“Tenemos que ordenar el turismo que viene atraído por el Carnaval”
Cree que la ciudad, imitando la experiencia de otros lugares, debiera reservar un espacio para la diversión, que es lo que busca el público generado por el Carnaval. Y esto para evitar que emigre otro turismo, que suele quedarse más tiempo. Eso le dijo a EL DIA Alberto Flejas, ex director de Turismo local. Por Marcelo LorenzoAlberto Flejas fue protagonista, a fines de los '70, de la movida que sentó las bases del turismo local. Fue el director de Turismo que durante la intendencia de Isidoro Etchebarne ('Balucho'), convocó a entidades sin fines de lucro para darle un nuevo formato institucional al corso de la ciudad.La propuesta había sido formulada por Luis 'Ike' Daroca: para lograr espectáculos carnavaleros de calidad, y solventar sus costosas inversiones, había que darlos en concesión a sus propios realizadores, quienes tendrían derecho a cobrar la entrada.Pero lo decisivo del proyecto, según cuenta hoy Flejas, fue que propiciara que se trabaje cooperativamente. De ahí que en 1979, con el empuje de los clubes locales, se creó la "Comisión del Carnaval Internacional del Río Uruguay".Hubo un período de transición en el cual se trajeron comparsas de prestigio de otros lados (Corrientes, Brasil, Concepción del Uruguay y Gualeguay), hasta que los clubes locales pudieron presentar realizaciones propias.Lo concreto es que en aquellos años se armó el formato institucional y empresarial que dio lugar, con el paso del tiempo, a lo que hoy se conoce como el Carnaval del País.El invento fue producto de una visión de futuro, dice Flejas, que consultaba las posibilidades reales de Gualeguaychú. "En la propuesta que formula Ike Daroca hay una frase que resume el interés de fondo. Se habla de 'generar una corriente turística a Gualeguaychú'", apunta. Es decir, el espectáculo remozado sería la palanca para el desarrollo de una industria emergente: el turismo.A 30 años de estos episodios fundacionales, Flejas reflexiona: "Siempre digo que está pendiente un homenaje a la gente que hizo este carnaval. Hubo gente anónima, que regaló tiempo y dinero, para que esto sea posible. Vecinos comunes, representantes de los clubes, que tras muchas reuniones y debates, fueron delineando y consolidando la idea".La visión de Daroca se basaba en una creencia compartida de época respecto del turismo. Y esto tiene correlato en el gobierno local. "Yo fui el primer director de Turismo de la municipalidad. Pero antes de que asumiera, por un concurso de oposición y antecedentes, existía una comisión de turismo ad honoren", cuenta Flejas, dando a entender que su incorporación como funcionario del área, marca la decisión del intendente Etchebarne de profesionalizar la gestión de la actividad.Varios factores, apunta el entrevistado, contribuyeron a alimentar la idea de poner a Gualeguaychú en la corriente turística. Uno de ellos tiene que ver con el hecho de que Entre Ríos y Gualeguaychú empiezan a romper su asilamiento, gracias a los nuevos puentes."La apertura inminente del complejo Zárate-Brazo Largo, que nos conectaba al mayor conglomerado urbano del país, nos instalaba en un escenario propicio como destino turístico", refiere el entrevistado.Por el lado del Carnaval, en tanto producto atractivo para los visitantes, tenía bases culturales en la comunidad. Por otro lado, para imaginar un carnaval internacional -nada menos- había que creer que era posible montarlo."En el pasado el atractivo del carnaval estaba asociado a los bailes que se hacían en los clubes. Venía gente de afuera de Gualeguaychú a participar de esta fiesta. Gente conectada con las familias locales", recordó Flejas.Por otra parte, el corso era una fiesta popular antiquísima. El carnaval moderno, si se quiere, es hijo de una tradición murguera y comparsera cultivada desde siempre por los gualeguaychuenses.El otro elemento cultural fue el Gualeguaychú carrocero, que aportó la mano de obra artística para el Carnaval. "Los estudiantes carroceros se volcaron a la fiesta. Recuerdo a 'Juancho' Martínez, al 'Negro' González y a Numa Frutos, que nos dejó hace pocos días", relata Flejas.