Te prometo un buen año
Esta frase se la escuché a una persona en la calle mientras hablaba por su celular. Me llamó la atención que en estos días en los que se escucharon muchas expresiones de deseos, alguien se animara a prometer algo para el año. Guillermo Régoli*Opinión Que tengamos un bueno año con paz, con salud, con trabajo fueron algunos de los deseos repetidos como otros tantos fines de año. Que se cumplan los deseos depende de muchas situaciones y de alguna manera colocan siempre la posibilidad de realización afuera de uno, en los demás. Por el contrario aquellas cosas que nos proponemos hacer dependen en gran parte de cada uno y aún cuando las circunstancias sean adversas, es más probable lograrlos.Podemos perder seres queridos, sin embargo el tema es cómo hemos demostrado el afecto por ellos; podemos perder el trabajo, aunque la cuestión pasa muchas veces en el lugar que ha ocupado en nuestras vidas, cuántas cosas hemos resignado por el; podemos tener problemas con compañeros pero la cuestión es la capacidad de reflexión y de perdón que tengamos para sanar las heridas. ¿Por qué esforzarnos por ayudar a vivir a otros un mejor año? ¿De qué depende que podamos vivir un año mejor? De la bonanza económica, de la estabilidad democrática, de algún ascenso en el trabajo, de un negocio por concretarse? Puede ser una respuesta.Todas las opciones pueden ayudar siempre y cuando se den. En el afán por dejar atrás los momentos no tan buenos, perdemos la noción que la vida pasa. Esperamos el fin de semana para descansar, esperamos el fin de mes porque el sueldo no alcanzó, esperamos el fin de año para que comience otro mejor. ¿Será por eso que nos sorprendemos lo rápido que crecen nuestros hijos, o lo rápido que se pasó el año?Tomarnos tiempo para nosotros, hacer lo que nos gusta, leer un buen libro, no pensar tanto en los demás son algunas de las recetas que se nos ofrecen y que aseguran breves momentos de placer pero tampoco aseguran un buen día o un buen año.En estos tiempos donde importa tanto lo social, el lugar que ocupemos, los aplausos que recibamos, cada día me convenzo más de lo etéreo que son esos momentos; la rapidez con la que se vive hace que en pocos años lo hecho pase a ser un recuerdo en algún periódico, en los libros de historia o en la memoria de los que vivieron esa época.Hay algo que no pasa de moda, que no depende de las circunstancias externas, ni de los vaivenes históricos y son las actitudes que decidimos tener con los demás.Visitar más a nuestros seres queridos, estar más tiempo con nuestros hijos, cuidar los afectos familiares, ser buen compañero en el trabajo, ser buen vecino, son actitudes que dependen de nosotros y en la medida que las intentemos vivir, aseguran un mejor año para los demás y también para nosotros.Si Dios quiere tenemos un año por delante, 365 días, 24 horas por día para que todas las personas que formen parte de nuestras vidas tengan un año mejor. El bien hecho se contagia, no exige aplausos y mejora la vida de las personas.En este año yo también me comprometo a que otros vivan un año mejor. ¿Te sumás? * www.encontactopadres.blogspot.com
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