Sobre creencias y supersticiones
Hoy martes 13 es día de mala suerte, según una conocida creencia, que se suma a otras de este tipo, como romper un espejo o derramar sal. Este tipo de cogniciones -que pueden ser juzgadas como puras tonterías-, son tan antiguas como la especie humana. "Ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes", reza el dicho popular que representa el sentir de muchas personas que consideran esta mítica fecha como de mala fortuna.El rechazo al martes 13 reconoce diversas explicaciones, que se remontan al pasado remoto. Una de las más conocidas es que 13 eran los comensales en la última cena.Pero en las leyendas nórdicas ya se habla de 13 espíritus malignos. Por otro lado, Marte es el nombre del Dios que, en la mitología griega, representa la guerra y la destrucciónEn la actualidad la creencia de mala fortuna persiste y muchos aeropuertos y hoteles evitan numerar pisos, elevadores y puertas de abordaje con el 13. Aunque hay otras personas que le asignan a la fecha un sentido diametralmente opuesto.En efecto, como lo consideran un día de buena suerte, aprovechan esta fecha cabalística para pedir prosperidad y salud, y están los que apuestan al número 13 en los juegos de azar.Creencias de este tipo, que entroncan con mitos y leyendas, abundaron en todos los tiempos, culturas y sociedades. Y persisten, contradictoriamente, en la civilización actual, tan orgullosa de los adelantos del pensamiento científico.Se las cataloga comúnmente como superstición, que según el diccionario es una "creencia irracional, heredada de las generaciones anteriores por la que se atribuye un valor sagrado a algunas prácticas o palabras".Los filósofos del siglo XVIII, en abierta oposición a la Iglesia Católica, concebían a la religión positiva como una superstición. Francois-Marie Arouet -quien se autodenominó con el seudónimo Voltaire- fue el intelectual francés más conspicuo del llamado Siglo de las Luces.Fue él quien más combatió contra este tipo de pensamiento mágico, como decía, aunque lo deslindaba de su creencia religiosa teísta. "Todo lo que excede de un Ser Supremo y a la sumisión de su corazón a sus órdenes eternas, por lo general, tiende a la superstición", escribió.Según Voltaire, "la superstición cuyo origen está en el paganismo, fue adoptada por el judaísmo, llenó de ponzoña desde los primeros tiempos la Iglesia cristiana. Todos los padres de la Iglesia, sin excepción, cayeron en la magia".Estos filósofos "iluministas" alimentaron la concepción de que todo lo que no fuera producto de la razón, sobre todo científica, era supersticioso. Así, los antropólogos europeos juzgaron a las sociedades no occidentales como "primitivas" y presas de la superstición.Sin embargo, esta actitud racionalista ha sido criticada como una nueva superchería. El escritor Miguel de Unamuno, por caso, distinguía una actitud verdaderamente científica de acercarse a la realidad, de esa "disposición de espíritu", de esa verdadera enfermedad (según él), el "cientificismo", la "fe ciega en la ciencia".Hay razones para pensar que la superstición forma parte del la naturaleza humana. Y esto porque el hombre no podría dejar de creer. Como ha dicho G.K. Chesterton, en defensa de la religión: "Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa".José Ortega y Gasset, por su parte, opinaba que las creencias constituyen la base de nuestra vida. "En ellas vivimos, nos movemos y somos", escribió.
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