¿Por qué un Carnaval Internacional? Según el entrevistado, ya se había establecido una corriente de carroceros y carnavaleros con el Uruguay, gracias a la conexión vial con Fray Bentos.De hecho una reina del Carnaval de Gualeguaychú, en 1978, había obtenido también la corona en una fiesta muy influyente de Punta del Este. Y no es casual que el mítico 'Ojito' Jiménez, durante mucho tiempo el showman más grande del Carnaval del País, fuese de origen uruguayo.El ex director de Turismo recordó, además, que en 1979 se realizó la primera promoción televisiva del Carnaval. "Fue por Canal 7, en un programa que dirigía Fernando Bravo, que estaba los sábados a la tarde", comentó.Había que competir con Corrientes, que por entonces monopolizaba la atención de la fiesta carnestolenda. La historia revela que al declive del carnaval correntino, siguió el ascenso del de Gualeguaychú.Por sus funciones en organismos nacionales del área, Flejas estableció relaciones con la secretaria de Turismo de Corrientes. "Recuerdo que me llamaba para preguntarme cómo habíamos sostenido económicamente el Carnaval, porque en esa provincia lo sostenía el Estado", refiere.A fines de los años '70, siguiendo el relato de Flejas, se coaligaron varias circunstancias favorables que cimentaron el modelo turístico local: el fin del aislamiento geográfico, una fiesta (el Carnaval) con base cultural propia capaz de atraer a los visitantes, y la convergencia solidaria entre actores (autoridades y sociedad civil) tras una empresa colectiva.Lo que nos diferencia de Colón
- ¿Qué comparaciones se pueden establecer entre el modelo local y Colón, hoy devenida en plaza turística nacional?Alberto Flejas:- Colón inicia su despegue turístico en el año '62. Y coincide con la crisis de la industria avícola y de la producción del huevo, que eran la base económica de la ciudad. En respuesta a esa crisis, la intendencia convoca a una especie de asamblea abierta. Se cayó Colón, ¿qué vamos a hacer ahora? Ese era el dilema que había que resolver. La localidad tenía alguna incipiente actividad turística. Tenía buenas playas, a las que concurrían vecinos del centro de la provincia, de Villaguay y Villa Elisa. Alguien tiró la idea de que había que dedicarse al turismo y todos la abrazaron. Fue una decisión colectiva ante una coyuntura difícil. Como bien se dice, las crisis suelen ser una oportunidad. Crearon una Comisión de Turismo. Curiosamente quien preside la comisión por muchos años fue un ex representante de Cargill, la firma que proveía alimentos a todos los criaderos de pollo de la zona. Es decir, ante la crisis económica, mucha gente debió reciclarse y emprender otras actividades.Con Colón fundamos en el año '82 el Corredor Turístico del Río Uruguay. Pero en ese momento la voz cantante era Colón. Concepción del Uruguay tenía el Banco Pelay. Ambas ciudades llevaban la delantera en materia turística. Nosotros teníamos a Ñandubaysal, pero era algo incipiente. Acá lo que congregaba era el balneario municipal, la gente que venía a los bailes. A fin de año venía gente a visitar a sus parientes, y hacía una especie de 'turismo aventura'.- Es notable cómo una localidad se vuelca a una actividad por decisión colectiva, como es el caso de Colón. - En eso se separa de Gualeguaychú. Mientras Colón es una ciudad turística, nosotros somos una ciudad con turistas. Cuando nosotros arrancamos aquí ya había una actividad agropecuaria y mercantil. Pensemos que en los '70 Gualeguaychú emprende otro proyecto ambicioso: el Parque Industrial. En esa época se estaban haciendo las primeras instalaciones en el enclave. Es decir, en nuestro caso el turismo era una actividad que estaba en cuarto o quinto lugar (...) Cuando nosotros empezamos a competir en el mercado turístico, teníamos una ventaja: la cercanía con el principal conglomerado urbano. En aquel momento, aunque existía una conexión física, se llegaba a la ciudad por un camino lento, de una sola mano. El puente estuvo inaugurado y pasaron años