Superpoblación escolar en la escuela secundaria
La "explosión" de la matrícula en la escuela secundaria estaría trayendo varios problemas. "La capacidad escolar está colapsada", se quejan desde el gremio docente.Dicha explosión, como se sabe, está motivada por dos hechos: el texto de la Ley de Educación de Entre Ríos, que fija que la obligatoriedad se extiende hasta la conclusión del secundario, y la instrumentación de la Asignación Universal.Este último programa prevé que cada menor de 18 años, perteneciente a una familia pobre, perciba 180 pesos, a cambio de asistir obligatoriamente a clases.El nivel de cobertura del secundario es el más bajo del sistema: se estima que llega al 50%. De ahí el interés de las autoridades en lograr que muchos "vuelvan" a las aulas.La escuela ya venía con graves problemas de infraestructura para cubrir la demanda educativa anterior. Ahora, con la incorporación de nuevos contingentes de estudiantes, el déficit se ha agravado.Se calcula que la matrícula en la secundaria de la provincia -que rondaba los 35 mil chicos- aumentó este año un 30%. La nueva población de adolescentes y adultos estaría generando hacinamiento en varias instituciones educativas.Aparte de los problemas de espacio, la situación plantea nuevos desafíos al interior del aula: "Lo ideal es trabajar con entre 20 y 25 alumnos. Pero si tenemos que trabajar con más, habrá que hacerlo. Tendremos que acostumbrarnos a cambiar las prácticas docentes, y a convivir con grupos heterogéneos", dijo en marzo Mercedes Roude, directora de Educación Secundaria del Consejo General de Educación (CGE).El hecho de que haya cursos superpoblados instala un problema pedagógico: si bien no es objetable que haya tantos adolescentes y alumnos en el secundario, ¿cómo hacer para que esta población no sólo esté en la escuela, como quien permanece en un lugar sin otro propósito?La visión de un secundaria que devenga en una especie de "guardería", porque la estrategia es que estén todos dentro del sistema, de algún modo conspira contra el proceso de enseñanza-aprendizaje, y la necesidad de mejorar la calidad intelectual de la educación.Por lo pronto, parece bastante claro que el Estado, ante este cuello de botella, deberá hacer una inversión física proporcional en el sistema, que básicamente acompañe al crecimiento de la matrícula estudiantil. Crisis de valoresEl sentido de pertenencia ya no existe en muchos jóvenes y la rebeldía se torna violenta al punto de atentar contra sus propias escuelas. Diversos casos en la provincia alertan una crítica situación en la escala de valores.Constantes son los sucesos que envuelven a instituciones escolares de nuestra ciudad con hechos violencia; y es de la mano de quienes atentan contra las propias escuelas sólo por daño o tantas otras, robando lo poco que queda para brindar un mejor servicio.Los últimos dos casos que se destacaron en Gualeguaychú fueron los de la Escuela Piacenza y la Escuela Normal. Cada uno con sus diferentes características llevan en su seno la violencia y la degradación al respeto de las instituciones escolares que deberían darles contención a la juventud.En la escuela Piacenza no es la primera vez que ocurre y en esta oportunidad se llevaron la última computadora que contenía todos los datos del alumnado. Además, las roturas en el edificio fueron notables al igual que en la Escuela Normal donde no se llevaron ningún objeto de valor, por lo que se induce que sólo fue con intención de daño el ingreso de personas ajenas a la institución. Sentido de pertenenciaEl sentirse parte de un equipo, sociedad, núcleo familiar o institución es parte de la naturaleza individual que intenta acoplarse a un grupo. Este sentimiento se ha ido esfumando junto a otros valores y no muchos con orgullo aseguran ser parte de tal o cual escuela.Los cambios constantes por repetir de curso; abandonar los estudios y retomar en otro colegio o la falta de cupos instauran una manera de transitar por la vida estudiantil muy diversa a la vivida en años anteriores.Este vaivén de los jóvenes elimina toda posibilidad de un sentido de pertenencia que haga cuidar y valorar una institución, ya sea en su edificio como en sus valores arraigados. En sentido contrario la violencia y la rebeldía insana tomó posesión por sobre el respeto.Los jóvenes se insertan hoy en pequeños grupos de pertenencia que denominan "tribus urbanas" donde comparten gustos, intereses y hasta maneras de vestir y plantarse frente a diversas situaciones de la vida. El sentimiento de partencia escolar es de alguna manera reemplazado por este tipo de grupos sociales que vienen en ascenso.Quedará en las manos de los especialistas la posibilidad de revertir esta situación y poder así planificar estrategias para poder insertar activamente a los chicos y a sus padres en la escuela.La debilidad en la escala de valores sociales se traduce en la destrucción de espacios relevantes para la construcción de una mejor sociedad. Es posible revertir y ordenar estos valores; desde la misma escuela, hacia fuera y hacia adentro.
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