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Sueños olímpicos: los palistas del Club Regatas apuntan sus fuerzas al año próximo

El plantel del pujante club del Parque Unzué trabaja duro en la puesta a punto de sus palistas con trabajos de gimnasia y con las embarcaciones en el agua. El entrenador Exequiel Ríos  y los palistas de elite Luciano Méndez y Martina Vela charlaron con El Día sobre los nuevos hábitos de trabajo y las expectativas a futuro.

El club se ha dividido en dos partes: una destinada a la recreación para los socios en la zona de la playa y otra para los integrantes del plantel de canotaje que ingresan a la entidad por la puerta que da al Camino de la Costa, mientras que los socios lo hacen por el portón principal que da al Parque Unzué.

Inclusive se colocó una baranda que separa al quincho y a la zona de embarque del plantel. Cabe destacar que en el quincho se montó un gimnasio que cuenta con una camilla donde el kinesiólogo del plantel trabaja con los integrantes del mismo.

La nueva modalidad también llegó al canotaje. Todos los componentes del plantel, salvo cuando están en el agua, se movilizan con el barbijo puesto cumpliendo con todos los protocolos sanitarios.

Exequiel Ríos, entrenador del plantel de Regatas, dijo a ElDia que “la pandemia rompió con todo lo que teníamos planeado para este 2020, al que ya consideramos como un año perdido, pasando todo para el 2021. Teníamos un Preolímpico y la posibilidad de acceder con dos palistas del club a los Juegos Olímpicos de Tokio, además de clasificación para campeonatos mundiales, juegos panamericanos y otros eventos”.

Ríos explicó que “la cuarentena nos tuvo cerca de 100 días sin poder venir a entrenar. Cada atleta estuvo en su casa haciendo todo lo que es mantenimiento, actividad física dentro de lo que es una vivienda, con un ergómetro y una serie de implementos para realizar actividad física, aunque el contacto con el agua no lo suplanta nada”.

Sobre los trabajos que desarrolla el plantel, indicó que “pasan por volver a adaptarse, entrenar en la misma línea que veníamos. Llevamos 6 semanas de trabajo continuo, trabajando doble turno con los cuidados pertinentes como tapaboca, alcohol en gel, distanciamiento social, dos metros de distancia, entre otros cuidados”. Detalló que “en un principio los chicos se sentían un poco raros, no podían lograr la sensación que tenían en el agua antes de la pandemia, pero poco a poco se fueron reencontrando con el nivel que supieron tener”. De todas maneras, señaló que “todavía falta bastante para lograr un punto óptimo”.

Dijo que “una de las bases fundamentales del canotaje pasa por el desarrollo de la fuerza que es un complemento ideal para la práctica de la disciplina”. Señaló que “ninguno de los que integran el plantel tuvo problemas con el Covid-19, lo que no significa que dejen de extremar los cuidados, a sabiendas de que si quieren seguir entrenando, el cuidado es fundamental”.

Luciano Méndez, palista internacional, contó que “la cuarentena fue muy dura, solo en un departamento, sin contacto con el agua se hizo difícil. Jamás pasé tanto tiempo sin remar, lo que me provocó una sensación muy extraña. La pasé solo, con la idea de que esto iba a durar 15 días, pero se extendió mucho más, razón por la que venimos a buscar elementos del gimnasio para armar en casa un gimnasio. Entrené solo con los pesos que podía manejar. Fue muy difícil en lo psicológico. La soledad, el levantarte, no tener con quien hablar. Me gusta estar con mis compañeros, compartir los entrenamientos y si bien hablamos por teléfono no fue lo mismo”.

El deportista, que compitió en los Juegos Panamericanos de Lima el año pasado, expresó que “en la cuarentena subí 6 kilos, que con los entrenamientos logré bajar y volver a mi peso normal. El aumento de kilos se debió un poco a la ansiedad, la angustia que provoca estar encerrado. Cocinaba y comía y más allá de entrenar, los kilos llegaron”.

Lucho Mendez recordó que “el 2020 era un año soñado para nosotros, estaba el Preolímpico, la competencia más importante de mi carrera, que se pasó para el mes de abril del año que viene siempre con la mira en los Juegos de Tokio”.

Martina Vela, otra de las atletas internacionales de Regatas , indicó que “nunca hubiera imaginado que la pandemia se hubiese extendido tanto, pensaba que era cuestión de un tiempo prudencial y nada más. Yo estaba entrenando en Buenos Aires y tuve que regresar a Gualeguaychú. Entendía que iba a estar 15 días, a lo sumo 30 en mi casa y resultó ser mucho más. Por suerte, en junio pudimos volver a entrenar con cierta normalidad al club. Al principio trabajamos la parte del gimnasio en el domicilio de cada uno con todo lo que esto implica. Cumplir con los horarios y las rutinas en tu propia casa no es sencillo, sobre todo cuando estás acostumbrado a hacerlo con tus compañeros”.

Martina señaló que “volver con las embarcaciones al agua nos generó una tremenda felicidad. En lo personal, pensé que iba a volver peor después de 80 días de no estar en el agua. Si bien tenía un ergómetro en casa, la sensación no es la misma, además de recuperar un poco la vida social con los cuidados correspondientes”.

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