hasta que se concretó la ruta. Entonces teníamos esa ventaja comparativa. Desde Buenos Aires era más fácil llegar a Gualeguaychú, que a otra localidad más al norte. El carnaval explotó a fines de los '80 y entrados los '90. El público turístico empieza a ingresar masivamente. ¿Dónde se alojan? En los campings. Van a Ñandubaysal, a Playa Chica, y creo que ya estaba Puerta del Sol. Recuerdo que en esa época el acampante se sentía invadido porque venía masivamente gente los sábados y domingos, y ocupaban los campings. ¿Por qué digo esto? Porque nosotros empezamos a perder un turismo estable. ¿Y quién agarra el turismo estable? Fundamentalmente se vuelca a Las Cañas y a Colón (...) Las Cañas era el lugar de paseo de los de Gualeguaychú. Allí concurrían muchas familias locales.Estamos corriendo otro turismo
- Este verano habría ratificado esta tendencia en el público: aunque no todos los que veranean en la ciudad pagan la entrada para ver el Carnaval, todos sin embargo vienen atraídos por la cultura que este espectáculo crea. ¿Cuál es su reflexión?- Diría que el que paga la entrada al Carnaval no sé si llega al 50% del total. Y efectivamente, todos los que vienen, y vamos a emplear un término del uso cotidiano, lo hacen atraído por la 'joda'. Esto es fácilmente palpable en la realidad. Pero acá viene el 'pero' a todo esto. La contracara es que estamos perdiendo cada vez más otro turismo. Durante la semana no está ese visitante que se quedaba más tiempo. Muchos bungalows están alquilados de viernes a lunes.- Estando al frente del área usted hablaba ya de los riesgos de la carnaval-dependencia.- Cuando plantee esto, recuerdo que tuve una fuerte discusión con el intendente de entonces, aunque después él, al año y pico, empezó a usar la misma expresión. Es cierto, nos transformamos en carnaval-dependientes. Y ahí viene la principal diferencia con Colón, donde uno va en cualquier época del año y se encuentra con el turismo. Los bungalow están ocupados, los campings también. Es gente que hizo cien kilómetros más.- ¿Usted cree que debería mejorarse el público turista que viene a la ciudad?- No digo eso. ¡Ojo! no estoy en contra de que venga ese público. Que se me entienda. Lo que digo es que es que a esto hay que ordenarlo, para evitar que perdamos otro turismo, que acaso se sienta invadido. A riesgo de hablar de uno mismo, digo que me dediqué a estudiar este tema. Viajé y también hice cursos. Hay lugares de España que han sabido resolver estos dilemas. La Costa del Sol es el destino de millones de turistas al año. Desde Nerja a Manilva pasando por Marbella, estamos ante uno de los destinos turísticos más importantes de España. Hay un lugar de Marbella que es Puerto Banús, es un lugar exclusivo, muy caro, donde están las residencias de los jeques árabes. Pues bien, en Puerto Banús está concentrada la 'joda': los boliches, los locales nocturnos, los cabarets, la diversión. Ahora bien, en Marbella vos podes hacer otro tipo de turismo. Podés salir a pasear, a recorrer los lugares, los campos de golf, ir a las confiterías, bares y restaurantes. Y si querés diversión o joda te vas a Banús.- ¿Esa idea sugiere para Gualeguaychú?- Sí, creo que al turismo hay que ordenarlo.- ¿Cuál es el riesgo de no hacerlo?- Ya lo estamos pagando. Corrimos al turismo que estaba unos cuantos días en la ciudad. El que se quedaba 10 o15 días. No hay que mezclar, hay que ordenar. No digo prohibir, digo ordenar. Y lo podemos hacer, no es algo imposible. Son decisiones que hay que tomar. Hay que ordenar porque indudablemente el carnaval sirve mucho. Cinco años atrás, logramos identificar, fuera del alojamiento formal, alrededor de 10 mil camas. Hoy me atrevería a decir que debe haber el doble en la calle. Es decir, son camas no categorizadas, no registradas. Esto se lo debemos al carnaval, que es lo que más plata deja en la ciudad. Es la industria que tenemos que cuidar. Es el motor, lo que mueve la economía. Pero a todo esto tenemos que ordenarlo. Cuando hablo de joda, no lo digo en sentido peyorativo (...) Si uno suma todos los fines de semana del año, me refiero los fines de semana largo, ahí uno tiene una temporada más. Acá es donde tenemos que enfocarnos. Estamos perdiendo este turismo. Tenemos que preguntarnos, por ejemplo, por qué la gente hace dos o tres horas más de viaje para ir hasta Colón.La distorsión en los precios- Es decir, estamos muy flacos durante el año. ¿Es así?