misionar en El Impenetrable. Para lo cual se juntaban donaciones. Durante 10 años hice estos viajes. Empecé allá por 1993. Pero hace 6 años que dejé de ir. Recuerdo que al principio movilizamos a los chicos de las parroquias, que iban con sus mochilas, en un chasis. No había tantas exigencias ni normas de seguridad, como hay ahora (...) Una vez realizada la primera experiencia, nos dimos cuenta que misionar era hermoso. Y que era más fructífero llevar algo para paliar la necesidad de esos hermanos. Ver un chico de esa zona degustar un caramelo es algo que no se puede explicar. A veces de lo que se trata es de jugar con esos chiquilines. Es decir, que una persona grande juegue con ellos y les de un puñado de caramelos, es un mundo para esos gurises (...) - ¿A qué parte de El Impenetrable iban? - Nosotros llegábamos hasta Misión Nueva Pompeya. Es el nombre del pueblo más conocido, y que es un poco más grande que Almada o Palavecino. Después lo que hay son parajes. Hay caminos que hizo en su momento YPF para descubrir petróleo, y gracias a los cuales uno puede internarse en los montes. - Ahora, por lo visto, vuelve al Chaco a misionar- Así es, el Grupo Scout Ceferino Namuncurá me invitó. El año pasado fueron con los padres en una camioneta. Este año hicieron una buena campaña para recolectar cosas. Y quisieron compartir la experiencia con más gente. Me sugirieron si yo podía llevar las donaciones que se están juntando. - ¿Qué imágenes tiene de sus viajes al Chaco? - De los hacheros de la zona. Tengo experiencias de ayudarlos a cargar leña de quebracho, en lugares que se llamaban 'picadas'. En esa zona, en casillas o chozas, viven los hacheros con sus familias. El intercambio que hacían con otra gente consistía en que ellos vendían leña a cambio de comestibles (harina, fideos, grasa) y de alpargatas y ropas. Los hacheros vivían como un triunfo ese intercambio. Pero el tipo que estaba comprando la leña era consciente de que se estaba mandando un 'negoción' bárbaro. En el trueque, con poca plata, salía ganando. - Al hablar de esa población, nos remitimos a un grupo étnico específico.- Son los aborígenes, los "wichis", pero también hay gente criolla. - ¿Su situación se asimila a la indigencia? - Sí, pero digamos que no son infelices. Es decir, ellos son felices a su manera. - ¿A qué se refiere?- Lo que quiero decir es que ellos de pronto no conocen lo que es un televisor de plasma. Son ajenos a los adelantos tecnológicos que son sinónimo de bienestar entre nosotros. Rubito siempre nos decía que en estas visitas no fuéramos con la intención de cambiarles su modo de vida. Que seamos cuidadosos en eso. Aunque eso no impedía que las cosas que les llevábamos, y que mejoraban su existencia material, requiriesen de algunas instrucciones y contrapartidas. Recuerdo una vez que la gente de RPB nos regaló tambores vacíos con una capacidad de 200 litros. La idea era que para la época que más llovía, de enero a febrero, ellos pudieran juntar agua para tomar. Porque vale aclarar que el problema es el agua potable en esa zona. Pero entonces Rubito les decía: 'yo te doy el tacho, pero vos tener que armar una canaleta de madera para recoger el agua de lluvia'. Por ahí, ellos no sabían que eso podía hacerse, utilizando la madera de los árboles. Y sin esto los tachos perdían utilidad (...) Y aquí nacía el aprendizaje para ellos. El tema de los tachos ayudó para otras cosas. Por ejemplo, Rubito les decía: 'te doy uno, pero vos me hacés una picada para que yo pueda llegar con la camioneta hasta tu rancho'. O: 'yo te doy un tacho y vos hacés un excusado lejos de acá'. Porque los chicos, cuando se levantaban a la mañana, hacían sus necesidades ahí nomás. Todo esto ha ido cambiando de a poco. Les recuerdo que yo hace 6 años que no voy. - Uno, en estas experiencias de misión, va con la intención de dar. ¿Pero qué recibe a cambio, en términos humanos?- Ése es el punto: lo que uno recibe es mucho más. ¡Uno se siente tan chiquito! Además, nos sentimos en deuda. A uno la vida le ha dado cosas. A nosotros (los hermanos Mostto), nuestro padre nos enseñó a trabajar. Tuvimos la oportunidad de demostrar nuestras capacidades. En el transporte, volcamos toda nuestra experiencia. Pero esto gracias a que hay gente que nos da trabajo. Nuestra empresa ha ido creciendo y hoy día de ella dependen muchas familias. Pero no habríamos llegado a esto, sino hubiésemos tenido las oportunidades que nos abrió la vida. Entonces, yo dijo: ¡caramba, si Dios nos dio tantas posibilidades, ¿por qué no devolver algo de lo que uno recibió, en aquellos que tanto necesitan? Por supuesto, la necesidad está en todos lados. Si uno va a los merenderos de nuestra zona, va a los barrios, sabe que hay necesidades. Pero también es cierto que el problema del Chaco son las distancias y lo difícil que es llegar a poblaciones carenciadas. Y uno tiene los medios (el transporte) para poder compartirlos con esa gente. - Usted dijo que cuando va a la misión recibe mucho más de lo que da. ¿En qué sentido? - En muchos. En principio uno viene fortalecido. Valora, por ejemplo, lo que tiene. Pero más que eso, uno valora a Cristo en el hermano. Desde la catequesis uno asocia a Cristo con el crucifijo de la Iglesia. Con estas experiencias, comprende que Cristo está en el hermano necesitado. Y es como que uno puede hacer algo por él (...) - ¿Qué sabe de los jóvenes que misionan en el Chaco?