“Siento que Jesús me ayudó más que la medicación”
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/339/0000339023.jpg)
Tiene 20 años y hace cuatro que sufre ataques de pánico. Vive con su familia en la localidad entrerriana de Viale. Y hace poco más de una semana se animó a contar por lo que pasa. Su publicación en Facebook fue compartida por más de 6 mil personas.A veces, las redes sociales sirven para visibilizar ciertas conductas y realidades que de otra manera no llamarían la atención del gran público. Aunque nunca pensó que su carta iba a tener semejante repercusión -durante toda la semana pasada no solo apareció en decenas de portales web sino que también habló con varios medios de comunicación-, lo cierto es que las palabras que Nazarena Rodríguez publicó en su cuenta de Facebook pusieron sobre la mesa un problema que, si bien sufren muchísimas personas, no tiene demasiado rating en los medios."Estoy cansada de ocultar una parte de mi vida", escribió, como prólogo de lo que vendría, la joven de 20 años que nació y vive en Viale, en el Departamento de Paraná.De un lado, la Nazarena sonriente y con ganas de vivir; del otro, la que llora porque tiene miedo, porque se paraliza y pierde la noción de tiempo y lugar. La que tiene ataques de pánico. "También se llama María Nazarena Rodríguez y también tiene 20 años. Ella vive en mí desde que soy chiquita, pero se hizo sentir cuando tenía 16 años", relató la joven.En pocas horas la carta que buscaba llegar a sus "amigos de Facebook" se viralizó, muchos medios digitales se hicieron eco de la misma y, casi sin proponérselo, Nazarena puso esta problemática en el centro de la escena."Jamás nada tan profundo de mi vida personal en Facebook, no me gusta. Pero el viernes me levanté mal y me agarraron ataques de pánico. Entonces me saqué la foto y bueno... salió eso", contó a ElDía la joven que vive con sus padres y dos de sus hermanos (tiene cuatro)."Hace cuatro años que tengo ataques de pánico. Es horrible, siento que me voy a morir cada vez que me pasa. Te falta el aire, el corazón empieza a latir más rápido y sentís que las personas que están a tu lado no van a poder ayudarte. Son cinco minutos, pero para mí es una eternidad", relató.Después de la primera crisis Nazarena empezó con tratamientos psicológicos y psiquiátricos. Peros nada fue, ni es, fácil para ella. Hace un año y medio que está en el tercer tratamiento, después de abandonar dos que "no sirvieron"."Cuando todo empezó estaba en época de escuela y muchos profesores no entendieron mi situación. Amigos me quedaron muy pocos, como me invitaban y yo decía que no, directamente dejaron de invitarme. Y hasta una vez, la mamá de un novio, que me trataba re mal, me dijo que lo había contagiado. Horrible. A veces la sociedad te juzga sin saber qué te pasa", reflexionó la joven que dice estar mejor, aunque lamenta haber tenido que volver, a principios de año, a la medicación psiquiátrica por el estado generado a causa del "estrés del estudio".Nazarena cursa el profesorado en educación primaria (su deseo es ser jardinera, pero por el momento no puede viajar, le da miedo, y esa carrera no se cursa en Viale). Además cuida a "un bebé hermoso", va al gimnasio tres veces a la semana y ama pasar tiempo ayudando a la rehabilitación de su abuelo, que años atrás sufrió un ACV y gusta también de recibir el amor de su nieta. Una vida normal. Casi.¿Cómo se hace para estar mejor después de tantos tratamientos? Con ganas de vivir, respondió la joven. "Vengo de una familia creyente, pero estaba muy enojada con Jesús por todo lo que me pasa. Me preguntaba ¿por qué a mí? Y no encontraba respuesta. Y si bien ya venía teniendo otra relación con eso, el tema de la carta me ayudó mucho. Ahora siento que puedo ayudar a otras personas que pasan por lo mismo, para que no se sientan solos", expresó Nazarena y completó: "Me escribieron de muchas partes del país y de varios lugares del mundo. Gente de todas las edades que pasan por lo mismo que yo. Y poder compartir una charla me llena el alma. Creo que Jesús me ayudó más que la medicación. Ya no estoy enojada con él, siento que me acompaña, me siento bien y espero seguir acompañando a quienes, como yo, no la pasan bien. De eso se trata Dios".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