- Correcto. ¿Por qué? Se pueden dar algunas pistas. Por ejemplo, porque no hubo calidad en los servicios, porque la gente se sintió corrida y entonces identificó a Colón como una plaza más interesante (...) Hay otros análisis que tenemos que hacer, que hacen a nuestra prestación como plaza turística. La construcción de bungalows y de cabañas creció enormemente tanto en Gualeguaychú como en Pueblo Belgrano. En función del servicio, de su costo operativo, supongamos que el dueño de uno de esos alojamientos cobra 100 pesos. Pero resulta que en Carnaval, el señor que montó un dormidero -cucheta, bañito, habitación, un ventilador- le cobra al turista 150 pesos. Y entonces todos empiezan a cobrar 150 pesos, no importa la categoría del alojamiento. Esto es un problema. Cuando viene el invierno, y aparece una clientela más exigente, el dueño del bungalow cobra entre 100 y 150 pesos. Pero resulta que el señor del dormidero, cobra en esta época 20 pesos. ¿Qué pasó? Le pudrieron el negocio al tipo que invirtió en una instalación de categoría, que se ve en problemas para mantener en pie el negocio. Depende de que el turista, pese a los irrisorios precios de los dormideros, lo prefiera por el servicio que presta (...) Me ha llamado la atención la cantidad de complejos que se han puesto en venta en Pueblo Belgrano. ¿Por qué? Porque una cosa son los dos meses intensos de actividad turística, y otra es el desafío de mantenerse todo el año. Si hablamos que tenemos que mejorar la calidad del servicio, algo tenemos que hace en este sentido. No se puede habilitar a alguien que no reúna condiciones mínimas. Ojo, que hay una reglamentación sobre esto.- ¿Qué piensa de los que se quejan de que Gualeguaychú es caro?- El ejemplo que di de los dormideros explica en parte el fenómeno. Puedo dar otro del lado de la gastronomía. El que se prepara para servir al turista -con mantel, mozo y demás- cobra la milanesa 50 pesos, para dar una cifra equis. Ahora, resulta que la milanesa de un carrito cuesta también lo mismo, es decir 50 pesos. Éste es el problema. Podríamos decir, en teoría, que cuando la demanda supera la oferta se producen estas distorsiones. Todo el mundo cobra lo mismo. La gente dice: Gualeguaychú es caro. Pero la pregunta es: ¿dónde comió? ¿Dónde se alojó? Quizá alguno piense que yo estoy en contra de los negocios de temporada. Y esto no es así. Lo que digo es que tenemos que ir a un modelo en donde los precios se ajusten por el servicio prestado. Si no hacemos esto, se nos va a colgar el mote de que Gualeguaychú es carísimo.Ficha técnica Alberto Flejas es Licenciado en Sociología, egresado de la UBA. Tras un concurso de oposición y antecedentes, se convirtió en Director de Turismo de Gualeguaychú en 1978.Fue miembro fundador y coordinador por la municipalidad de la Comisión del Carnaval. Integró diferentes organismos provinciales y nacionales ligados al turismo.Por ejemplo, fue uno de los fundadores del Corredor Turístico del Río Uruguay, en 1981. También fue miembro del Comité de Frontera Gualeguaychú-Fray Bentos, y miembro titular de la Comisión Provincial de Turismo.En representación del municipio estuvo en el Consejo Intermunicipal Nacional de Turismo (CINATUR). Por ese organismo se convirtió en secretario de asuntos municipales del Consejo Federal de Turismo (1989/91).Fue integrante por Gualeguaychú del equipo del plan de marketing de la provincia de Entre Ríos denominado "Entre Ríos todos los verdes" (1989/90). Entre 1993 y 1994, Flejas fue también asesor de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados de la Nación.En 1997 fue becario de la Agencia de Cooperación Española en el curso internacional de "Gestión Pública de Turismo", en Marbella, Andalucía.