- Son chicos de 14 a 21 años. Por sus padres sé que han tenido una infancia feliz, un buen pasar. Sé que al ir al Chaco en esta época, además, están sacrificando sus vacaciones. Me parece algo maravilloso que renuncien a todas estas comodidades para ir a ayudar a gente muy pobre. - ¿Y qué es lo que hacen en la misión?- Suelen ir a una escuela, que es como un centro de operaciones. De ahí salen a recorrer a pie los lugares. Van a casas de familia, comparten con sus miembros, juegan con los gurises. Todo esto tiene un gran valor. Y por supuesto, llevan las donaciones directamente a los hogares. - ¿Qué tipo de donaciones por ejemplo?- Se junta ropa, calzado, alimentos no perecederos. Incluso herramientas para trabajar, como serruchos, palas, picos y demás. Me comentaron que el año pasado pidieron muchas de estas cosas (...) Todo esto se junta no sólo en Gualeguaychú. Tengo que ir con el camión, por ejemplo, a buscar donaciones a Basavilbaso (...) - ¿Qué anécdotas tiene de sus viajes al Chaco?- Recuerdo que con Rubito y un grupo de chicos de la parroquia llegamos a Misión Nueva Pompeya, donde había una capilla. Ahí bajamos todas las donaciones que teníamos. Después yo, con el acoplado, los llevaba hasta un cruce. A partir de ahí, con el chasis, iba dejando los chicos en distintos parajes. Después, yo los buscaba para traerlos de vuelta a Pompeya (...) En uno de esos viajes en que dejaba a los chicos en los parajes, por la mañana, encontré en el camino a una familia, era una mujer y dos o tres chiquitos, que iban marchando con un lote de chivos (entre 15 y 20 animales). Tocamos bocina, pasamos lentamente. Fui dejando los chicos en los parajes y vuelvo. Habré vuelto como a las 11 de la mañana, en que el sol pega muy fuerte y el calor es insoportable. Encontré otra vez a la señora y a los gurises. Pero estaban sentados a las sombra, con sus chivos. Entonces paré y les pregunté adónde iban, diciéndoles que los podía llevar. La madre contestó que eso era imposible, por los chivos. Yo les dije: los cargamos en el camión. Y así fue. Lo que me descolocó es que cuando llegamos al lugar en que ellos tenían que bajarse, la señora en agradecimiento agarró un chivo y me lo regaló. Semejante gesto de reciprocidad, no lo podía creer, viniendo de una familia para la cual esos chivos eran muy importantes. A la madre le dije que no, diciéndole que no podía quedarme con el chivo por un montón de razones, tiempo y exigencias en la ruta. En fin, quedé impactado por la generosidad de esa gente (...) - ¿Cómo es la naturaleza en esa zona?- Es muy cerrado todo. Se mantienen algunas calles abiertas. Hay una ruta principal que es la que une Castelli, Miraflores, Pompeya y llega a Sauzalito y cruza para el lado de Salta. Ése es el camino principal, al que le pasan la máquina. Pero es un entorno hostil. Son montes muy cerrados y espesos. A tal punto que mientras arriba circula una brisa, abajo no. Y al no haber brisa abajo, el jején (ellos tienen otro nombre para el insecto) es una cosa molesta. Uno respira y el jején se te mete en la nariz (...) Conversando un día con un paisano del lugar, le pregunté para qué lado corría el viento. Él, muy silencioso, agarró un tronquito y lo tiró al piso. Yo no entendía nada. Pero claro, al tirar el tronquito en el piso se formó un pequeño hongo, como una columna de talco, que empezó a orientarse para una dirección. El paisano luego me respondió: es viento norte. Sabiduría popular, pensé yo. - ¿Cuándo parten para el Chaco?- Nos vamos el 15 de julio. Ahora estamos recolectando donaciones. El grupo scout Ceferino Namuncurá, que tiene su sede en el seminario, junta y clasifica las cosas (...) No se trata de hacer cosas faraónicas. Ni tampoco de juntar cosas, como quien junta desechos para depositar en un basurero. Tenemos que saber distinguir ambas cosas. Tienen que ser donaciones que presten una real utilidad (...) Hay muchas cosas que se pueden hacer en el Chaco. Recuerdo que Rubito llegó a instalar en Pompeya una radio FM. Entonces todas las mañanas, él saludaba a todos las comunidades, repartidas en los distintos parajes. Se rezaba además el Padre Nuestro en wichi. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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