- ¿Qué comparaciones se pueden establecer entre el modelo local y Colón, hoy devenida en plaza turística nacional?Alberto Flejas:- Colón inicia su despegue turístico en el año '62. Y coincide con la crisis de la industria avícola y de la producción del huevo, que eran la base económica de la ciudad. En respuesta a esa crisis, la intendencia convoca a una especie de asamblea abierta. Se cayó Colón, ¿qué vamos a hacer ahora? Ese era el dilema que había que resolver. La localidad tenía alguna incipiente actividad turística. Tenía buenas playas, a las que concurrían vecinos del centro de la provincia, de Villaguay y Villa Elisa. Alguien tiró la idea de que había que dedicarse al turismo y todos la abrazaron. Fue una decisión colectiva ante una coyuntura difícil. Como bien se dice, las crisis suelen ser una oportunidad. Crearon una Comisión de Turismo. Curiosamente quien preside la comisión por muchos años fue un ex representante de Cargill, la firma que proveía alimentos a todos los criaderos de pollo de la zona. Es decir, ante la crisis económica, mucha gente debió reciclarse y emprender otras actividades.Con Colón fundamos en el año '82 el Corredor Turístico del Río Uruguay. Pero en ese momento la voz cantante era Colón. Concepción del Uruguay tenía el Banco Pelay. Ambas ciudades llevaban la delantera en materia turística. Nosotros teníamos a Ñandubaysal, pero era algo incipiente. Acá lo que congregaba era el balneario municipal, la gente que venía a los bailes. A fin de año venía gente a visitar a sus parientes, y hacía una especie de 'turismo aventura'.- Es notable cómo una localidad se vuelca a una actividad por decisión colectiva, como es el caso de Colón. - En eso se separa de Gualeguaychú. Mientras Colón es una ciudad turística, nosotros somos una ciudad con turistas. Cuando nosotros arrancamos aquí ya había una actividad agropecuaria y mercantil. Pensemos que en los '70 Gualeguaychú emprende otro proyecto ambicioso: el Parque Industrial. En esa época se estaban haciendo las primeras instalaciones en el enclave. Es decir, en nuestro caso el turismo era una actividad que estaba en cuarto o quinto lugar (...) Cuando nosotros empezamos a competir en el mercado turístico, teníamos una ventaja: la cercanía con el principal conglomerado urbano. En aquel momento, aunque existía una conexión física, se llegaba a la ciudad por un camino lento, de una sola mano. El puente estuvo inaugurado y pasaron años hasta que se concretó la ruta. Entonces teníamos esa ventaja comparativa. Desde Buenos Aires era más fácil llegar a Gualeguaychú, que a otra localidad más al norte. El carnaval explotó a fines de los '80 y entrados los '90. El público turístico empieza a ingresar masivamente. ¿Dónde se alojan? En los campings. Van a Ñandubaysal, a Playa Chica, y creo que ya estaba Puerta del Sol. Recuerdo que en esa época el acampante se sentía invadido porque venía masivamente gente los sábados y domingos, y ocupaban los campings. ¿Por qué digo esto? Porque nosotros empezamos a perder un turismo estable. ¿Y quién agarra el turismo estable? Fundamentalmente se vuelca a Las Cañas y a Colón (...) Las Cañas era el lugar de paseo de los de Gualeguaychú. Allí concurrían muchas familias locales.Estamos corriendo otro turismo
- Este verano habría ratificado esta tendencia en el público: aunque no todos los que veranean en la ciudad pagan la entrada para ver el Carnaval, todos sin embargo vienen atraídos por la cultura que este espectáculo crea. ¿Cuál es su reflexión?- Diría que el que paga la entrada al Carnaval no sé si llega al 50% del total. Y efectivamente, todos los que vienen, y vamos a emplear un término del uso cotidiano, lo hacen atraído por la 'joda'. Esto es fácilmente palpable en la realidad. Pero acá viene el 'pero' a todo esto. La contracara es que estamos perdiendo cada vez más otro turismo. Durante la semana no está ese visitante que se quedaba más tiempo. Muchos bungalows están alquilados de viernes a lunes.- Estando al frente del área usted hablaba ya de los riesgos de la carnaval-dependencia.- Cuando plantee esto, recuerdo que tuve una fuerte discusión con el intendente de entonces, aunque después él, al año y pico, empezó a usar la misma expresión. Es cierto, nos transformamos en carnaval-dependientes. Y ahí viene la principal diferencia con Colón, donde uno va en cualquier época del año y se encuentra con el turismo. Los bungalow están ocupados, los campings también. Es gente que hizo cien kilómetros más.- ¿Usted cree que debería mejorarse el público turista que viene a la ciudad?- No digo eso. ¡Ojo! no estoy en contra de que venga ese público. Que se me entienda. Lo que digo es que es que a esto hay que ordenarlo, para evitar que perdamos otro turismo, que acaso se sienta invadido. A riesgo de hablar de uno mismo, digo que me dediqué a estudiar este tema. Viajé y también hice cursos. Hay lugares de España que han sabido resolver estos dilemas. La Costa del Sol es el destino de millones de turistas al año. Desde Nerja a Manilva pasando por Marbella, estamos ante uno de los destinos turísticos más importantes de España. Hay un lugar de Marbella que es Puerto Banús, es un lugar exclusivo, muy caro, donde están las residencias de los jeques árabes. Pues bien, en Puerto Banús está concentrada la 'joda': los boliches, los locales nocturnos, los cabarets, la diversión. Ahora bien, en Marbella vos podes hacer otro tipo de turismo. Podés salir a pasear, a recorrer los lugares, los campos de golf, ir a las confiterías, bares y restaurantes. Y si querés diversión o joda te vas a Banús.- ¿Esa idea sugiere para Gualeguaychú?- Sí, creo que al turismo hay que ordenarlo.- ¿Cuál es el riesgo de no hacerlo?- Ya lo estamos pagando. Corrimos al turismo que estaba unos cuantos días en la ciudad. El que se quedaba 10 o15 días. No hay que mezclar, hay que ordenar. No digo prohibir, digo ordenar. Y lo podemos hacer, no es algo imposible. Son decisiones que hay que tomar. Hay que ordenar porque indudablemente el carnaval sirve mucho. Cinco años atrás, logramos identificar, fuera del alojamiento formal, alrededor de 10 mil camas. Hoy me atrevería a decir que debe haber el doble en la calle. Es decir, son camas no categorizadas, no registradas. Esto se lo debemos al carnaval, que es lo que más plata deja en la ciudad. Es la industria que tenemos que cuidar. Es el motor, lo que mueve la economía. Pero a todo esto tenemos que ordenarlo. Cuando hablo de joda, no lo digo en sentido peyorativo (...) Si uno suma todos los fines de semana del año, me refiero los fines de semana largo, ahí uno tiene una temporada más. Acá es donde tenemos que enfocarnos. Estamos perdiendo este turismo. Tenemos que preguntarnos, por ejemplo, por qué la gente hace dos o tres horas más de viaje para ir hasta Colón.La distorsión en los precios- Es decir, estamos muy flacos durante el año. ¿Es así?- Correcto. ¿Por qué? Se pueden dar algunas pistas. Por ejemplo, porque no hubo calidad en los servicios, porque la gente se sintió corrida y entonces identificó a Colón como una plaza más interesante (...) Hay otros análisis que tenemos que hacer, que hacen a nuestra prestación como plaza turística. La construcción de bungalows y de cabañas creció enormemente tanto en Gualeguaychú como en Pueblo Belgrano. En función del servicio, de su costo operativo, supongamos que el dueño de uno de esos alojamientos cobra 100 pesos. Pero resulta que en Carnaval, el señor que montó un dormidero -cucheta, bañito, habitación, un ventilador- le cobra al turista 150 pesos. Y entonces todos empiezan a cobrar 150 pesos, no importa la categoría del alojamiento. Esto es un problema. Cuando viene el invierno, y aparece una clientela más exigente, el dueño del bungalow cobra entre 100 y 150 pesos. Pero resulta que el señor del dormidero, cobra en esta época 20 pesos. ¿Qué pasó? Le pudrieron el negocio al tipo que invirtió en una instalación de categoría, que se ve en problemas para mantener en pie el negocio. Depende de que el turista, pese a los irrisorios precios de los dormideros, lo prefiera por el servicio que presta (...) Me ha llamado la atención la cantidad de complejos que se han puesto en venta en Pueblo Belgrano. ¿Por qué? Porque una cosa son los dos meses intensos de actividad turística, y otra es el desafío de mantenerse todo el año. Si hablamos que tenemos que mejorar la calidad del servicio, algo tenemos que hace en este sentido. No se puede habilitar a alguien que no reúna condiciones mínimas. Ojo, que hay una reglamentación sobre esto.- ¿Qué piensa de los que se quejan de que Gualeguaychú es caro?- El ejemplo que di de los dormideros explica en parte el fenómeno. Puedo dar otro del lado de la gastronomía. El que se prepara para servir al turista -con mantel, mozo y demás- cobra la milanesa 50 pesos, para dar una cifra equis. Ahora, resulta que la milanesa de un carrito cuesta también lo mismo, es decir 50 pesos. Éste es el problema. Podríamos decir, en teoría, que cuando la demanda supera la oferta se producen estas distorsiones. Todo el mundo cobra lo mismo. La gente dice: Gualeguaychú es caro. Pero la pregunta es: ¿dónde comió? ¿Dónde se alojó? Quizá alguno piense que yo estoy en contra de los negocios de temporada. Y esto no es así. Lo que digo es que tenemos que ir a un modelo en donde los precios se ajusten por el servicio prestado. Si no hacemos esto, se nos va a colgar el mote de que Gualeguaychú es carísimo.Ficha técnica Alberto Flejas es Licenciado en Sociología, egresado de la UBA. Tras un concurso de oposición y antecedentes, se convirtió en Director de Turismo de Gualeguaychú en 1978.Fue miembro fundador y coordinador por la municipalidad de la Comisión del Carnaval. Integró diferentes organismos provinciales y nacionales ligados al turismo.Por ejemplo, fue uno de los fundadores del Corredor Turístico del Río Uruguay, en 1981. También fue miembro del Comité de Frontera Gualeguaychú-Fray Bentos, y miembro titular de la Comisión Provincial de Turismo.En representación del municipio estuvo en el Consejo Intermunicipal Nacional de Turismo (CINATUR). Por ese organismo se convirtió en secretario de asuntos municipales del Consejo Federal de Turismo (1989/91).Fue integrante por Gualeguaychú del equipo del plan de marketing de la provincia de Entre Ríos denominado "Entre Ríos todos los verdes" (1989/90). Entre 1993 y 1994, Flejas fue también asesor de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados de la Nación.En 1997 fue becario de la Agencia de Cooperación Española en el curso internacional de "Gestión Pública de Turismo", en Marbella, Andalucía.
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